mayo 09, 2008

Érase una vez un blog

Lo bueno de tener un weblog donde dejar sentadas un par de ideas que muchas veces se nos caen de maduras es que uno nunca sabe quién podrá leerlas ni es capaz de presagiar la naturaleza de sus comentarios. Y eso es sin duda el mejor aliciente para que las pocas, malas, buenas o muchas ideas que uno tenga, no se pierdan como los sueños, en el olvido.
Hace mil lunas que dejé de postear en este blog y no ha sido tanto porque se me hubieran agotado las ideas, sobre todo las malas, que siempre revolotean por mi cabeza, sino porque tuve una prometedora propuesta de un diario limeño para mudarme a sus páginas por un tiempo. Ya se podrán imaginar esos días en que me lo propusieron: me consideré el mejor escritor del mundo, la última chupada del mango aquí en Europa, y de pronto me creía bien merecido y con los argumentos suficientes para romper todos los récords que este chiquito mundo arañaba a duras penas. Era el momento del encumbramiento, el despegue cual rayo hacia la cima y a ver quién me para, se jodieron todos, jojolete lerolero. Directo al Nobel.
Además, cómo sucedió todo hacía presagiar que había dado en el clavo. Ni más ni menos. Resulta que ya había escrito un par de post para un blog del mismo diario con tintes de sufrida peruanidad en el extranjero. Una especie de “Cholo soy” con el “Sufre peruano, sufre”. En aquel momento yo vivía en Barcelona, adonde habíamos llegado con Lucía, mi esposa, y donde comenzábamos a abrirnos paso. Entonces me aventuré a proponerles un blog perenne. Tenían ya a blogeros peruanos en Pekín, Londres y otras ciudades. Yo les dije Barcelona y ellos me dijeron nones. Así que ahí había quedado la cosa. Hasta que recibí un mail donde me invitaban a formar parte de un blog donde escribirían tres personas. Todos escritores jóvenes, me dijeron. La idea era escribir una novela a tres manos. Los tres presentaríamos un argumento y el “Consejo editorial” del diario elegiría el mejor. De ahí los otros dos escritores tenían que ir continuando la historia donde lo había dejado el anterior.
Para entonces yo ya no vivía en Barcelona sino en Vigo, la tierra de mi esposa. Y uno de esos días mi suegro me había enseñado en su casa un antiquísimo reloj de péndulo que había pertenecido a su familia desde principios del siglo XX y que a mí me había cautivado por su belleza. Entonces pensé que la historia tenía que ser en relación al reloj. Armé el argumento, lo leyó Lucía, agregó un par de ideas y se lo envíe a un viejo amigo de la húmeda y triste Lima. Él, con esa vena de poeta y periodista a más inri, se encargaría de agregarle la sal y la pimienta a la historia.
Semanas después me responderían del diario con una nueva propuesta. Resulta que yo les había propuesto que no solo los tres escritores construyéramos una novela corta sino que también lo hicieran los lectores, quienes ejerciendo derecho a voz con sus comentarios dieran las pautas por dónde creían que debía ir el hilo de la historia. Y la idea les había gustado. Me respondieron que ya no seríamos los tres sino yo solito quien escribiera el blog y que la misma idea de incluir a los lectores sería el motor de la historia.
Creo que mandé diez millones de correos a todos mis contactos y los contactos de mis contactos para que se enteraran de que me mudaba por un tiempo de trinchera y que se dieran una vuelta de vez en cuando por las páginas del decano para que leyeran y se entretuvieran –si fuera eso posible– con una historia de misterio e intriga que estaba justo por salir del horno.
Al principio debo reconocer que dio resultado. Estaba claro que no iba a ser un blog como ese buscador de novias que se lleva todos los aplausos por la magnitud de comentarios, pero al menos la idea pintaba. Entonces me emocioné y, como de costumbre, me embalé sin ponerme a pensar que había un hecho que por más simple que parezca, se encargaría de destruir mi pequeño castillo de arena.
Estaba claro que entre los comentarios existirían los que se encargarían de las burlas, la chacota y el bacilón, también de los que dejarían la bilis fresquita sobre el tapete porque de gustos y colores no ha escrito nadie, mientras que uno que otro comprendería de qué iba este blog y se unirían por pena o por simpatía con esta causa. Y hasta el último post –estaban programados diez desde el principio y fueron algo de catorce o quince al final– siempre hubo siquiera una persona en el mundo que dejara unas palabras, aunque ya no fuera tanto para inmiscuirse en la historia y dar sugerencias sino más para dejar sus opiniones. Sin embargo algo falló.
Resulta que un post debe centrarse siempre en una idea, y como texto argumentativo, cerrarla. Dejar bien clarito qué quieres decir o qué contar. Porque esa es la naturaleza del blog, que alguno se entere de algo sea cuando sea o cuando se lo encuentre navegando por pura casualidad, que también vale. Leerlo el mismo día que se publica o un año después. Ahí lo maravilloso del weblog, su perennidad. Tengo más de un post que escribí hace más de un año y por los que aún sigo recibiendo comentarios. Están allí y listo. Punto final. En cambio con los post de la historia del reloj se hacía complicado. Porque estaban unos relacionados con otros y sobre todo con el anterior. Eso hacía que los comentarios se limitaran al tiempo que duraba el post colgado hasta que apareciera el siguiente. Desde un principio se había determinado que se posteara una vez a la semana, lo que a la larga no sé si terminó por complicarlo más.
En fin, que la historia terminó y el gustillo amargo aun no logro quitármelo de la garganta. El blog ya no está colgado en la página del diario aunque si uno es curioso y se mete por los archivos o por el listado de blogs linkeados todavía se puede acceder a él, y sobre todo leer el último, el que pareciera que no tuviera final. Los comentarios justamente se refieren a eso, que falta algo. Yo no me atreví a continuarlo porque no sabía si el colofón que tenía preparado para el final en ciernes sería suficiente. Entonces pensé en dejarlo abierto. Uno nunca sabe. Tal vez me anime a continuarlo en algún otro lugar.

9 Comentario(s):

Estimado Jesús, he sido muy mala lectora, incluso hasta mala amiga. Debo admitir que seguir un tema a través de los blogs se me complica por una cuestión de memoria y tiempo.

Qué bueno que hays vuelto y que en este primer post de esta segundaetapa de El Deseo Perverso reconozcas que se cometen errores en la forma de administrar las historias a través de las bitácoras.

Me gusta también la idea de la continuación de El reloj de Péndola, que apesarde que me quedé a la mitad, sería todo un reto que la prosa creada en Escritor Delivery adquiera una plataforma distinta, a mi parecer, una mejor que la anterior.

Un abrazo desde Lima, una lectora ingrata, pero que les desea lo mejor al novelista y a la musa.

Besos para Lucía y para ti.

Go ahead!

Por Blogger Sam, mayo 11, 2008 8:47 PM  

Lo olvidaba.

amio deberías pensar en un rediseño. A El Deseo Perverso no le vendría mal un nuevo rostro.

:)

Por Blogger Sam, mayo 11, 2008 8:49 PM  

Un nuevo rostro... me gusta la idea. A ver pues, lectora ingrata, cómo podemos cambiarle la cara al blog

Por Blogger Jesús Risco Rojas, mayo 12, 2008 2:28 PM  

Eso de contar una historia tan larga, como la del reloj de péndola, por partes y mediante un blog era un tanto riesgosa, porque como bien se sabe, la lectura que se hace por la pantalla de un ordenador, es básicamente para entretenerse y no tanto para recordar tantos datos o "capítulos", como los que proponía el Escritor delivery. Sin embargo, yo sí la leí, y completa; y coincido con todos al decir que le faltó la parte final, que ya me había cansado de esperar, y que ahora me entero de que ya acabó, al menos por ese medio.
Ahora volveré a leer El deseo perverso, y como dice Sam, no le caería mal un nuevo rostro.
Saludos.

Por Blogger Jorge, mayo 19, 2008 11:19 PM  

Te invito a que pases por mi blog donde te he dejado un premio.
Link: NIEVES SENTIMIENTO Y PASION
http://nievesfim.blogspot.com/2008/05/premio-buen-corazon.html
Saludos

Por Blogger Alexis Marrero, mayo 24, 2008 11:13 PM  

x fin vuelves!!!!

No hay forma mejor de explicar en que falló Escritor delivery...pero aquí Jesús en el deseo perverso tienes harto para explotar...espero que escribas seguido pues!!!

Besos stef

Por Anonymous stefanie, junio 01, 2008 8:56 PM  

Querido Blogger

Nuestro equipo ha considerado su blog para integrar el Top 100-Blogs PERU
Si acepta esta designación favor pasar por nuestra web y dejar sus datos en la zona de comentarios.
Está atento de las Novedades y Rankings.

Toma nuestro banner y pégalo en tu magnifico blog desde ahora. Tus amigos y visitantes se irán familiarizando con este tu nuevo hogar.

Atento saludo

NPB-Team

Por Blogger Nobel prize blogger, julio 03, 2008 11:26 AM  

Me encantó este post. Es una lástima que no lo haya leído.

Por Blogger Palbo, julio 13, 2008 6:46 PM  

Hola como estás Jésus. Al parecer todo esta bien por tus lares, que bueno. Lamentablemente no alcanzé a leer alguno de tus post en el Comercio. Pero como dices fue un paso fugaz por ciertas cuestiones que se obviaron, que talvez escaparon de tus manos. Bueno, tras ello, solo decirte que no hay tiempo para detenerse en los errores de ayer. Dale para adelante y continúa regalandonos más post, que de hecho muchos lo hemos esperado.

Saludos.
Anny Gamarra
Tu ex alumna de la USMP

Por Blogger Anny, agosto 15, 2008 4:28 PM  

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Aquí, textos originales de Jesús Risco Rojas.
Diseño e ilustraciones: Sam. A./ Fotografías: L. Crespo.
www.eldeseoperverso.blogspot.com