julio 15, 2008

El poder de un libro

Corría el mes de abril de este año y se me presentaba un viaje obligado a Barcelona para hacerme cargo de unos trámites burocráticos. Una mañana en el Consulado peruano y una vuelta por tiendas asiáticas para comprar especies culinarias para mi esposa, y de ahí a disfrutar de la ciudad, una vuelta por un restaurante peruano para comer un cebiche cumplidor que satisficiera pasiones ocultas y lo que me quedaba de tiempo –que era la mayoría– a recorrer librerías y hacerme de últimas ediciones como si fuera una mujer despechada de compras con la tarjeta de crédito del marido.
A un par de calles de donde vivo, aquí en Vigo, hay una que otra librería a las que voy de vez en cuando para rebuscar alguna curiosidad, y hasta a veces matar el gusano por hacerme de alguna interesante publicación. No está nada mal. Sin embargo llegar a Barcelona es como ingresar al paraíso literario. Allí están todos los libros, todos. Y con qué gusto uno comienza a recorrer los cuatro pisos de la FNAC de Plaza Cataluña [1] o a escabullirse entre las calles del Barrio Gótico en busca de libreros de antaño y ediciones inesperadas escondidas entre viejos anaqueles. Un placer como pocos que trato de aprovechar al máximo, como si fuera bicho raro, en una ciudad siempre dispuesta y abierta a todos los gustos.
Por casualidad en esas fechas aparecía en el mercado el último libro de Carlos Ruiz Zafón, El juego del Ángel [2], la segunda parte de la trilogía del Cementerio de los Libros Olvidados. Yo recordaba aquella frase de hacía unos años, cuando vagamente alguien me comentó del libro que por entonces se estaba convirtiendo en un éxito de librerías. Se trataba de La sombra del viento [3], el libro que hizo famoso a la vez que millonario al escritor español afincado desde hace mucho en California.
Entonces esa tarde compré el primero de los dos libros –entre otras adquisiciones– porque así lo dicta la lógica y porque trato de ser muy lógico, sobre todo; y esa misma noche comencé su lectura emocionado por la sinopsis de la contratapa sobre viejos libreros de la Barcelona de los años cuarenta, la historia de un muchacho que visita el Cementerio de los Libros Olvidados de la mano de su padre y recibe un libro que abre un misterio que abarca a la ciudad y a la literatura y la confunde bajo la misma atmósfera de noche y niebla. Al día siguiente salí disparado al centro, a recorrer esas calles por donde caminaron sus personajes y reconociendo paradas, estaciones de metro que se retrataban en sus páginas. Y descubrí que hasta existe un recorrido turístico por las calles donde transcurre la historia del libro y no era el único que estaba allí después de haberlo leído. Quedé conmovido al descubrir una Barcelona literaria a la vez que personaje. Sobre todo porque pasan los años y sigue siendo la misma. Pensé un poco en Lima, la que aparece en mil narraciones, y se me ocurrió que el mejor que la trató y retrató indudablemente fue Julio Ramón Ribeyro. En fin que el libro me duró lo que mi estadía por Cataluña, tres días. Y volví con el gusto de haber leído a un autor para mí hasta entonces desconocido, que amaba con pasión la literatura.
Y cuando llegué a la última página, comprendí por qué esa historia había vendido más de ocho millones de ejemplares y se había traducido a casi todos los idiomas [4]. Estaba convencido de que Ruiz Zafón se había dejado la vida escribiendo esa novela y que esas cifras y convertirse en un best seller eran las maravillosas consecuencias de un efecto dominó. El éxito de su novela nada tenía que ver con los Códigos Da Vincis o Las décimas sinfonías o Las cenas secretas, que apelan fácilmente al morbo colectivo. Esta vez la trama tenía su propio universo y su autor había parido su propia historia a partir de una simple idea, la fijación en el fantástico Cementerio de los Libros Olvidados.
Por eso apenas llegué a Vigo, mientras le entregaba a mi esposa la salsa teriyaki y el aceite de sésamo y las algas y las demás especias que venían en la maleta, le fui comentando del buen libro que había comprado y ese mismo día estaba ya a un par de calles de casa comprando la segunda entrega, que había sido anunciada como la más esperada del año, la continuación del Cementerio de los Libros Olvidados. Y cerré puertas y ventanas y me despedí del mundo para meterme en su lectura. Y el resultado fue una gran decepción.
Ya dicen sobre las películas que las secuelas nunca son mejores que la primera. Con honrosas excepciones como El Padrino II, por ejemplo. El último de Ruiz Zafón está lejos de lo que consiguió con La sombra del viento, sin embargo cómo se vendió, y cómo hace cola la gente en cuanta feria del libro haya por el mundo para conseguir una firmita del autor. Lo he visto acaparar la atención de los medios, de los organizadores, de la gente de a pie, de los que saben y de los que no. Es que Ruiz Zafón deberá agradecer el resto de su vida a esa primera entrega el que esta segunda venda en todas partes y a todas horas. Porque si no existiera nada sería igual.
No obstante lo que causa mayor impresión es que hasta ahora no se comente sobre este nuevo libro, que nadie haya salido a decir que el tema le quedó grande y que la historia no merece tantas páginas ni tanto esfuerzo. Nadie ha dicho esta boca es mía, o por lo menos yo aún no lo he oído. Y es que Ruiz Zafón ha conseguido lo que pocos escritores en este mundo, que no importa lo que se diga, ni importa lo que él escriba, su nombre asociado al Cementerio de los Libros Olvidados es más grande que cualquier comentario, es más fuerte que cualquier otra publicación, tiene vida propia, el efecto Harry Potter, y ya nadie podrá detenerlo, ni él mismo. Y por lo tanto seguirá vendiendo millones de ejemplares y generando colas interminables en procura de un autógrafo. En buena hora, por él y por la literatura.
Por lo pronto yo me quedo, desesperado, a la espera de la tercera y última parte. A ver de aquí a cuántos años. Hay que aguantarse.
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[1] Una tienda del tamaño de Saga de San Isidro pero dedicada exclusivamente a libros, música y videojuegos. ¡Así como lo oyen! Se necesita más de un día si uno la quiere visitar toda, por eso es recomendable ir con las ideas claras y el bolsillo apretado para no morir en el intento. [2] RUIZ ZAFÓN, Carlos; El juego del Ángel; Editorial Planeta; 1º Edición, Abril de 2008. [3] RUIZ ZAFÓN, Carlos; La sombra del viento; Editorial Planeta; 1º Edición, Abril de 2002, 62º Edición, Diciembre de 2007. Sí, en cosa de cinco años había ya más de 60 ediciones de la misma editorial, como si fuera el único libro que publicaran. [4] ¡Y pensar que en Lima se anunció con bombos y platillos la edición de una novela de Bryce Echenique con 5,000 ejemplares de la misma editorial, y que sus mismos directivos afirmaron que era todo un riesgo!

6 Comentario(s):

cualquiera diria que vives en un pueblo en el que ni librerías tienen

Por Anonymous Anónimo, julio 16, 2008 9:33 a. m.  

aprovecharé que hay feria aquí para preguntar por "La sombra del viento". ojalá lo encuentre en la FIL monse que hay aquí.

No entiendo porqué si es una feria, los precios no son competitivos. :( o será que soy misia?? jaaja.

Te cuento que por estos lares suenan mucho los buenos comentarios sobre "La casa de Dostoievski". Otro pendiente.

Un abrazo Jezu! Saludos a Lucía!!

Por Blogger Sam, julio 27, 2008 10:40 a. m.  

tengo que ir a esa libreria de Barcelona...es agradable saber que tus clases y lo que decias fueron sinceras...por eso a pesar de los cambios que has realizado en tu vida sigues con tu pareja ideal...la literatura...y cuidado con la vida bohemia que hace poco un buen amigo me dijo que envejece jajaja...saludos desde California...Stefanie

Por Anonymous stefanie, julio 28, 2008 1:53 a. m.  

Hey, Sam, del libro de Edwards ya lo vi en una librería de aquí, de Vigo. Está en la lista de las próximas adquisiones. Si tienes tiempo, recomiendo La Carretera de Corman McCarthy. Superior.
Stef, sobre la gran pareja de mi vida, mi esposa es y será. La literatura, mi vocación. Y las librerías y como las bibliotecas, los grandes escenarios.
Saludos

Por Blogger Jesús Risco Rojas, julio 30, 2008 3:24 p. m.  

Gracias por responderle a Stefanie.. que tonta es no? :)

Por Anonymous La colorá, julio 31, 2008 12:49 p. m.  

jajaja tienen toda la razón...precisa la aclaración...es que no todos tienen la suerte de encontrar ya a la persona ideal pues jajaja y por eso arraigamos pasiones por lo que al final son solo vocaciones...sorry "colorá", no quise incomodar...y que buena la tónica de tu ultimo post Jesús...siempre una mirada sin exageraciones y pesimismos...salvaguardando lo poco de inocencia que quede en el mundo es refrescante...

Por Anonymous stefanie, agosto 13, 2008 5:49 p. m.  

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