<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361</id><updated>2011-11-05T01:29:54.002-05:00</updated><category term='narrativa'/><category term='conservadores'/><category term='derecha'/><category term='literatura'/><category term='Chávez'/><category term='Pérez_Reverte'/><category term='agresión'/><category term='M. Night Shyamalan'/><category term='Cheney'/><category term='discriminación'/><category term='video'/><category term='libertad de expresión'/><category term='cine'/><category term='latino'/><category term='miedo'/><category term='Casa real'/><category term='censura'/><category term='orson welles'/><category term='Barcelona'/><category term='Vigo'/><title type='text'>El deseo perverso</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>70</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-3400434105433210438</id><published>2010-02-20T16:05:00.004-05:00</published><updated>2010-02-20T16:12:11.569-05:00</updated><title type='text'>A propósito del IPad</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/S4BO_n0WkMI/AAAAAAAAAHY/pIB_0OU344g/s1600-h/Ipad.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 320px; height: 204px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/S4BO_n0WkMI/AAAAAAAAAHY/pIB_0OU344g/s320/Ipad.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5440435204790849730" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Acabo de leer una entrevista que le hicieron en El País a Philip Roth en el 2008, un archivo que encontré como hipervínculo a propósito de su última novela [1], en donde comenta que las pantallas han derrotado a los libros. Las computadoras, los televisores, los DVD y los cines son una propuesta mucho más divertida, dice, porque ya no tenemos el tiempo ni la soledad necesarios para leer un libro.&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Entonces me vino a la mente el IPad, ese nuevo artilugio que acaba de lanzar Apple con tal parafernalia y bombos y platillos que hasta los menos interesados —bendita ignorancia— no pudieron mantenerse aparte.&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Está lindísimo y superútil y táctil y está de moda; y como los de Apple saben de lo que saben, le ponen mucho marketing y color al asunto y lo lanzan a precio para bolsillo americano: unos 400 dólares, más o menos. Además sirve para casi todo, incluso para leer, sí, para leer.&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;La primera vez que leí sobre estas nuevas “tablet PC” fue en el blog de Iván Thays. Hablaba del Kindle de Amazon y su deseo de que llegara en español para poder viajar sin sobrepeso en las maletas, porque en el Kindle puedes almacenar mil quinientos libros y es pequeñito. ¡Utilísimo!&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Entonces Lucía estuvo a punto de comprarme uno por Navidad. Por suerte no lo hizo. ¿Para qué? Yo tengo mis libros en papel, no viajo tanto y si la hago es para disfrutar del viaje y leer poco. ¿Comprar libros fuera? No lo necesito. Vivo en Europa y aquí llegan primero, después a Latinoamérica. Me resisto al Kindle.&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;El IPad, sin embargo, viene con todo y eso otra cosa. Pantalla táctil, luz interna, multimedia, un millón de gadgets y acceso Wi-Fi y 3G, aunque, dicen, con una desventaja que tal vez en el futuro logre superarse: no es multitarea. Si el dato no es correcto corríjanme.&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;¿Compraré el IPad? Quien sabe. Por ahora, no. Tengo dos ordenadores en casa, trabajo todo el día en una oficina frente a una pantalla de veinte pulgadas y un teléfono que no para de sonar, tengo un nuevo televisor lo suficientemente grande —el mejor regalo, finalmente, de Lucía estas Navidades— que conecto al portátil con cable HDMI y cuando marcho fuera llevo un libro en la maleta. Suficiente.&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Sin embargo a futuro no me quedará más opción que adquirir uno de esos artefactos. Porque sencillamente es así y a llorar al río. Forma parte de ir de la mano, o al menos, unos pasitos detrás de la tecnología. Por ahora voy feliz con mis libros apilados por casa, mis apuntes en Word. Talando árboles lo justo para no vivir en pecado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;---------------------------------------------------&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;[1] &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La humillación&lt;/span&gt;, de Philip Roth, Editorial Mondadori (2010), un libro que sale en estos días y que aparece en mi lista de libros para comprar a fin de mes.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-3400434105433210438?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/3400434105433210438/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=3400434105433210438&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/3400434105433210438'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/3400434105433210438'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2010/02/proposito-del-ipad.html' title='A propósito del IPad'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/S4BO_n0WkMI/AAAAAAAAAHY/pIB_0OU344g/s72-c/Ipad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-240026978290322247</id><published>2009-12-16T09:16:00.007-05:00</published><updated>2009-12-16T09:51:09.874-05:00</updated><title type='text'>La carta de Mr. Brown</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SyjsyfEL0GI/AAAAAAAAAHQ/8gcy6y-CsWw/s1600-h/carta+de+Brown.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 275px; height: 356px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SyjsyfEL0GI/AAAAAAAAAHQ/8gcy6y-CsWw/s400/carta+de+Brown.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5415838903989686370" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Cuando la señora Jessie Brown tuvo al segundo de sus tres hijos, tal vez, al verlo crecer y jugar a que era presidente, pensó que algún día, esa familia de protestantes, tendría a un inquilino en el 10 de Downing Street.&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Muchos años más tarde, cuando la señora Jacqui Janes tuvo a su hijo Jamie, tal vez, al verlo crecer y jugar con pistolas de juguete, pensó que algún día, esa familia inglesa, tendría a uno de sus miembros en las Fuerzas Armadas.&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Lo que nunca imaginó la primera es que su hijo tuviera tan mala letra y hasta, dicen, faltas ortográficas, porque total, es un mal menor después de lo que tuvo que padecer su pobre hijo [1]. Sin embargo, la segunda tampoco imaginó que una mina en Afganistán se llevara la vida del perteneciente primer batallón de la Guardia de Granaderos del Ejército británico mientras hacía una caminata de rutina.&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Menudo marrón en el que se metió Mr. Brown cuando, víctima o no de su corta visión, decidió escribirle una carta a la señora Janes para ofrecerle sus condolencias por la muerte de su hijo, días más tarde en un hospital de campaña. Porque no solo tiene una caligrafía espantosa sino que además escribe en borrador, o sea con manchones cual primer manuscrito y lleno de faltas ortográficas y palabras sin terminar al mismo estilo “yo me entiendo”. Una carta oficial que parecía más bien esas hojas en las que los escritores garabatean ideas sueltas para coger ritmo y centrar la historia, en fin, pruebas que luego van al tacho de basura, indiscutiblemente.&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Pues resulta que la señora Janes, indignadísima ella, dolidísima ella, por la muerte de su hijo y esa carta tan vulgar y borroneada, fue directa al diario más sensacionalista del mundo mundial, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;The Sun&lt;/span&gt;, que no dudó un segundo en publicarla para alrededor de ella lanzar ácidas puyas contra el Primer Ministro de Inglaterra, nada menos.&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Y como el escándalo vende más que los libros de Dan Brown —otro marrón más en esta historia aunque hoy poco tenga algo que ver—, el Brown de esta historia, el Premier inglés, hizo caso a sus asesores y le llamó &lt;span style="font-style: italic;"&gt;ipso facto&lt;/span&gt; a la dolida señora Janes para explicar lo inexplicable, y sepa usted señora que es mi letra que se me va y no que no sepa escribir el apellido de su hijo, etcétera. Y como la señora Janes aprende rápido aun en época de duelo, se le ocurrió grabar la conversación porque así como hay periódicos los hay también canales de TV igualitos de sensacionalistas.&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Por suerte, para él, Mr. Brown hizo públicas sus disculpas un día más tarde aunque en el fondo sigue sin reconocer que no sabe escribir muy bien que digamos y que su puño y letra deberían limitarse a escarmientos onanistas, si cabe, y a la firma de Primer Ministro cuando sea necesario.&lt;/p&gt;

---------------------------------------------------------
&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;[1] &lt;/span&gt;Cuando era joven, James Gordon Brown perdió la visión completa del ojo izquierdo jugando al rugby y del derecho apenas ve un 30%.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-240026978290322247?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/240026978290322247/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=240026978290322247&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/240026978290322247'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/240026978290322247'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2009/12/la-carta-de-mr-brown.html' title='La carta de Mr. Brown'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SyjsyfEL0GI/AAAAAAAAAHQ/8gcy6y-CsWw/s72-c/carta+de+Brown.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-3522874621676892425</id><published>2009-11-15T07:42:00.012-05:00</published><updated>2009-11-15T08:47:52.412-05:00</updated><title type='text'>Natalie Portman by Mario Testino</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/Sv_9_ENsF4I/AAAAAAAAAG4/QUNuTx6g2AQ/s1600-h/natalieportman1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 239px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/Sv_9_ENsF4I/AAAAAAAAAG4/QUNuTx6g2AQ/s320/natalieportman1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5404317337772627842" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;p&gt;El excelente fotógrafo peruano &lt;a href="http://www.mariotestino.com/"&gt;Mario Testino&lt;/a&gt; nos sigue deleitando con sus imágenes después de tantos años fotografiando gente famosa por todo el mundo. Parece que hubiera pasado mil años desde aquellas épocas en las que vendía sus fotos por 25 libras a chicas guapas que soñaban con convertirse en top models para ganarse magramente la vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el último número de V Magazine &lt;a href="http://vmagazine.com/issue.php?n=14058"&gt;V62&lt;/a&gt;, Testino nos regala a la más sensual y rockera Natalie Portman. Bastante lejos de las princesas galácticas, esta Portman sería capaz de alcanzar la paz de su país presentándose así ante cualquier autoridad palestina.&lt;/p&gt;
&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SwAC_dQdkZI/AAAAAAAAAHI/pR57shRpRzI/s1600-h/natalieportman2.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SwAC_dQdkZI/AAAAAAAAAHI/pR57shRpRzI/s320/natalieportman2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5404322842053284242" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;p&gt;Para qué más palabras...&lt;/p&gt;

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&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-3522874621676892425?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='enclosure' type='video/mp4' href='http://www.blogger.com/video-play.mp4?contentId=8d3cb4af7b657ae1&amp;type=video%2Fmp4' length='0'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/3522874621676892425/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=3522874621676892425&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/3522874621676892425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/3522874621676892425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2009/11/natalie-portman-by-mario-testino.html' title='Natalie Portman by Mario Testino'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/Sv_9_ENsF4I/AAAAAAAAAG4/QUNuTx6g2AQ/s72-c/natalieportman1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-7217630082271269661</id><published>2009-08-21T13:12:00.007-05:00</published><updated>2009-08-22T08:48:51.509-05:00</updated><title type='text'>¿Quién tiene los huevos de Lisbeth Salander?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/So7knyp8N8I/AAAAAAAAAGw/u4-Xm-UdVlc/s1600-h/millenium2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 200px; height: 168px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/So7knyp8N8I/AAAAAAAAAGw/u4-Xm-UdVlc/s200/millenium2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5372482777763297218" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Siempre fui un seguidor de la novela negra. Un seguidor, no un fiel lector. Me gusta tanto lo que se escribe como lo que se dice y se especula de ella y alrededor de ella. Claro que de haber sido un fiel lector ahora sería mejor persona, creo, o al menos un peldaño más cerca de cómo yo me veía cuando era un adolescente.&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Conozco menos de lo que quisiera acerca de autores de novela negra, de los textos policiales clásicos o de famosos detectives al estilo Holmes o Poirot. Nunca leí &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El halcón maltés&lt;/span&gt;, por ejemplo, aunque siempre me fascinara ese aire gris y de niebla perpetua que se crea alrededor de este tipo de textos. Es más, desde hace años tengo en casa un sombrero negro —cuando por fin pude comprarme en Barcelona— que guardo con cariño y que nunca me pongo y siempre me quedaré con las ganas de hacerme de unos tirantes por culpa de mi buen amigo Christian Shunke, a quien se los vi una mañana de clases cuando yo era profesor en una universidad.&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Y como soy así, un poco timorato y despistado y no me pongo lo que compro, estoy convencido que jamás conoceré a Lisbeth Salander, ni seré capaz de “medir” hasta donde le llegan los huevos. Después de unos años de tortuosas peripecias ahora Lisbeth debe vivir en Estocolmo y se debe dar uno que otro salto por Gibraltar para comprobar de cerca que los hombres ya no la cogen de punto ni se aprovechan de ella. Al menos, eso quiero creer. Debe estar disfrutando de sus rentas sin la obligación de trabajar y se debe estar llevando a la cama a hombres o mujeres NN elegidos a dedo. Tal vez siga viviendo apartada del resto del mundo en su inmenso departamento de una zona exclusiva de la capital y comiendo pizza precocidas mientras sigue pegada día y noche a su potente computadora.&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Tal vez —¡cuánto me gustaría!— en este momento esté leyendo el texto que ahora escribo sobre la primera hoja del Word y esté arqueando las cejas y sumando dos más dos en la cabeza (x³+y³=z³, dicta el teorema de Fermat). “¿Quién es este tipo y por qué escribe de mí? Estaría muy bien eso, pero sé que no es así. Aunque… uno nunca sabe… “Eres la mejor, Lisbeth. Estoy contigo”, por si acaso.&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Sí, es una hacker, sí, robó dos mil cuatrocientos millones de dólares, sí, es antisocial, sí, fue tildada de retrasada mental, sí, es bajita y delgada, pero se operó los pechos y ahora ya no está tan mal. Además, le robó el dinero a un empresario estafador, no habla con la gente porque sabemos, ella y yo, que la gente es tonta y lo más fácil es tachar de retrasado al primer genio que se nos cruza por el camino, y claro que comete delitos en el ciberespacio, pero valgan verdades, ¿quién no?&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Más de una vez ha sido descrita como una especie de Pipi Mediaslargas (Calzaslargas en España), la pelirroja outsider más fuerte del mundo, otros la comparan —con escaso ingenio y una gran cuota de facilismo— con Lara Croft, mientras otro tanto se queda con su inmenso tatuaje de un dragón que le cubre toda la espalda y le recuerdan a cada momento que su vida ha sido así por el síndrome de Asperger, o sea, cero emociones.&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Pero lo que no cabe duda es que es famosísima, y a estas alturas de la vida, tres best seller después, no debe haber nadie en el mundo al que no le caiga bien Lisbeth Salander, yo el primero. Esta en boca y mente de todos y hasta una actriz sueca Noomi Rapace, ha tratado de imitarla en el celuloide. ¡Menudo descaro! Nadie puede ni tratar de imitar a Lisbeth Salander.&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Si leer los tres libros de Stieg Larsson y quedarse con un solo personaje es un delito, sí, soy culpable, y hasta allí llega mi valentía [1]. Porque es incomparable con lo que debió pasar esta mujer: Durante toda su infancia fue víctima de torturas psicológicas atada a una camilla de una institución mental, más tarde fue brutalmente violada, injuriada y manoseada en los medios de comunicación, la tildaron de satánica, recibió tres disparos, uno inclusive en el cerebro, y fue enterrada viva y pudo salir al mismo estilo de La Novia de Tarantino, que por cierto, dicen que quiere comprar los derechos para hacer su propia versión de Salander. ¿Uma Turman?, mmm, no le pega.&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;Lisbeth Salander es una mujer que no le teme a nada ni a nadie, que es consecuente con sus promesas, que no vive rodeada de tapujos y que toma lo que quiere. Si hubiese sido mujer hubiese querido ser como ella, es más, como hombre hubiese querido ser como ella. Ahora quiero ser hacker, pero apenas me defiendo con el Office, quiero conducir en moto, pero sufro cuando me pongo ante cualquier volante, quiero robarle millones a los malos, pero me encierro en casa y reniego de Madoff, hubiese querido ser detective privado y trabajar en una empresa de seguridad como ella y habría tenido listo el sombrero para su estreno, pero prefiero leer las novelas, y ni siquiera todas porque no leí ni &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El halcón maltés&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;En fin, que Lisbeth Salander, para los ojos del creador de la trilogía de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Millenium&lt;/span&gt; [2] y para mí, qué duda cabe, es el alter ego de una justiciera con piercing y tatuajes, la superhéroe urbana con unos huevos que ya quisiera cualquiera. Yo el primero.&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;---------------------------------------------------------------&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;[1]&lt;/span&gt; Bueno, valgan verdades, también me quedé con un dato banal aunque curioso: calle se dice gatan en sueco.
&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;[2]&lt;/span&gt; Trilogía de Millenium: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Los hombres que no amaban a las mujeres&lt;/span&gt; (2008), &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina&lt;/span&gt; (2008) y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La reina en el palacio de las corrientes de aire&lt;/span&gt; (2009), Editorial Destino.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-7217630082271269661?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/7217630082271269661/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=7217630082271269661&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/7217630082271269661'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/7217630082271269661'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2009/08/quien-tiene-los-huevos-de-lisbeth.html' title='¿Quién tiene los huevos de Lisbeth Salander?'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/So7knyp8N8I/AAAAAAAAAGw/u4-Xm-UdVlc/s72-c/millenium2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-1769930733156230118</id><published>2009-07-31T05:35:00.006-05:00</published><updated>2009-07-31T06:08:43.098-05:00</updated><title type='text'>Yo soy fan del tío de Heineken</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SnLOHspBy5I/AAAAAAAAAGo/q5o0KTQXaLY/s1600-h/T%C3%ADo+de+Heineken.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 197px; height: 200px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SnLOHspBy5I/AAAAAAAAAGo/q5o0KTQXaLY/s200/T%C3%ADo+de+Heineken.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5364576737789332370" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5Cx%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;o:smarttagtype namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" name="PersonName"&gt;&lt;/o:smarttagtype&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;object classid="clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D" id="ieooui"&gt;&lt;/object&gt; &lt;style&gt; st1\:*{behavior:url(#ieooui) } &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-ansi-language:#0400; 	mso-fareast-language:#0400; 	mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;                              &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;La primera vez que vine a Europa estábamos entrando en este nuevo siglo y el mundo se despercudía de la resaca de las Olimpiadas de Sydney. Había sido invitado cordialmente a Alemania y, lástima, aterrizaba en Frankfurt el 30 de octubre, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Octoberfest &lt;/span&gt;llegaba a su fin y yo me quedaba con las ganas. Sin embargo en el mes que estuve en plan turista me desquité probando todo tipo de cervezas de supermercados, bares y tabernas. Mi acompañante, a pesar de su origen y vida totalmente germanos, era más de vino blanco, pero disfrutaba viéndome saborear cervezas rojas, marrones, trigueñas, doradas, anaranjadas. Hasta que por pura casualidad me puso una botella en la mano, “ésta no es alemana, creo que más bien es holandesa, pero está bastante buena”, leí: Heineken.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;
&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;La primera vez que estuve de viaje en Nueva York ya no había Torres Gemelas, y como buen peruano me agarré a botellazos con mi padre, en buen cristiano, a beber cerveza. Por entonces yo era de Pilsen o Cusqueña con un solo vaso en ronda y la espuma al suelo, zas, zas. ¡Salud! Conocía &lt;st1:personname productid="la Corona" st="on"&gt;la Corona&lt;/st1:personname&gt; de las películas, con un trozo de limón en la punta de la botella, pero por entonces costaba un ojo azul de la cara y era difícil de conseguirlas. Dejé la elección en manos de mi padre, que ya vivía en Norteamérica desde hacía buenos años. “&lt;st1:personname productid="La Budweiser" st="on"&gt;La Budweiser&lt;/st1:personname&gt; parece meo de gato”, me dijo. Subimos al carro y fuimos a una zona de Queens donde venden mayoristas. Pidió una caja de Heineken. Veinticuatro latas verdes. ¡Tremenda borrachera!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;
&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Hace poco más de dos años me vine a vivir a España con mi esposa. Vine con la sensación de estarme divorciando de la cerveza, sobre todo de la peruana, para encamarme con el vino, especialidad de la casa. Sin embargo, no me puedo quejar. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Lucía, cuando no le da al Mojito se decanta más bien por &lt;st1:personname productid="la  Clarita" st="on"&gt;la &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Clarita&lt;/st1:personname&gt; (mezcla de cerveza con soda de limón) aunque cuando recién llegamos fue bella y única cuando me dijo: “en casa de mis padres se bebe cerveza a caudales”. Entonces conocí a mi suegro en su entorno: además del tinto con la comida, acude a &lt;st1:personname productid="la Heineken" st="on"&gt;la Heineken&lt;/st1:personname&gt; como quien bebe agua cuando tiene sed.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;
&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;En mi casa siempre hay cerveza. Ya no bebo como en el Perú, hasta que los perros, y yo te quiero yo te adoro, etc. Aquí como que uno se acostumbra a un ritmo más placentero, beber para disfrutar y eso. Una cerveza o dos al día, con la comida, para apagar la sed y punto. Sólo Heineken. Es la mejor que he probado hasta ahora y aunque tenga detractores, como todo en esta vida porque los autores andan más perdidos cuando se trata de gustos y colores, yo me ciño fiel a ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;
&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;La cuestión es que hace ya unos meses alguien me pasó en un correo electrónico una publicidad Heineken que está buenísima. A estas alturas ya todo el mundo la debe haber visto porque ya salió una nueva, la de la lata verde. De gran ingenio. Tal vez americana, tal vez inglesa, quién sabe. Luego la pasaron en la televisión y desde entonces se ha creado hasta una comunidad, como la del anillo, pero en Internet, con más de 130 mil fans &lt;a href="http://www.facebook.com/profile.php?id=1354273848&amp;amp;v=feed&amp;amp;story_fbid=1193892211500#/pages/El-tio-que-se-emociona-en-el-anuncio-de-heineken/45629198742?ref=search"&gt;del tío de la publicidad&lt;/a&gt;, el rubio ese de la foto, el que emociona a cualquiera hasta las lágrimas, yo el primero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;
&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Porque no hay zapatos en el mundo, carteras en el mundo, bolsos en el mundo que iguale a la emoción, el descontrol, la alegría desbordante de este emotivo señor cuando ve el paraíso, la gran nevera de su amigo. ¡Yo quiero una igual!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;
&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Quién no ha soñado con tener una habitación completa y temperada llena de cervezas. Y de amigos del alma dispuestos a no dejarte solo en la titánica tarea de darle rienda suelta hasta la última gota. Es el sueño de todo el mundo. ¡La panacea!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;
&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Ahí les va la publicidad y díganme si no da ganas de ser el mejor amigo de este hombre.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;
&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: georgia;"&gt;¡Salud!&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;/p&gt;  &lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-d8141c8f01c00003" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;
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&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-1769930733156230118?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='enclosure' type='video/mp4' href='http://www.blogger.com/video-play.mp4?contentId=d8141c8f01c00003&amp;type=video%2Fmp4' length='0'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/1769930733156230118/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=1769930733156230118&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/1769930733156230118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/1769930733156230118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2009/07/yo-soy-fan-del-tio-de-heineken.html' title='Yo soy fan del tío de Heineken'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SnLOHspBy5I/AAAAAAAAAGo/q5o0KTQXaLY/s72-c/T%C3%ADo+de+Heineken.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-3891843435661665290</id><published>2009-04-10T05:44:00.002-05:00</published><updated>2009-04-10T05:47:01.469-05:00</updated><title type='text'>San Genarín, patrón del orujo</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/Sd8ji06di2I/AAAAAAAAAGg/ZaHME8Ix22M/s1600-h/San+GenarÃ&amp;shy;n.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5323012365801589602" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 133px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/Sd8ji06di2I/AAAAAAAAAGg/ZaHME8Ix22M/s200/San+Genar%C3%ADn.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Desde este año, alejándome un poco del agnosticismo, perdonen ustedes, he decidido convertirme en creyente, así como lo leen. Me he hecho fiel devoto y mejor siervo de San Genaro, Genarín para los amigos, mi ídolo, mi imagen, mi estampita sobre la cabecera de mi cama, mi luz al final del camino, y todo desde este Jueves Santo, o sea desde ayer. ¡Y no saben cómo ha cambiado mi vida! Ahora llevo en mí la paz interior.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Hasta ahora León era para mí la ciudad de la carne de matadero, los embutidos y las especias a granel, el frío seco y las estatuas en bronce de la gente bien del apogeo español. Sin embargo ahora me llevo a su santo patrón, o por lo menos el santo al que muchos le rinden culto y pleitesía. Y yo me uno a ellos.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Resulta que cada Jueves Santo desde hace unos setenta años, los fieles sacan en procesión la imagen de San Genarín, patrono del orujo [1], y por gradual consecuencia, patrono de los borrachos. Y es seguido por una muchedumbre que le sigue los pasos, que le rinde homenaje dándole parejo a la botella durante la Semana Santa y limpia si no los pecados del alma, al menos las toxinas del cuerpo.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Su nombre, Genaro Blanco Blanco, vivió a principios del siglo XX y desde siempre fue aficionado a la buena bebida, a las mujeres y los burdeles. De profesión fue pellejero, qué otra cosa podía ser, aunque valgan verdades, casi ni ejerció. Prefirió dejarse llevar por los placeres de la carne, un putero, y morir en lo suyo.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Según cuentan las malas lenguas, en Semana Santa de 1929 apareció una nota en el Diario de León en la que informaba que en la madrugada del Jueves Santo, en extrañas circunstancias cuando un borrachito que al parecer daba rienda suelta a “sus necesidades perentorias en la base del tercer cubo de la muralla romana de León, a la altura de la calle de Las Carreras”, fue atropellado por el primer camión de la basura de la ciudad. Resulta que Genaro Blanco, borracho hasta la cuba, aprovecho el momento y echó una meada cuando apareció el camión de la basura, el primero de León, dicen con orgullo, y se lo llevó por delante. Murió en su ley, qué duda cabe.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Desde entonces sus más cercanos amigos y contertulios de borrachera decidieron hacer una romería siguiendo los pasos de aquella noche hasta el mismo lugar donde perdió la vida para dejarle una copita de orujo. Y año a año, se fue agregando la gente hasta convertirse en una tradición que si bien pagana, es una juerga concurrida y macerada.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Algunos dicen recordarlo como un hombre más bien bajito, bastante feo y con el rostro con un bronceado permanente gracias al alcohol, que frecuentaba las cantinas y tabernas de la ciudad, donde se la pasaba bebiendo orujo. Otras malas lenguas dicen que andaba sucio, meado y armaba escándalo, aunque quienes hablan de esa manera se reconocen como cucufatos y religiosos, excluidos en estos días de lo que significaba antaño sus propias fiestas.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;En fin, que se murió el borracho y desde entonces y gracias a algunos milagros —por lo menos se le reconoce el haber curado al enfermo de riñón—, cada año le sacan en procesión por la ciudad y lo recuerdan en el fondo de cada botella. Nada más lindo y testimonial y verdadero, ajeno a los golpes de pecho, la santurronería y como para no quedarse en casa viendo las películas santas.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;En el Perú yo no conozco un patrono de tamaña cuantía. A lo mucho Sarita Colonia, también de la época, más bien patrona de los pobres y por colación, dicen en el Callao, de las putas y los ladrones, porque todos tienen derecho a ir al cielo; pero un patrono de los borrachos, por favor que alguien me corrija, porque ya viene siendo hora y qué vergüenza no tener a nadie a quien rezarle. Si alguien encuentra alguno que lo diga fuerte y claro, que yo me apunto y hasta me hago padrino para la fiesta patronal, ustedes me entienden.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Y mientras tanto, a la salud de San Genarín, brindo a la espera del próximo Jueves Santo.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;-------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; El orujo es una bebida espirituosa, un aguardiente que se consigue de la destilación del bagazo de la uva.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-3891843435661665290?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/3891843435661665290/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=3891843435661665290&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/3891843435661665290'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/3891843435661665290'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2009/04/san-genarin-patron-del-orujo.html' title='San Genarín, patrón del orujo'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/Sd8ji06di2I/AAAAAAAAAGg/ZaHME8Ix22M/s72-c/San+Genar%C3%ADn.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-2297816809391169923</id><published>2009-02-24T15:33:00.003-05:00</published><updated>2009-02-24T15:41:28.108-05:00</updated><title type='text'>Un poquito de arte, por favor</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SaRatY50TJI/AAAAAAAAAGY/T-EhCNi9O7Q/s1600-h/Un+poco+de+arte,+por+favor.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5306465996774853778" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 126px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SaRatY50TJI/AAAAAAAAAGY/T-EhCNi9O7Q/s200/Un+poco+de+arte,+por+favor.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Los meses han corrido a velocidad de Usain Bolt desde la última vez que publiqué algo en este blog. Fines de noviembre y desde ahí nada. Aridez total. Seco el cántaro después de que la fuente… etcétera. ¿Acaso no había nada que contar? ¿Se había agotado la materia gris? ¿Me habían dicho adiós las musas? ¿Estaba peleado con la escritura?&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Tema siempre hay, aunque no estoy tan seguro de si había ganas, las mismas por lo menos de cuando escribía “sin levantar el puño”. Podía haber hablado, por ejemplo, del fin de año, de Obama y su cuesta arriba en América, o de los temporales europeos como quien habla del clima cuando se encuentra con un desconocido en el ascensor. Algo que decir con tal de no quedarse callado. Evitar los silencios incómodos y frases tipo “pasó un ángel”. Seguir la consigna “habla bien o mal, pero habla” [1]. Podía haber escrito sobre la Llosa, no mi querida amiga cantante –saludos, Llosa, desde Vigo–, sino la cineasta, la de &lt;em&gt;La teta asustada&lt;/em&gt;, y de cómo aquí en toda España hablan del triunfo en la Berlinale de una película “hispano-peruana”, en ese orden, y con orgullo informativo, o sea como una más del cine “español” que alcanza el éxito tipo la Pe o Bardem. Porque si bien la hizo una peruana sobre un tema tan peruano como exótico, pero la postproducción es española, como gran parte de la inversión [2].&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Todo eso está bien. No hay queja. Insisto, había tema, sin embargo el tiempo seguía pasando. Y ya ha pasado tiempo suficiente. Y por fin me atrevo a escribir de nuevo. Sobre Holanda. O más bien sobre un grupo de holandeses del siglo XIX.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Resulta que desde el 2003 el famoso Rijksmuseum de Ámsterdam, uno de los más prestigiados del mundo al estilo Louvre o el Prado, se encuentra en remodelación, con lo que sólo el 5% de sus obras pueden ser vistas en el mismo castillo que lo alberga. El restante 95% se encuentra dando la vuelta por las ciudades más importantes de Europa, Estados Unidos y Japón. Una de ellas, la concerniente a la Escuela de la Haya, se encuentra a dos calles de mi casa, en el centro de la ciudad, por lo que sería imperdonable perdérmela.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Fui hace unos días al filo de la noche, y volveré en esta semana porque una vez nunca es suficiente. Después de hora y media dando vueltas por las salas –el tiempo que me quedaba hasta que cerraron sus puertas–, terminé con la sensación de que es necesario un día completo para apreciar y disfrutar de cuadros de una belleza insuperable.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Influenciada por la Escuela de Barbizón en Francia, los exponentes de la Escuela de la Haya –inspiradores de maestros modernos como Van Gogh– se centran en los paisajes holandeses, los pueblos y las villas, y el mar y los pescadores, con una sensibilidad envidiable. Destacan los prados, los paisajes de molinos, típicos holandeses, como &lt;em&gt;En el mes de julio. Un molino de viento sobre un pólder&lt;/em&gt;, de Constant Gabriël, o las constantes vacas en las obras de Willen Maris, como &lt;em&gt;Vaca reflejada en el agua&lt;/em&gt;, ¿acaso inspiración de &lt;em&gt;Las vacas&lt;/em&gt; de Van Gogh?&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;La exposición es un paseo que relaja, que mece, que cobija. Y sus autores, tal vez artistas poco conocidos en otras latitudes, le hacen una reverencia a la belleza. En apenas una hora y media pude disfrutar de alguno de ellos. Uno de los más destacados tal vez sea Anton Mauve, primo e mentor del Van Gogh de los inicios. Su &lt;em&gt;Paseo de la mañana en la playa&lt;/em&gt; (en la foto de este texto) destaca por sus colores, por su realismo al punto de tener a los excrementos de los caballos en primer plano. Cuentan que este detalle pasó inadvertido por años pues sus primeros compradores, reacios a ver caca de caballo en el arte, mandaron cubrirlos. Y no fue hasta muchos años después, cuando trabajaban en la restauración de la pintura, cuando descubrieron las heces.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo de las setenta y cinco obras expuestas sobre la Escuela de la Haya, en esta primera visita me quedo con el cuadro de Louis Apol, &lt;em&gt;Una tarde de enero en los bosques de la Haya&lt;/em&gt; [3], uno de los tantos cuadros que el artista pintó sobre la nieve, la gran obsesión de su vida artística. Apol viajó por los continentes más fríos con la intención de reflejar los ambientes y las sensaciones en su obra, que tan distinto al aire gélido de sus óleos, son capaces de producir emociones.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Por eso habré de ir de nuevo en estos días y hasta el 12 de abril, en que termina la exposición, para seguir disfrutando de esta colección. Las veces que sea necesario hasta que haya contemplado hasta el hartazgo cada una de las pinturas y acuarelas holandesas. Definitivamente el mejor anticipo, la perita en dulce, al viaje que haré en junio de este año a New York, donde pienso deleitarme y gozar en el Metropolitan Museum, el MOMA y el Museo de Historia Natural, una vez más, porque siempre se agradece un poquito de arte, por favor.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;-------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; ¡Cuánta verdad! ¡Cuánta sabiduría! Se la escuché alguna vez a una vedette que llegó a congresista y se me quedó grabado como el número que llevaba en… en fin, ustedes me entienden.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; En los días siguientes al éxito de La teta… me comentaban amigos españoles: “Jesús, te enteraste de la película hispano-peruana que ganó en Berlín”. Es que claro, aquí todo es hispano-peruano, como Mario Vargas Llosa.
&lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; Lo siento. He buscado el cuadro en Internet por mil horas y sólo conseguí uno pequeñito y en blanco y negro. Sin embargo hay otras obras del autor en la Web iguales o mejores. Les animo a disfrutar de ellas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-2297816809391169923?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/2297816809391169923/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=2297816809391169923&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/2297816809391169923'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/2297816809391169923'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2009/02/un-poquito-de-arte-por-favor.html' title='Un poquito de arte, por favor'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SaRatY50TJI/AAAAAAAAAGY/T-EhCNi9O7Q/s72-c/Un+poco+de+arte,+por+favor.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-7434162740767119434</id><published>2008-11-30T07:07:00.001-05:00</published><updated>2008-11-30T07:17:56.907-05:00</updated><title type='text'>Sobre curas y militares</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hace mucho tiempo llegó a mis oídos una frase contundente a la vez que escalofriante. Resumía en pocas palabras la historia del Perú moderno, fácilmente aplicable a gran parte del mundo. De lo que nos toca y lo que nos espera. Decía que para gobernar y vivir en paz había que convivir bien con el APRA, la Iglesia y los militares.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De la primera no pienso ni detenerme un segundo. Para eso ya tenemos bastante con los Rómulos Leones y compañía. Fue la opción menos mala en el 2006 y por eso están ahora donde les toca. Hoy tengo ganas de hablar más bien de los curas y militares, clanes parasitarios y miembros de las “instituciones” menos productivas de nuestra sociedad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si de algo puedo renegar de los españoles desde que vivo en este país es que hace más de 500 años hayan tenido la mala idea de desembarcar en la tierra nueva a curas con la cruz por delante [1]. Me sorprendió que un país tan moderno y octava economía del mundo, hasta hace sólo unos años destinara una parte del dinero recaudado de los impuestos a dar de comer a la Iglesia. Por lo menos ahora, como integrante de una comunidad europea multicultural y plural y constitucionalmente laico, ya no destine de manera unilateral el dinero de sus contribuyentes –católicos o no– para las comilonas de los sacerdotes, sino que cada quien, lo elija en la declaración a la renta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Que yo sepa en el Perú no se destina parte de los impuestos para mantener a la Iglesia, porque si fuera así lo mismo se debería hacer con protestantes y musulmanes y hasta con agnósticos y ateos. Sin embargo ahí están, incrustados, prendidos de sus garras entre la gente. Opinando de lo que no deben y metiendo miedo siempre a la gente, que el infierno, que el pecado. Impolutos en sus sotanas, dando órdenes y dirigiendo, incapaces de unirse a la fila de obreros ocho o diez horas diarias, o de coger sacho y pala a cambio de una magra paga.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Que alguien me muestre las estadísticas del dinero que generan dentro de la PEA rezando todo el día. Que alguien me diga si se encontró con un cura haciendo las compras en la placita de barrio o fue en los grandes supermercados. ¿Qué mérito tienen?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estoy convencido que los curas son la base de la “institución” más egoísta de la sociedad. No trabajan, y quienes quisieron hacerlo fueron rápidamente excomulgados por el Vaticano por comunistas [2]; pero tampoco son frugales. Dicen existir para ayudar a los que no tienen, pero viven en coto cerrado. Y lo que es peor, ya tiene un lugar reservado en el cielo. La gran Institución de la sociedad es la familia. Padres y madres que despiertan cada mañana y se esfuerzan para criar a sus hijos todos los días a todas horas, muestra real de desprendimiento, amor y responsabilidad, mientras los curas, egoístas todos, huyen de ese compromiso, y prefieren vivir por y para ellos y de vez en cuando extienden una mano, para convertirse en los grandes dadivosos cuando sólo hacen una inútil muestra de caridad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Habría que ponerlos a trabajar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En cambio lo que pasa con los militares, raya más bien con el lado decadente y mediocre del ser humano: la envidia y el rencor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Que aparezca el video de un militarote despotricando de chilenos no es otra cosa que una muestra real de la flaqueza y el patetismo en la que nada esa “institución” [3]. Vuelvo a lo mismo: que alguien me muestre las estadísticas del dinero que generan dentro de la PEA. ¡Y encima a estos hay que mantenerlos con nuestros impuestos como a los curas en España! ¿Y para qué? ¿Para que se pasen la vida despotricando de los vecinos y renegando sobre leche derramada?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Siempre pensé que militar es el antónimo perfecto de inteligencia. Y ahora me lo han demostrado. Para ser militar hay que estar dispuesto a tragarse las ideas a cambio de las órdenes. En los cuarteles está prohibido pensar, caso contrario sería imposible la disciplina, el orden y las jerarquías. Los librepensadores no se atan las botas ni aman desproporcionadamente un lugar, menos dan la vida por un pedazo de tierra. Porque no es posible amar un lugar y menos una bandera. Se le puede querer, extrañar, respetar, pero sobre todo, por la gente que ahí vive. Yo no amo al Perú, yo quiero a mis amigos, a mi familia, que están allí, a sus costumbres, sus lugares. Yo amo a mi esposa y amaré a mis hijos. Y jamás en esta vida tomaría un fusil para defender un pedazo de tierra como la del Cenepa, un lugar que no conozco ni creo que vaya a visitar en mi vida. Yo no soy de los que dicen “yo voy a la guerra y antes de morir mato a diez chilenos” o ecuatorianos o lo que sean. ¡Por qué tengo que morir yo, y por qué tienen que morir diez de ellos! ¿Acaso no podemos vivir todos y punto?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esa forma de pensar es para los patrioteros, los chauvinistas y retrógrados. Para los estrechomentales incapaces de convivir con las libertades naturales del hombre. Ahí los Humala con sus ideas vengativas contra homosexuales y extranjeros. Ahí ese ridículo militarote capaz de hablar de mujeres bomba y de matar chilenos con una frialdad que escarapela.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo un capítulo de Los Simpson en la que irónicamente imaginan un mundo sin abogados, y el resultado es un mundo feliz, de gente sonriendo y amor por todos lados. Yo no sé si los abogados tengan tanta culpa. Al menos se ganan la vida trabajando. Yo sería más feliz en un mundo sin curas ni militares, rindiéndole culto a la tierra con una rica pachamanca y bebiendo una cerveza con un chileno y un ecuatoriano.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;---------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; ¿Se imaginan el mundo menos corrompido en el que viviríamos rindiendo culto al Sol y a la Tierra, nuestros dioses más terrenales, más cerquita de la mano y menos abstractos?
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; ¿Qué pasó con el padre Gutiérrez y los Teólogos de la Liberación cuando comenzaron a defender sus ideas socialistas a favor de los campesinos y lo pobres?
&lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; No se le puede llamar Institución a un grupo creado para destruir. Miren a Costa Rica y Suiza, los dos únicos países en el mundo que no tienen fuerzas armadas, y lo bien que les va. Está demostrado que son innecesarias. Japón, después de la Segunda Guerra Mundial, se dio cuenta que gastar dinero en armas era el más grande error, y se enfrascó en la inversión en trabajo y ahora está donde está.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-7434162740767119434?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/7434162740767119434/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=7434162740767119434&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/7434162740767119434'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/7434162740767119434'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2008/11/sobre-curas-y-militares.html' title='Sobre curas y militares'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-2132630108455880896</id><published>2008-11-04T10:26:00.004-05:00</published><updated>2008-11-04T10:36:16.882-05:00</updated><title type='text'>Los diez más III</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SRBqIVIEsrI/AAAAAAAAAEU/_ldo5czsfTI/s1600-h/Los+diez+mÃ¡s+III.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5264824655738614450" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 198px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SRBqIVIEsrI/AAAAAAAAAEU/_ldo5czsfTI/s200/Los+diez+m%C3%A1s+III.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Hace un buen puñado de meses escribí dos post con el mismo encabezado. La primera y segunda parte de mis diez más favoritas. Novela, cuento, cine. De lo poco que he visto y leído hice mis listas y las hice públicas por iniciativa de alguien o alguna revista, no recuerdo bien, pero que me pareció una idea por demás interesante. Y como yo copio, copié.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo también que habían quedado pendientes canciones y discos. Y a mí se me ocurrió agregar escritores, indistintamente a sus obras. Nunca fui tan aficionado a la música, y Lucía se burla siempre de mí por mis ínfimos y a veces nulos conocimientos musicales. Ella, gran pianista y mejor bailarina –se divierte como nadie bailando por el salón aun cuando está sola–, estoy seguro que haría una lista de envidia y totalmente preparada y de calidad infinita. Yo, desde mi modesto gusto por la música de los 90 y algo menos de los 80, detallo en este post mis listas de canciones, discos y músicos, que marcaron y se convirtieron en la banda sonora de mi vida.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Soy más de letras, definitivamente, y reconozco que el mayor de mis defectos es tararear canciones e inventarle las letras porque sencillamente nunca me las aprendo. Llevo dos pies izquierdos a la hora de bailar. Y me divertí como un chancho con el Chiquichiqui, rotundo éxito musical en el verano que se nos fue, aquí en España. Así que con esta salvedad y con la excusa del hombre de letras que de melómano no tiene ni las uñas, enumero a continuación dos de las listas que me han costado más que un parto. De los escritores vendrá, supongo, una cuarta parte.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Debido a la innumerable retahíla de canciones y para que no se junten papas con camotes, divido el listado en español e inglés, aunque para los discos sí he podido unirlos todos en una sola. &lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Diez Canciones (en inglés):&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Quedaron a un paso de unirse a la lista de diez, éxitos tan buenos y tan presentes en mi vida, que bien habría valido la pena extender la lista a veinte, pero en fin, labores de editor y de ceñirse a las normas, diez es diez. Pudieron estar temas como Lithium, Nirvana; Heal the World, Michael Jackson; Creep, Stone Temple Pilots; Fly away, Lenny Kravitz; Say what you want, Texas con Wu Tan Clan; One, U2; Crush, Dave Mathews Band; Losing my religión, REM; Je t´aime, Jane Birkin; Creep, Radiohead; o Free Falling, Tom Pety.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Estas son, entonces las diez, y en ese orden:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;1. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Black&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, Pearl Jam.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;2. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Fade to Black&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, Metallica.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;3. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Lightning crashes&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, Live.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;4. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Lucy in the sky with diamonds&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, The Beatles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;5. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Soul Sacrifice&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, Santana.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;6. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Black dog&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, Led Zeppelin.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;7. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;November rain&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, Guns n’ Roses.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;8. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Behind blue eyes&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, The Who.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;9. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Linger&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, The Cramberries.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;10. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Son of a preacher man&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, Dusty Springfield.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Diez canciones (en español):&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;De la misma manera pudieron ingresar en la lista final estas otras canciones que marcaron época, la mía: Imágenes paganas, Virus; Cosas mías, Abuelos de la Nada; La masa, Mercedes Sosa; La chica de Ipanema, Joao Gilberto (que no en español, pero casi casi); Un beso y una flor, Nino Bravo; Los dinosaurios, Charly García; o El yerberito, Celia Cruz.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Aquí los diez, entonces, nuevamente ordenados por gusto del autor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;1. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Penélope&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, Robi Draco Rosa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;2. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;La del brazo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, Frágil.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;3. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Puedo vivir del amor&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, Rubén Blades.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;4. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Por el bulevar de los sueños rotos&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, Joaquín Sabina.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;5. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;La flor de la canela&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, Chabuca Granda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;6. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;La ciudad de la furia&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, Soda Stereo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;7. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Como hemos cambiado&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, Presuntos Implicados.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;8. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Un día más sin verte&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, John Secada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;9. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El cantante&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, Héctor Lavoe.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;10. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Melancolía&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, Camilo Sesto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Ahora sí, aquí los diez discos. En esta oportunidad sí he podido conseguir agruparlos indistintamente al idioma. En esta ocasión la enumeración de los diez está en relación al año en que aparecieron en el mercado y no por favoritismos:&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;1. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Abraxas&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (1970), Santana.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;2. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Signos &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;(1986), Soda Stereo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;3. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Álbum Negro&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (1991), Metallica.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;4. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Ten&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (1991), Pearl Jam.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;5. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Use Your Illusion I&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;&lt;em&gt;II &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;(1991), Guns n’ Roses.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;6. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Los Perros&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (1992), Los Perros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;7. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Esta boca es mía&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (1994), Joaquín Sabina.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;8. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Throwing Copper&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (1994), Live.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;9. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Buenavista Social Club&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (1997), Buenavista Social Club.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;10. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Supernatural&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (1999), Santana.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Nota del redactor: Ya se habrán dado cuenta que no aparecen en mis listas las que aparecen tan merecidamente en la lista de la revista Rolling Stone. Hay que tomar en cuenta que grupos como The Police, cantantes como Prince o grupos locales como Arena Hash nunca fueron de mi agrado.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Ahora sí, a recibir patadas, puñetes y escupitajos, mismo pogo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-2132630108455880896?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/2132630108455880896/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=2132630108455880896&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/2132630108455880896'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/2132630108455880896'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2008/11/los-diez-ms-iii.html' title='Los diez más III'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SRBqIVIEsrI/AAAAAAAAAEU/_ldo5czsfTI/s72-c/Los+diez+m%C3%A1s+III.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-5972755772687761049</id><published>2008-10-15T15:52:00.002-05:00</published><updated>2008-10-15T15:57:55.213-05:00</updated><title type='text'>Dime a quién lees y te diré qué pose tienes</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SPZZQNbDFYI/AAAAAAAAAEM/URb7DEz7k3E/s1600-h/Dime+quÃ©+lees.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5257487750017521026" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SPZZQNbDFYI/AAAAAAAAAEM/URb7DEz7k3E/s200/Dime+qu%C3%A9+lees.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Llevo publicado este blog dos años y muchos meses y en todo el tiempo he recibido comentarios de todo calibre, alguno de ellos, impublicables, aunque, créanme sus autores, los guardo con mucho cariño y respeto. Me han dicho de todo, me han llamado de todo y también me han recordado todo. He leído frases feroces, inteligentes, rápidas, tibias. Me he dado de bruces con juicios hepáticos, dolientes, halagadores. Este trataba de ser un post dedicado a todos ellos, porque son una parte importante de esta página.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Entonces mi primera idea fue soplarme los veintiocho meses en los que he venido escribiendo, ingresar a cada uno de los post y leer cada uno de los comentarios para elegir los que puedan, de alguna manera, resumir la historia de este blog. Pero me gana la pereza, qué quieren que les diga. Es mucho trabajo y no tengo secretaria. Lo que sí me he dado cuenta es que los dos primeros años cumplí a rajatabla escribir durante cada mes, infaltable, así fueran sandeces y textos sin sentido –que son la mayoría–. Qué lejos de poder escribir cosas interesantes, trascendentales, reveladoras. ¡Nada!&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Más bien hay textos pasotas, superficiales, en pura joda. No obstante, creo que también se intentó escribir uno que otro que fuera ligeramente pensado, meditado, entendido. Tal vez un esbozo, una tímida pincelada de pintor novato, que por supuesto no han calado. No sé si por aburridos, o por seriotes, o porque sencillamente estaban mal escritos. Sin embargo los que hablan de las niñas malas, los peruanos reconocidos a leguas, el hi5, la música de los 90, la importancia de los tamaños, etc., esos sí que se leyeron, y sobre todo se comentaron. Claro, este no es el blog de Cisneros [1] ni aparece en un diario importantísimo. Pero de los que aquí existen, fueron los más comentados.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Ahora, si analizamos lo hasta aquí escrito, podemos llegar a conclusiones que caen de maduras y hasta medio podridas de este árbol torcido: no escribo textos serios y lo que es más, o peor, no me sale bien escribirlos.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Y ya que estamos en etapa &lt;em&gt;vox populi&lt;/em&gt; voy a rebelar mi más grande secreto: tampoco leo textos profundos ni serios. Jamás leí a Proust, y estoy convencido de que los miles de tomos de &lt;em&gt;En busca del tiempo perdido&lt;/em&gt; seguirán para mí tan extraviados como hasta ahora. Fui el primero –durmiendo una noche entera en la calle mismo entradas para concierto de Madonna— en comprar la ópera prima de Jaime Bayly y la leí en un día, ¡feliz!, a pesar de que sea un libro realmente malo. Era el morbo, qué quieren que diga.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Sigo: La única que vez que abrí la primera página de &lt;em&gt;Ulises&lt;/em&gt;, de Joyce, me quedé dormido, y no he vuelto a cometer el mismo error. Ahí sigue cerrado. Disfruté como cosaco cuando leí &lt;em&gt;La vida exagerada de Martín Romaña&lt;/em&gt;, de Bryce. Y mi máxima en esta vida es seguir sus pasos: copiar, y lo que es mejor: ganar dinero por copiar.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Insisto: odio mi trabajo de pseudo relacionista público en España y ahora me doy cuenta que odié mis trabajos en Lima como redactor y editor en diarios de capa caída. Y debo reconocer que el único trabajo que en verdad me ha gustado en esta vida ha sido la de profesor, porque ha sido la única vez que he ganado dinero por decir cosas y mandar a leer otras que ni yo entendía.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Que lance la primera piedra aquel que no dijo alguna vez, en una reunión de gente bien, alrededor de una taza de café y cigarrillos de tertulia, que sólo se informa en &lt;em&gt;El Comercio&lt;/em&gt; y reniega de los pasquines, que lee a Vargas Llosa y se burla del Bayly escritor, que sólo ve películas en blanco y negro y detesta &lt;em&gt;Panorama&lt;/em&gt; [2].&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Si recuerdo un par de post que van sobre mis listas favoritas y totalmente arbitrarias sobre libros, cuentos y películas de todos los tiempos. Ahí están los comentarios de más de uno que afirma que ha leído y visto casi las listas completas, cuando estoy seguro que no han hojeado más de uno o dos. Y no porque yo sí y el resto no, si ya he dicho que yo he leído poco y bastante mal, sino porque hay tanta oferta en el mercado y tan poco tiempo en la vida para abarcar todo que ya sería mucha casualidad. Lo que pasa es que quedamos bien.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Es como cuando en plena reunión con la misma gente bien te encuentras contando la historia del libro que acabas de leer pero no te acuerdas del nombre del autor y entonces acudes al erudito del grupo para preguntarle por el nombre en cuestión, porque éste nunca falla, y hace como que piensa y se revuelve en cien muecas y puja como si la memoria funcionara cuando la aprietas y al final dice, “ahora no me acuerdo”, cuando bien sabe el resto que del autor y el libro no tiene la más puta idea; solo que nos cuenta un mundo aceptar que no sabemos lo que no sabemos y queda mejor decir no me acuerdo.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Desde hace mucho que dejé esa pose. Cuando alguien me pregunta por un autor al que no conozco ni en pelea de perros, levanto lo hombros y reconozco mi ignorancia, lo mismo con libros, discos e información en general. Y sigo en lo mío, leyendo lo que me gusta y escribiendo lo que me place. Y sobre todo, esperando los comentarios en cada post, los únicos o pocos que por ahí aparecen, para entender un poco más a la gente que me lee, y conocer lo que ellos también tienen que decir, porque de eso trata este blog y sus historias que aquí se escriben.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;--------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; El &lt;em&gt;Busco novia&lt;/em&gt; es mi mayor envidia. Yo quiero ser como él, que además de guapo le comentan millones y le publican los post en libros best seller y firma autógrafos.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Y ni qué decir de la pose de los tantos periodistas que aparecen en fotografías al mismo estilo de César Vallejo –a quien por cierto leí mil veces sin llegar a entenderlo—, a la hora de firmar un artículo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-5972755772687761049?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/5972755772687761049/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=5972755772687761049&amp;isPopup=true' title='20 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/5972755772687761049'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/5972755772687761049'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2008/10/dime-quin-lees-y-te-dir-qu-pose-tienes.html' title='Dime a quién lees y te diré qué pose tienes'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SPZZQNbDFYI/AAAAAAAAAEM/URb7DEz7k3E/s72-c/Dime+qu%C3%A9+lees.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-8489055108944084689</id><published>2008-08-07T14:28:00.006-05:00</published><updated>2008-08-16T15:06:04.984-05:00</updated><title type='text'>¡La que nos espera!</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SJtPXyotZ7I/AAAAAAAAAEE/1JRfl84YQ5s/s1600-h/La+que+nos+espera.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5231862662269069234" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SJtPXyotZ7I/AAAAAAAAAEE/1JRfl84YQ5s/s200/La+que+nos+espera.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo perfectamente la primera vez que me subí a un microbús solo. Tenía por entonces nueve años y mi padre me había llevado al colegio un sábado por la mañana para cumplir con Diosito en la Catequesis de la Primera Comunión. Me dejó en la puerta con mi bloc de papel reciclado en la mano y mi librito con oraciones, imágenes santas y una lección profundísima del Cuerpo de Cristo, amén. Me dijo hoy te vuelves a casa solo, me alcanzó unas monedas y me repitió una vez más cómo subirme al autobús de color verde que iba de Trujillo a la Esperanza.

&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;

&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De la Catequesis no me acuerdo nada, menos mal. Pero jamás podré olvidar del viaje de regreso. Primero porque me equivoqué de micro; más bien, me equivoqué de lado y tomé el que iba en sentido contrario. Yo tenía con lo justo para un solo pasaje – lo demás me lo había gastado en pan con lomito y muchísima cebolla y una chicha morada aguachenta– así que me dije lo que baja tiene que subir, sin tomar en consideración que al llegar a la última parada bajan a todo el mundo y si quieres subirte de nuevo hay que pagar otra vez. Así que me dejaron justito al lado donde al diablo se le perdió el poncho, en medio de un descampado y rodeado de perros sarnosos. ¿Qué hice? Caminar. Hice el mismo camino del micro… de regreso. Y llegué de nuevo hasta el colegio, entonces caí en la cuenta que aún me faltaba todo el camino a casa. O lo seguía y llegaba el domingo por la noche o me subía otra vez al micro, esta vez dirección hogar, dulce hogar. Hice lo segundo. Y fue la primera vez que pasé piola sin pagar pasaje. Cuando llegué a mi parada le dije al cobrador “ya te pagué hace rato, choche” y le puse cara de niño recién salido de hablar con Papa Lindo en la Catequesis más devota que haberse pueda. Mil horas después estaba por fin en casa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;

&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;

&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Eran otras épocas. Podía uno con nueve años perderse en el confín del mundo, caminar entre perros sarnosos, subirse al micro solo, desandar lo andado y reírse años más tarde de lo inocente y cojudos que fuimos. Nunca me robaron, ni asustaron, ni me raptaron, ni vi cielos naranjas como preludio del apocalipsis. Era un niño caminando por calles desconocidas, aprendiendo un poquito más de la vida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;

&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;

&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya de adulto he visto a mis primos subirse por primera vez a un micro o a una combi con muchos más años entonces, sin embargo era un riesgo, un peligro, era jugársela, y a mis tías se les aceleraban las pulsaciones de sólo pensar que andaban los pobres, con catorce, quince años, solitos por las calles, como si el mundo en pocos años se hubiera transformado, empeorado, infectado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;

&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;

&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando me fui de Lima me di cuenta que estaba dejando atrás esa nueva raza de gente precavida, con ojos en la nuca, que camina por la calle cauta, casi como si andar de un lado al otro fuera una obligación más que un paseo. Y me doy cuenta que el mundo le está siguiendo los pasos. Si a los norteamericanos se les va la luz salen en manada a comprar agua, pilas, colchas, piensan en ataques masivos, huyen despavoridos. Hablo con mucha gente aquí en España y me cuentan que la crisis de ahora es única, desalentadora, y ya se comparan con las “repúblicas bananeras” –con perdón, Jesús, me dicen siempre–, nadie puede dejar de hablar de la subida del petróleo, de la burbuja de las hipotecas. La gente llora sangre ante un panorama que creen desolador y lo mitiga con cervecitas en las terrazas y colapsos en las carreteras por las vacaciones de agosto. Hablo con mis padres que viven en Nueva York y me cuentan que se tiran de los pelos, que la gente ya no sabe qué hacer, que la gasolina, que los alimentos, que si no gana Obama... Hablo con gente en Perú y a pesar de la bonanza económica y las cifras de envidia, la gente no puede quedarse callada, ven una crisis, la noche más oscura. En todos lados culpan a Bush, la guerra, el petróleo, Chávez. ¿Qué está pasando?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;

&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;

&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Leía hace unas semanas un artículo en El País Semanal sobre una nueva corriente desalentadora, catastrófica, que refleja en su obra la niebla absoluta, el mismísimo fin del mundo solo que peor, porque los humanos sobreviven para verlo, o algo así. El artículo interpretaba que todas las miradas estaban puestas en el presidente estadounidense, que las nuevas películas de Hollywood, los videojuegos y los nuevos best seller de librerías se habían ensañado con Bush y que el mundo en pocas palabras se está yendo a la mierda.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;

&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;

&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De los innumerables ejemplos del artículo periodístico recuerdo dos claritos porque acabo de verlos. El primero es &lt;em&gt;Yo soy Leyenda&lt;/em&gt;, una película con Will Smith a la cabeza que habla de un único superviviente a un virus letal que tiene que enfrentarse a humanos convertidos en entes nocturnos. El segundo es el libro récord de récords en Estados Unidos, &lt;em&gt;La Carretera&lt;/em&gt;, de Cormac McCarthy. La historia de un padre y su hijo que vagan por carreteras norteamericanas después de que el mundo se convirtiera en cenizas y hollín. La ficción de ambas historias es aterradora, extremista, y excelente ejemplo –totalmente hiperbólico–, pero ejemplo al fin de lo que, como personas, somos capaces de producir [1].&lt;/div&gt;&lt;div&gt;

&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;

&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Le película es mala, la novela es buenísima. Sin embargo dudo que ambas se hayan gestado y hayan salido a la luz con Bush en la mira. Sería un desencanto y una vergüenza que lo hicieran pensando en alguien como él. Hay cosas más interesantes en el mundo. Y como ellas los demás ejemplos del artículo. No obstante no deja de preocupar esa nueva visión que algunos llaman posapocalíptica. ¿Acaso es lo que queremos, lo que buscamos?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;

&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;

&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo prefiero seguir viendo el mundo como lo que siempre fue, un proceso cíclico, con fenómenos de El Niño cada cinco o diez años, con terremotos cada cien, con buenos y malos –equilibrio bendito–, y con gente que va y viene, que hace y deshace para dar lugar a los siguientes. Yo sigo subiendo a autobuses y taxis y metros en las ciudades por donde ahora me toca vivir y recuerdo siempre con nostalgia cuando a una combi limeña se sube un niño solo y paga su pasaje y se sienta en silencio, y juega al tetris, y se olvida que hay que darle el asiento a los mayores, y va en lo suyo todo el camino, directo a casa. Y suelto una sonrisa. Porque ahora será más difícil. Las ciudades no son las mismas, ni los juegos, ni el mundo, pero sigue siendo un lugar para vivir, que sea digno ya depende de nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;

&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;--------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div&gt;

&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; En planes está conseguir el libro del periodista norteamericano Alan Weisman, El mundo sin nosotros, un ensayo apabullante sobre lo que será este planeta a partir del día siguiente de haber desaparecido el hombre de la Tierra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-8489055108944084689?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/8489055108944084689/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=8489055108944084689&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/8489055108944084689'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/8489055108944084689'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2008/08/la-que-nos-espero.html' title='¡La que nos espera!'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SJtPXyotZ7I/AAAAAAAAAEE/1JRfl84YQ5s/s72-c/La+que+nos+espera.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-4125226625594154327</id><published>2008-07-15T11:47:00.003-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:15.574-05:00</updated><title type='text'>El poder de un libro</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SHzVrr3INpI/AAAAAAAAAD0/tsep1ncquYA/s1600-h/Ruiz+ZafÃ³n.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5223284614327973522" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SHzVrr3INpI/AAAAAAAAAD0/tsep1ncquYA/s320/Ruiz+Zaf%C3%B3n.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Corría el mes de abril de este año y se me presentaba un viaje obligado a Barcelona para hacerme cargo de unos trámites burocráticos. Una mañana en el Consulado peruano y una vuelta por tiendas asiáticas para comprar especies culinarias para mi esposa, y de ahí a disfrutar de la ciudad, una vuelta por un restaurante peruano para comer un cebiche cumplidor que satisficiera pasiones ocultas y lo que me quedaba de tiempo –que era la mayoría– a recorrer librerías y hacerme de últimas ediciones como si fuera una mujer despechada de compras con la tarjeta de crédito del marido.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;A un par de calles de donde vivo, aquí en Vigo, hay una que otra librería a las que voy de vez en cuando para rebuscar alguna curiosidad, y hasta a veces matar el gusano por hacerme de alguna interesante publicación. No está nada mal. Sin embargo llegar a Barcelona es como ingresar al paraíso literario. Allí están todos los libros, todos. Y con qué gusto uno comienza a recorrer los cuatro pisos de la FNAC de Plaza Cataluña [1] o a escabullirse entre las calles del Barrio Gótico en busca de libreros de antaño y ediciones inesperadas escondidas entre viejos anaqueles. Un placer como pocos que trato de aprovechar al máximo, como si fuera bicho raro, en una ciudad siempre dispuesta y abierta a todos los gustos.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Por casualidad en esas fechas aparecía en el mercado el último libro de Carlos Ruiz Zafón, &lt;em&gt;El juego del Ángel&lt;/em&gt; [2], la segunda parte de la trilogía del Cementerio de los Libros Olvidados. Yo recordaba aquella frase de hacía unos años, cuando vagamente alguien me comentó del libro que por entonces se estaba convirtiendo en un éxito de librerías. Se trataba de &lt;em&gt;La sombra del viento&lt;/em&gt; [3], el libro que hizo famoso a la vez que millonario al escritor español afincado desde hace mucho en California.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Entonces esa tarde compré el primero de los dos libros –entre otras adquisiciones– porque así lo dicta la lógica y porque trato de ser muy lógico, sobre todo; y esa misma noche comencé su lectura emocionado por la sinopsis de la contratapa sobre viejos libreros de la Barcelona de los años cuarenta, la historia de un muchacho que visita el Cementerio de los Libros Olvidados de la mano de su padre y recibe un libro que abre un misterio que abarca a la ciudad y a la literatura y la confunde bajo la misma atmósfera de noche y niebla. Al día siguiente salí disparado al centro, a recorrer esas calles por donde caminaron sus personajes y reconociendo paradas, estaciones de metro que se retrataban en sus páginas. Y descubrí que hasta existe un recorrido turístico por las calles donde transcurre la historia del libro y no era el único que estaba allí después de haberlo leído. Quedé conmovido al descubrir una Barcelona literaria a la vez que personaje. Sobre todo porque pasan los años y sigue siendo la misma. Pensé un poco en Lima, la que aparece en mil narraciones, y se me ocurrió que el mejor que la trató y retrató indudablemente fue Julio Ramón Ribeyro. En fin que el libro me duró lo que mi estadía por Cataluña, tres días. Y volví con el gusto de haber leído a un autor para mí hasta entonces desconocido, que amaba con pasión la literatura.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Y cuando llegué a la última página, comprendí por qué esa historia había vendido más de ocho millones de ejemplares y se había traducido a casi todos los idiomas [4]. Estaba convencido de que Ruiz Zafón se había dejado la vida escribiendo esa novela y que esas cifras y convertirse en un best seller eran las maravillosas consecuencias de un efecto dominó. El éxito de su novela nada tenía que ver con los Códigos Da Vincis o Las décimas sinfonías o Las cenas secretas, que apelan fácilmente al morbo colectivo. Esta vez la trama tenía su propio universo y su autor había parido su propia historia a partir de una simple idea, la fijación en el fantástico Cementerio de los Libros Olvidados.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Por eso apenas llegué a Vigo, mientras le entregaba a mi esposa la salsa teriyaki y el aceite de sésamo y las algas y las demás especias que venían en la maleta, le fui comentando del buen libro que había comprado y ese mismo día estaba ya a un par de calles de casa comprando la segunda entrega, que había sido anunciada como la más esperada del año, la continuación del Cementerio de los Libros Olvidados. Y cerré puertas y ventanas y me despedí del mundo para meterme en su lectura. Y el resultado fue una gran decepción.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Ya dicen sobre las películas que las secuelas nunca son mejores que la primera. Con honrosas excepciones como &lt;em&gt;El Padrino II&lt;/em&gt;, por ejemplo. El último de Ruiz Zafón está lejos de lo que consiguió con &lt;em&gt;La sombra del viento&lt;/em&gt;, sin embargo cómo se vendió, y cómo hace cola la gente en cuanta feria del libro haya por el mundo para conseguir una firmita del autor. Lo he visto acaparar la atención de los medios, de los organizadores, de la gente de a pie, de los que saben y de los que no. Es que Ruiz Zafón deberá agradecer el resto de su vida a esa primera entrega el que esta segunda venda en todas partes y a todas horas. Porque si no existiera nada sería igual.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;No obstante lo que causa mayor impresión es que hasta ahora no se comente sobre este nuevo libro, que nadie haya salido a decir que el tema le quedó grande y que la historia no merece tantas páginas ni tanto esfuerzo. Nadie ha dicho esta boca es mía, o por lo menos yo aún no lo he oído. Y es que Ruiz Zafón ha conseguido lo que pocos escritores en este mundo, que no importa lo que se diga, ni importa lo que él escriba, su nombre asociado al Cementerio de los Libros Olvidados es más grande que cualquier comentario, es más fuerte que cualquier otra publicación, tiene vida propia, el efecto Harry Potter, y ya nadie podrá detenerlo, ni él mismo. Y por lo tanto seguirá vendiendo millones de ejemplares y generando colas interminables en procura de un autógrafo. En buena hora, por él y por la literatura.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Por lo pronto yo me quedo, desesperado, a la espera de la tercera y última parte. A ver de aquí a cuántos años. Hay que aguantarse.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;--------------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; Una tienda del tamaño de Saga de San Isidro pero dedicada exclusivamente a libros, música y videojuegos. ¡Así como lo oyen! Se necesita más de un día si uno la quiere visitar toda, por eso es recomendable ir con las ideas claras y el bolsillo apretado para no morir en el intento.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; RUIZ ZAFÓN, Carlos; El juego del Ángel; Editorial Planeta; 1º Edición, Abril de 2008.
&lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; RUIZ ZAFÓN, Carlos; La sombra del viento; Editorial Planeta; 1º Edición, Abril de 2002, 62º Edición, Diciembre de 2007. Sí, en cosa de cinco años había ya más de 60 ediciones de la misma editorial, como si fuera el único libro que publicaran.
&lt;strong&gt;[4]&lt;/strong&gt; ¡Y pensar que en Lima se anunció con bombos y platillos la edición de una novela de Bryce Echenique con 5,000 ejemplares de la misma editorial, y que sus mismos directivos afirmaron que era todo un riesgo!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-4125226625594154327?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/4125226625594154327/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=4125226625594154327&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/4125226625594154327'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/4125226625594154327'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2008/07/el-poder-de-un-libro.html' title='El poder de un libro'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SHzVrr3INpI/AAAAAAAAAD0/tsep1ncquYA/s72-c/Ruiz+Zaf%C3%B3n.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-2362630788069601767</id><published>2008-05-09T13:44:00.003-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:15.732-05:00</updated><title type='text'>Érase una vez un blog</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SCSc6L0KO1I/AAAAAAAAADs/UCj-VaVshCw/s1600-h/Escritor.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198452393310305106" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SCSc6L0KO1I/AAAAAAAAADs/UCj-VaVshCw/s400/Escritor.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Lo bueno de tener un weblog donde dejar sentadas un par de ideas que muchas veces se nos caen de maduras es que uno nunca sabe quién podrá leerlas ni es capaz de presagiar la naturaleza de sus comentarios. Y eso es sin duda el mejor aliciente para que las pocas, malas, buenas o muchas ideas que uno tenga, no se pierdan como los sueños, en el olvido.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Hace mil lunas que dejé de postear en este blog y no ha sido tanto porque se me hubieran agotado las ideas, sobre todo las malas, que siempre revolotean por mi cabeza, sino porque tuve una prometedora propuesta de un diario limeño para mudarme a sus páginas por un tiempo. Ya se podrán imaginar esos días en que me lo propusieron: me consideré el mejor escritor del mundo, la última chupada del mango aquí en Europa, y de pronto me creía bien merecido y con los argumentos suficientes para romper todos los récords que este chiquito mundo arañaba a duras penas. Era el momento del encumbramiento, el despegue cual rayo hacia la cima y a ver quién me para, se jodieron todos, jojolete lerolero. Directo al Nobel.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Además, cómo sucedió todo hacía presagiar que había dado en el clavo. Ni más ni menos. Resulta que ya había escrito un par de post para un blog del mismo diario con tintes de sufrida peruanidad en el extranjero. Una especie de “Cholo soy” con el “Sufre peruano, sufre”. En aquel momento yo vivía en Barcelona, adonde habíamos llegado con Lucía, mi esposa, y donde comenzábamos a abrirnos paso. Entonces me aventuré a proponerles un blog perenne. Tenían ya a blogeros peruanos en Pekín, Londres y otras ciudades. Yo les dije Barcelona y ellos me dijeron nones. Así que ahí había quedado la cosa. Hasta que recibí un mail donde me invitaban a formar parte de un blog donde escribirían tres personas. Todos escritores jóvenes, me dijeron. La idea era escribir una novela a tres manos. Los tres presentaríamos un argumento y el “Consejo editorial” del diario elegiría el mejor. De ahí los otros dos escritores tenían que ir continuando la historia donde lo había dejado el anterior.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Para entonces yo ya no vivía en Barcelona sino en Vigo, la tierra de mi esposa. Y uno de esos días mi suegro me había enseñado en su casa un antiquísimo reloj de péndulo que había pertenecido a su familia desde principios del siglo XX y que a mí me había cautivado por su belleza. Entonces pensé que la historia tenía que ser en relación al reloj. Armé el argumento, lo leyó Lucía, agregó un par de ideas y se lo envíe a un viejo amigo de la húmeda y triste Lima. Él, con esa vena de poeta y periodista a más inri, se encargaría de agregarle la sal y la pimienta a la historia.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Semanas después me responderían del diario con una nueva propuesta. Resulta que yo les había propuesto que no solo los tres escritores construyéramos una novela corta sino que también lo hicieran los lectores, quienes ejerciendo derecho a voz con sus comentarios dieran las pautas por dónde creían que debía ir el hilo de la historia. Y la idea les había gustado. Me respondieron que ya no seríamos los tres sino yo solito quien escribiera el blog y que la misma idea de incluir a los lectores sería el motor de la historia.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Creo que mandé diez millones de correos a todos mis contactos y los contactos de mis contactos para que se enteraran de que me mudaba por un tiempo de trinchera y que se dieran una vuelta de vez en cuando por las páginas del decano para que leyeran y se entretuvieran –si fuera eso posible– con una historia de misterio e intriga que estaba justo por salir del horno.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Al principio debo reconocer que dio resultado. Estaba claro que no iba a ser un blog como ese buscador de novias que se lleva todos los aplausos por la magnitud de comentarios, pero al menos la idea pintaba. Entonces me emocioné y, como de costumbre, me embalé sin ponerme a pensar que había un hecho que por más simple que parezca, se encargaría de destruir mi pequeño castillo de arena.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Estaba claro que entre los comentarios existirían los que se encargarían de las burlas, la chacota y el bacilón, también de los que dejarían la bilis fresquita sobre el tapete porque de gustos y colores no ha escrito nadie, mientras que uno que otro comprendería de qué iba este blog y se unirían por pena o por simpatía con esta causa. Y hasta el último post –estaban programados diez desde el principio y fueron algo de catorce o quince al final– siempre hubo siquiera una persona en el mundo que dejara unas palabras, aunque ya no fuera tanto para inmiscuirse en la historia y dar sugerencias sino más para dejar sus opiniones. Sin embargo algo falló.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Resulta que un post debe centrarse siempre en una idea, y como texto argumentativo, cerrarla. Dejar bien clarito qué quieres decir o qué contar. Porque esa es la naturaleza del blog, que alguno se entere de algo sea cuando sea o cuando se lo encuentre navegando por pura casualidad, que también vale. Leerlo el mismo día que se publica o un año después. Ahí lo maravilloso del weblog, su perennidad. Tengo más de un post que escribí hace más de un año y por los que aún sigo recibiendo comentarios. Están allí y listo. Punto final. En cambio con los post de la historia del reloj se hacía complicado. Porque estaban unos relacionados con otros y sobre todo con el anterior. Eso hacía que los comentarios se limitaran al tiempo que duraba el post colgado hasta que apareciera el siguiente. Desde un principio se había determinado que se posteara una vez a la semana, lo que a la larga no sé si terminó por complicarlo más.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;En fin, que la historia terminó y el gustillo amargo aun no logro quitármelo de la garganta. El blog ya no está colgado en la página del diario aunque si uno es curioso y se mete por los archivos o por el listado de blogs linkeados todavía se puede acceder a él, y sobre todo leer el último, el que pareciera que no tuviera final. Los comentarios justamente se refieren a eso, que falta algo. Yo no me atreví a continuarlo porque no sabía si el colofón que tenía preparado para el final en ciernes sería suficiente. Entonces pensé en dejarlo abierto. Uno nunca sabe. Tal vez me anime a continuarlo en algún otro lugar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-2362630788069601767?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/2362630788069601767/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=2362630788069601767&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/2362630788069601767'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/2362630788069601767'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2008/05/rase-una-vez-un-blog.html' title='Érase una vez un blog'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/SCSc6L0KO1I/AAAAAAAAADs/UCj-VaVshCw/s72-c/Escritor.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-1305329128216781087</id><published>2008-01-04T06:43:00.000-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:15.965-05:00</updated><title type='text'>Escritor delivery, mi nuevo blog en El Comercio</title><content type='html'>Para ingresar solo deben darle click en la imagen:

&lt;a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/escritordelivery/"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/R34cw0b1LBI/AAAAAAAAADk/PWHnt7cYvzQ/s400/Logo+Escritor+delivery.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5151586648793099282" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-1305329128216781087?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/1305329128216781087/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=1305329128216781087&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/1305329128216781087'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/1305329128216781087'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2008/01/blog.html' title='Escritor delivery, mi nuevo blog en El Comercio'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/R34cw0b1LBI/AAAAAAAAADk/PWHnt7cYvzQ/s72-c/Logo+Escritor+delivery.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-5631527688507532333</id><published>2007-12-26T17:49:00.000-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:16.075-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vigo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pérez_Reverte'/><title type='text'>Arturo Pérez–Reverte, autor de cabecera</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/R3LgnEb1K_I/AAAAAAAAADU/BJS1p84trVU/s1600-h/Club+Dumas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5148424285847890930" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/R3LgnEb1K_I/AAAAAAAAADU/BJS1p84trVU/s200/Club+Dumas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Fue en mi primer viaje a España en el 2000 cuando, dando una vuelta por el centro de Barcelona, llegué a una librería y me centré en las publicaciones españolas. De Pérez-Reverte había oído su afición por los libros de aventuras, de misterio y de acción. De mujeres con cara de buenas y de hombres solitarios, rudos y fatalmente humanos, capaces de enamorarse y perder en manos de esas mujeres frías. Pero hasta entonces no había leído nada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquella vez estaba acompañado de mi madre, que por entonces vivía en Barcelona, y, muy comprensiva, aguantó estoica todo el tiempo que me tomé hojeando uno a uno los cientos de títulos de narrativa española. Hasta que llegue al estante donde se apilaban los títulos del autor cartagenero. Tampoco tenía en el bolsillo el dinero suficiente para llevarme todos los publicados hasta entonces así que había que ser selectivo. Ponderar deseos y decantarme finalmente por los que más seducían: &lt;em&gt;El maestro de esgrima&lt;/em&gt; (1988), &lt;em&gt;La tabla de Flandes&lt;/em&gt; (1990) y &lt;em&gt;El club Dumas&lt;/em&gt; (1993). Y me los llevé conmigo al Perú. Sin atreverme a abrir sus páginas no vaya a ser que tirara abajo mis últimos días de turista en Europa por encerrarme en una habitación a leerlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces comencé por &lt;em&gt;El maestro de esgrima&lt;/em&gt;. Había decidido leerlos por años de publicación [1]. Y me duró sólo una noche. No dormí, claro, porque no había cómo. La historia policiaca, de trampas y traición, enriquecida con el lenguaje, la jerga bien aprendida sobre el arte de las estocadas. El personaje principal, Jaime Astarloa, como todos los demás, sucumbe ante la bella Adela de Otero y sale a flote en el último capítulo con un inesperado golpe de escena por lo que es: un maestro. Libro redondo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pasó mucho tiempo para que tomara el siguiente libro. Y cuando lo hice, tampoco fui capaz de dejarlo. &lt;em&gt;La tabla de Flandes&lt;/em&gt; fue el que convirtió a Pérez-Reverte en un autor mundial, traducido a decenas de idiomas. Julia [2], una jovencita restauradora de arte se ve envuelta en un misterio cuando descubre en un cuadro flamenco una partida de ajedrez que encierra un crimen de hace 500 años. Esa misma partida es jugada en el presente por un personaje misterioso, y cada vez que se come una pieza, un personaje cercano a Julia muere. Entonces hay que jugar al ajedrez para salvarse la vida. La trama y el nudo son sencillamente extraordinarios. Tanto que ensombrecen el desenlace, como si el autor hubiera llegado agotado a esa parte de la historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aún así, llegué a &lt;em&gt;El club Dumas&lt;/em&gt; mucho más pronto que al libro anterior. Otra vez el misterio, la Historia, las innumerables trampas y traiciones. Un “cazador de libros”, Lucas Corso [3], nos adentra en una historia de aventuras y misterio, otra vez. Una vistosa muestra sobre los conocimientos de bibliófilo empedernido de Pérez-Reverte. Un antihéroe, como la mayoría de los protagonistas revertianos, que sobrevive, que da cara y sucumbe ante los encantos de una mujer y la flor de lis. La mejor de las tres, indudablemente. Un libro que me llevó a la infancia, a Los tres mosqueteros, a los libros de folletín, a los años en que vivía los libros de aventuras como si fuera lo único que existía en el mundo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya después fui haciéndome de más libros del autor. Así llegué a &lt;em&gt;La piel del tambor&lt;/em&gt; (1995). Tal vez el libro con el mejor inicio que haya leído en muchos años. Un pirata informático ha ingresado sin ser descubierto a los sistemas del Vaticano y ha puesto en jaque a lo más alto de la jerarquía del clero. Una iglesia en Sevilla se mancha de sangre con tal de sobrevivir al tiempo y un sacerdote especialista en temas detectivescos se ve mezclado en intrigas y asesinatos. Otra vez el tandem revertiano –aventura, policial, misterio- a la orden del autor con nuevas ideas e ingeniosas escenas que lo convierten en un perfecto contador de historias. Y nuevamente el nudo superior al desenlace, el libro que se desinfla en el último suspiro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora que, como jamás fui un lector que se entretuviera sólo con la anécdota, tampoco significa que haya sido ese nuevo traspié motivo suficiente para abandonarlo. Si de ahí siguieron las aventuras del capitán Alatriste, del que ya he escrito en este &lt;a href="http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/12/espadas-dagas-y-duelos-muerte.html"&gt;blog&lt;/a&gt;. Y del que, además, me faltan por leer las últimas tres entregas. Tarea pendiente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y sobre todo porque después de un libro mediano viene uno grande. Con mayúsculas. Uno que demuestra la investigación, el rigor, el manejo de relojería de la historia, sus conocimientos marinos, su pasado de periodista, y sobre todo el manejo del lenguaje, la jerga y la empatía. Esa genial capacidad para ponerse en la piel de sus personajes, conocerlos a fondo, comprenderlos y desarrollarlos. Todo en uno solo: &lt;em&gt;La reina del sur&lt;/em&gt; (2002). La ficción superando, una vez más, a la realidad. La historia de una narco mejicana que se hizo famosa al sur de España y que Pérez-Reverte inmortalizara en esta novela.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Este año que se acaba he releído &lt;em&gt;La tabla de Flandes&lt;/em&gt; por razones profesionales [5] y leído por primera vez &lt;em&gt;El húsar&lt;/em&gt;, del que ya hice un breve comentario en las notas de este post, y &lt;em&gt;La carta esférica&lt;/em&gt; (2001), también llevada al cine este año. Aquí tal vez el mejor personaje construido por el autor: Coy, un marinero sin barco dispuesto a hacer lo que sea por volver al mar. El alter ego de todos los personajes revertianos, un hombre solitario, que no tiene nada que perder en esta vida, y tan humano que cae nuevamente en las redes de una mujer hermosa. El mejor de los clichés. Que repite, pero no aburre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace unos días me enteré que al autor español le concedieron un premio. Lejos de su actividad literaria, Pérez-Reverte fue el elegido a la hora de dar el Premio Alacrán, aquí en Vigo, por supuestas ideas “machistas” y por “apología de la violencia contra las mujeres” que desprenden sus artículos periodísticos. Ya no es la primera vez que he oído críticas sobre sus ideas ni la de otros escritores. Tampoco espero que mis escritores favoritos estén revestidos de azúcar y sean todo paz y amor. Me interesa que lo que escriban sea algo que me divierta y me abran aún más la mente. Con eso tendrán ganado mi respeto. Lo demás… no soy el indicado para juzgarles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; En realidad su primer libro fue una novela histórica que recién he podido leer este año al verla en la estantería de la biblioteca de mi suegro: &lt;em&gt;El húsar&lt;/em&gt; (1986). Tal vez por ser su primer trabajo literario, el más flojo, que no malo, de todos los que he leído hasta ahora.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Una jovencísima Kate Beckinsale (&lt;em&gt;Pearl Harbor&lt;/em&gt;, en la versión cinematográfica inglesa dirigida por Jim McBride –&lt;em&gt;Uncovered&lt;/em&gt;, original en inglés- que no tuvo el éxito que se esperaba.
&lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; Johnny Depp como siempre soberbio en el papel de Dean Corso en la versión para el cine de Roman Polanski, titulada &lt;em&gt;La novena puerta&lt;/em&gt;.
&lt;strong&gt;[4]&lt;/strong&gt; Hubiese preferido mil veces repitiendo protagonismo a Johnny Depp en un libro de Pérez-Reverte que ver a Viggo Mortensen, porque sencillamente no me la creo.
&lt;strong&gt;[5]&lt;/strong&gt; Mucho tiene que ver ese &lt;a href="http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/12/muy-pronto.html"&gt;Escritor Delivery&lt;/a&gt; que pronto aparecerá en la web.
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-5631527688507532333?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/5631527688507532333/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=5631527688507532333&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/5631527688507532333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/5631527688507532333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/12/arturo-prezreverte-autor-de-cabecera.html' title='Arturo Pérez–Reverte, autor de cabecera'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/R3LgnEb1K_I/AAAAAAAAADU/BJS1p84trVU/s72-c/Club+Dumas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-4041704128891782537</id><published>2007-12-11T04:04:00.000-05:00</published><updated>2007-12-11T04:12:55.773-05:00</updated><title type='text'>Muy pronto...</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Un &lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Escritor Delivery&lt;/span&gt; &lt;span style="color:#000000;"&gt;estará a sus órdenes&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-4041704128891782537?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/4041704128891782537/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=4041704128891782537&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/4041704128891782537'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/4041704128891782537'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/12/muy-pronto.html' title='Muy pronto...'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-1851985261276494005</id><published>2007-11-07T05:47:00.000-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:16.249-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cheney'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chávez'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='miedo'/><title type='text'>Hoy sentí miedo</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RzGadJbmnUI/AAAAAAAAADM/CTTW9POMxCk/s1600-h/miedo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5130051276090285378" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RzGadJbmnUI/AAAAAAAAADM/CTTW9POMxCk/s200/miedo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Como hace mucho tiempo, hoy volví a sentir miedo. Un miedo ridículo y absurdo, de esos que te hacen pasar vergüenza delante de la gente. Fue una sensación punzante en el estómago, de angustia y ansiedad, que se hizo presente durante un puñado de minutos para hacerse cargo de mi cuerpo y ponerme vulnerable ante la computadora.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Resulta que esta mañana, apenas abrí los ojos y después del aseo, encendí la PC para realizar mi rutina de siempre: revisar mi correo electrónico, leer las páginas de algunos diarios peruanos y ver si se me ocurría algún post para este blog. Y lo que pasó a continuación fue de susto y vergüenza.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;El primer temor apareció a partir de mi correo. Un viejo amigo de la universidad me había enviado una invitación en el hi5 para que le acepte como contacto. Entonces, claro, lo acepté. Y nada, hasta ahí todo bien. Me di cuenta por la fotografía que tiene en su cabecera del hi5 que está trabajando en Canal N y ya está. No había más que hacer.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Entonces se me ocurrió revisar la plantilla de visitas. Esa donde ves a todos los que por a o b motivo han revisado tu página en el benemérito y licencioso hi5, y de pronto la piel se me puso de gallina, literalmente. Porque ahí estaba, maquiavélicamente sonriente, ocupando el segundo recuadro con camiseta de entrenamiento guinda y posando ante el estadio Monumental, el contacto del miedo: “Cuto” Guadalupe. El mismo, el futbolista de dos metros y medio, creo, el moreno ese que rompe todo lo que encuentra en su camino. Me había estado observando hace tres días desde su computadora. ¿Por qué?&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;¿Qué querría hallar “Cuto” Guadalupe en mi hi5? Nunca nos hemos visto ni en pelea de perros. Tengo algunos amigos que son periodistas deportivos, pero dudo y casi pongo mi meñique en el fuego de que ellos accedan a tener a ese señor entre sus contactos, por respeto a la profesión (sí, soy un iluso). Porque claro, un contacto te lleva a otro y así sucesivamente. Pero por qué a mí. ¿Qué querías “Cuto”? Te lo pregunto aquí y ahora porque me sigo muriendo de miedo.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;En fin.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;La cosa es que después estuve leyendo &lt;em&gt;El Comercio&lt;/em&gt;, casi como queriendo olvidarme de lo ocurrido. Había cerrado sesión del hi5 sin juntar el valor necesario para ingresar a la página del futbolista [1]. Y después de leer que desde la noche del lunes se cerraba el tráfico en la Vía Expresa me topé con un video aterrador. El vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, en conferencia de prensa había dicho que “el pueblo del Perú se merece algo mejor en cuanto a sus líderes”. Y hasta ahí todo bien. Yo le daba la razón. Alan García… hummm. Tiene un pasado que lo traiciona.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, a quien se refería este señor, uno de los causantes de la guerra de Irak junto con el mandatario George W. Bush (de quien ya se le conocen un millón de perlas en relación a su precaria y ridícula inteligencia), como decía, a quien se refería este político gringo era al cachaco de Chávez. Entonces pensé: ¡Mierda, Hugo Chávez presidente del Perú!&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Ahí sí que sentí todos los miedos juntos. ¿Se imaginan a Chávez, ese dictadorsuelo de mil caras, como mandatario del país? Les juro que en el momento en que vi y escuché con atención el video donde Cheney hablaba del Perú y de su presidente Chávez, casi entro de nuevo en el hi5 a pedirle a “Cuto” que me dijera toda la verdad porque desde Europa uno suele leer las cosas seis horas antes por culpa de ese tal Greenwich y no vaya a ser que mil cosas pasen en Sudamérica sin que uno esté muy al tanto, sencillamente porque todavía no han ocurrido.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Me dieron los muñecos de sólo pensar que Chávez se hiciera de las riendas del Perú, justo ahora en medio de tanto TLC con medio mundo, de mil proyectos mineros, del fortalecimiento de la moneda y más cosas buenas, que ese ex golpista (recuerden que Chávez intentó un golpe de Estado en Venezuela a comienzos de los 90) rehúsa y rechaza simplemente porque le da la gana. Me toqué de nervios en un principio hasta que un momento después comencé a respirar tranquilo al darme cuenta que en realidad todo había sido una pesadilla ocasionada por las autoridades máximas norteamericanas [2] simplemente porque no tienen idea de nada y en materia de geografía son y seguirán siendo un redondo cero a la izquierda, y por lo tanto hay que ser un poco más comprensivos con su ignorancia, qué se puede hacer, pobrecitos. Y qué bueno es que García sea presidente del Perú si la otra opción fuera Chávez. ¡Hay que estar agradecidos por la tierra donde vivimos!&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Y ahora sí, ya más tranquilo, pongo punta y aparte. No obstante, de ahora en adelante me presentaré con armadura y espada ante la computadora cada vez que ingrese a Internet. Hay que estar curados en salmuera. &lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;----------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; Lo lógico es que si ingresaba a su página del hi5 él pudiera hacer lo mismo que yo, o sea, revisar su página de visitas y hallarme allí, en la primera casilla, como fan suyo o lo que es peor, como si fuera una manera sutil de darle a entender equivocadamente que estoy desesperado por querer iniciar una comunicación no verbal con él. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Mira que llamarse Dick ya debe ser una pesada carga en la espalda por eso de su otro significado bastante fálico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-1851985261276494005?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/1851985261276494005/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=1851985261276494005&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/1851985261276494005'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/1851985261276494005'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/11/hoy-sent-miedo.html' title='Hoy sentí miedo'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RzGadJbmnUI/AAAAAAAAADM/CTTW9POMxCk/s72-c/miedo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-5984423287216745667</id><published>2007-10-24T16:37:00.000-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:16.323-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='video'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='latino'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Barcelona'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='agresión'/><title type='text'>¿Qué harías en este caso?</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/Rx-8wC6iN0I/AAAAAAAAADE/CIotY4lnUEU/s1600-h/agresor.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5125022434573039426" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/Rx-8wC6iN0I/AAAAAAAAADE/CIotY4lnUEU/s200/agresor.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Más de una vez he tomado el tren de cercanías [1] que va de Plaza de España hacia puntos alejados de Barcelona. Es una opción muy cómoda y rápida para los miles de inmigrantes y catalanes que viven en zonas alejadas de la ciudad porque sencillamente el alquiler mientras más apartado del centro, es menor. Y en todas las veces que me monté en el tren jamás viví una situación siquiera parecida a la de ese muchacho que aparece como tercer integrante de un video que en poco tiempo ha dado la vuelta al mundo.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Estoy hablando de la agresión que sufriera a comienzos de octubre una niña ecuatoriana a manos –y patadas– de un “macarra” catalán con antecedentes policiales. Las imágenes han aparecido en estos días en cuanto noticiario y canal de Internet se conozca. Y los debates y las polémicas se han abierto en la tele y la radio porque un problema como la xenofobia, en un país que año a año recibe a más inmigrantes, no se puede tapar con un dedo.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, yo quiero hablar de ese otro personaje de este aterrador suceso. Me refiero a ese muchacho que aparece en la escena del video en el extremo inferior de la toma. El que, al parecer, va con los audífonos puestos a todo volumen y con la mirada en otra parte porque nunca se da cuenta de lo que está pasando delante de sus ojos.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Por lo que he visto tras repetir mil veces el video, ese jovencito tiene la pinta calcada de latino. O sea, otro miembro de un colectivo manoseado hasta el hartazgo en estos días. Un peruano, colombiano o ecuatoriano como nosotros, que fue capaz de quedarse quieto en su sitio mientras a un par de pasos, dentro de un vagón casi vacío y con suficiente luz como para ver el alfiler que se nos cae al piso, se quedó de manos cruzadas, siguió en lo suyo y pasó por alto que estuvieran atacando a una niña.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;¿Qué podría motivar a un muchacho el hacerse de la vista gorda cuando ve a un cobarde agredir de puñetes y patadas a una menor? ¿Qué pudo haber pasado por su mente durante esos instante mientras se hacía el que con la música no “veía” nada? ¿Cómo dormirá a estas alturas durante las noches, cuando recuerda que se quedó de brazos cruzados y dejó que una porquería humana violentara de esa manera contra una inocente?&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;¡Qué difícil hallarse en su pellejo! ¡Qué jodido encontrarse en medio de una situación parecida! Y ojalá nunca me toque esa desdicha.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;De los tantos viajes que he hecho en tren de cercanías y en Renfe (el tren nacional) y en Metro, jamás vi nada parecido, aunque historias de esas me contaron muchas. Sobre todo me las contaron amigos catalanes que después de mucho andar sobre rieles, ahora prefieren estar al mando de una moto. Porque en todas partes del mundo se cuecen habas y Barcelona tiene acumulado unos buenos kilitos encima.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Entonces vuelvo al muchacho. Y trato de ponerme en su lugar. Ocupar su sitio, calzar sus zapatos. Me imagino siendo, por ejemplo, boliviano, sin papeles en regla, más bien sumiso, oyendo a Carlos Vives en mi mp3 que he comprado en una tienda de chinos de una calle latina de L’Hospitalet de Llobregat, después de un día de trabajo de 10 horas como paleta (ayudante de albañil), rumbo a esa casa ajena que comparto con otras siete personas [2]. Y entonces veo lo que veo. A un catalán que se acerca hablando por celular, despotricando contra “moros y sudakas”, dice él que borracho (aunque la menor ha declarado que no estaba en tragos y que más bien parecía drogado), bueno, drogado, y al sentarse tira el periódico al asiento del lado. En el vagón sólo vamos yo, la chiquilla ecuatoriana y un personaje que se sienta al final del tren, al parecer de raza negra, no estoy seguro [3]; ah, y también va el energúmeno. Lo veo levantarse y tomar una víctima, pude ser yo, pero como es totalmente cobarde elige a la mujer, a la niña, y le comienza a golpear, a tocarle un pecho, a insultar, a gritarle que se vuelva a su país. Y yo me hago el idiota, el que no ve, y la verdad es que tampoco oigo a Carlos Vives porque prefiero estar prevenido. Pienso: “¿y si tiene un arma? ¿Y si nos peleamos y me detiene la policía? ¿Y si me deportan? ¿Y si mejor me hago el que no ve nada?, total, son unos puñetes tontos y una patadita en la cara. Total, nadie nos está viendo y yo no la conozco y nadie se va a enterar porque el vagón está vacío”.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;¿Qué podría haber hecho ese muchacho, ese convidado de piedra, en una situación inesperada? Gritar, pedir ayuda, decirle algo al agresor, lanzarle el mp3 por la cabeza, ponerse de pie y hacerle frente, mandarle unos cuantos puñetes, sacarle la conch…, detenerlo y entregarlo a la policía. ¿Qué habrían hecho ustedes? ¿Cómo habrían reaccionado? Eso sí, tómense un minuto y pónganse en sus zapatos, no olviden que son bolivianos y sin papeles y que en España vaya uno a saber si tiene los mismos derechos porque eso uno se entera yendo a un abogado y como inmigrante que manda toda la plata a Potosí, no tiene plata para pagar alguno. Sólo calcen sus zapatos un segundo y piensen que habrían hecho. Y tómense el atrevimiento de juzgar.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Porque la verdad, es que yo no sé que habría hecho. Ni quiero saberlo. Viendo las imágenes desde la comodidad de mi casa, pienso: “le lanzaba una patada en pleno mentón y de ahí le reventaba la cara y que se jodan mis nudillos”. Claro, qué fácil.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;La indignación es grande y es frustrante. Aunque la situación no debe salirse de su cause. Serán las autoridades quienes decidan el futuro de este delincuente, xenófobo y cobarde, que no es poco. Y que los demás, o sea, todos, y sobre todo los latinos, demostremos educación cívica y que el absurdo pasaje bíblico del ojo por ojo quede desterrado. Que viajar en el tren de cercanías siga siendo lo que fue para mí hasta ahora, una opción cómoda y rápida y que lo sea también segura. Por el bien de todos.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;---------------------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; Es un tren catalán que va del centro de la ciudad –la mayoría parte de Plaza de España mientras otros lo hacen de la Estación Central de Sants – hacia distintos puntos alejados de la provincia de Barcelona. Y tiene un coste por zonas.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Como caso hipotético no pretende ser el correcto ni el real. Cada quien, si prefiere, póngale una identidad a este joven sólo para entender un poquito más la situación y su comportamiento.
&lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; Vean el comienzo del video, cuando después de bajar la gente en una parada, ingresa un hombre por una de las puertas traseras y va a sentarse en el extremo derecho del vagón. Segundos más tarde aparece el idiota ese, chillando por teléfono.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-5984423287216745667?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/5984423287216745667/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=5984423287216745667&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/5984423287216745667'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/5984423287216745667'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/10/qu-haras-en-este-caso.html' title='¿Qué harías en este caso?'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/Rx-8wC6iN0I/AAAAAAAAADE/CIotY4lnUEU/s72-c/agresor.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-687819851065008678</id><published>2007-10-11T05:17:00.000-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:16.609-05:00</updated><title type='text'>¿A la sazón de Gastón Acurio o Jamie Oliver?</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/Rw35My6iNzI/AAAAAAAAAC8/dZh0fNpd-Ik/s1600-h/foto+lista.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5120022349611153202" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/Rw35My6iNzI/AAAAAAAAAC8/dZh0fNpd-Ik/s200/foto+lista.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Desde hace unos meses en casa está prohibido ver la tele de lunes a viernes a las diez de la noche. Para ser más exacto, está prohibido que yo decida lo que se ve en la tele a esa hora. Porque durante esa siguiente media hora es Lucía quien acapara el cable. Así se le caiga el cielo sobre la cabeza, nadie la mueve del sillón. Desde las 10 p.m., en el canal Cocina –frecuencia 64 de Digital Plus– comienza el imperdible programa "&lt;a href="http://www.jamieoliver.com/"&gt;Oliver’s Twist&lt;/a&gt;" y si yo tengo ganas de ver la tele un rato no me queda otra que acomodarme a su lado.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;
Jamie Oliver es un joven chef británico, que como Gastón Acurio, se educó en una de las mejores escuelas de cocina de Francia después de haber estudiado en Londres, y es tanta referencia en su país como el otro en el Perú. Un líder de opinión en los menesteres del sabor y la sazón. Si él propone algo, si visita un restaurante, si viaja a algún sitio, entonces a ojo cerrado se prevé un éxito rotundo de los involucrados, de los elegidos. Es como si el genio de la lámpara le hubiese dado el don de convertir en oro todo lo que él decide tocar. Una versión inglesa igual de divertida que nuestro cocinero peruano [1].&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;
Hace poco veía un documental en la tele abierta española –donde también comienza a aparecer a pesar de no ser este su país– donde el tal Oliver se une a unas señoras bien intencionadas y propone mejorar la comida en las escuelas inglesas. Una tarea que inició hace unos cuantos años y después de tanto bregar, el documental deja ver la satisfacción de haber llegado a buen puerto. Resulta que en Inglaterra, la comida en los colegios está basada en la comida chatarra: panecillos, gaseosas, snacks y bollería barata. Lo que todo niño come con gusto si no tiene a alguien que le controle. Y la campaña de Jamie fue tan ambiciosa, luchada y efectiva que después de un tiempo llegó hasta el mismísimo Tony Blair para mejorar –millones de euros de por medio– la calidad de la alimentación de los colegios. Un pimientazo de media cancha.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;
Pues bien. Recuerdo que antes de venir a vivir a Europa, al presidente García se le ocurrió iniciar una campaña a favor del consumo de la anchoveta en todo el Perú. Para ello recurrió al referente de la gastronomía local: Gastón. Y juntó a todos los medios de comunicación en Palacio en una tarde de camaradería donde se intentaba promover las exquisiteces preparadas a base de ese pescado diminuto y tan justo para la harina de pescado &lt;em&gt;for export&lt;/em&gt; menos para el consumo interno en un plato. Y como si este logro fuera chancay de veinte, al señor Acurio, a manera de promover la cocina peruana y ofrecer educación a los más necesitados, se le ocurrió meterse en la loca idea juntar el auspicio necesario para crear una escuela de cocina nada menos que en Ventanilla. Un meritazo si tomamos en cuenta el coste de logística y producción en manos de la gente con menos recursos. Para quitarse el gorro… de cocinero.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;
Y ahora que estoy en España, a la hora de ver en la tele a este británico, tan parecido al otro como referentes gastronómicos, sigo encontrando otras similitudes que me hace pensar en quién fue primero o quién copió a quién o si el mundo es tan pequeño que valen las coincidencias.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;
La temática del programa de Gastón Acurio –"Aventura Culinaria"– es novedosa para los programas de cocina en el Perú: escoge un producto o especie, sobre todo local, y le rinde culto en un programa y varios platos de por medio. Primero va a restaurantes diversos [2] –que a futuro se verán beneficiados por la gracia divina del todopoderoso Acurio [3]– y tras ver y degustar mil y una preparaciones, se anima por su propia versión, siempre con inventiva y buen gusto.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;
Pues la propuesta de Jamie Oliver no es tan distinta: en el espacio más familiar que haberse pueda –la cocina de su casa en el corazón de Londres– se atreve a preparar platos sobre una encimera que no es otra cosa que una tabla de picar gigante. Para hacerlo variado y novedoso, elige un tema o recibe la visita de personajes tan dispares como un imitador de Elvis o un soltero que pide a gritos aprender a cocinar para conseguir novia. Entonces se pone manos a la obra y hace uso de especias variadas del mundo entero en un sano y riquísimo intento por fusionarlas todas para preparar platos de chuparse los dedos. Una propuesta culinaria juvenil y moderna, igual de arriesgada y atractiva que la de su par peruano. Con el mismo buen gusto y estilo, metiendo mano y dedos sin temor a los cocineros tradicionales. Tal vez dos gotas de agua en distinta botella.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;
Dos chef que saben de la buena comida y sobre todo que aprecian el buen comer. No como esos cocineros llenos de pose y mandilito con pines en la solapa, que aparecen en distintos programas (me acuerdo de ese que tiene un bloque de cinco minutos en un programa de chicas odiosas) para preparar unos platos de chiste y nombres raros con un par de lonjas de carne diminutas y una salsa con la que le hacen rayas al plato como si estuvieran imitando un cuadro de Pollock. Dos cocineros a plato lleno y sobremesa. "Como se come en provincia, carajo", diría un buen trujillano. Y no como si uno estuviera jugando a la comidita.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;
Sin embargo, no sé por qué me da la sensación que fue Gastón Acurio quien cogió algunas pinceladas para su programa [4]. Si bien hay un mérito enorme en la presentación del chef peruano, me quedo con ese sabor amargo de estar viendo en alguno de los dos lugares una copia. Me gustaría creer que es el inglés el que imitó al peruano, o en el mejor de los casos, que exista un tercer chef y mucho más famoso y antiguo que ellos, digamos en París, y mientras los dos estudiaban ahí cogieron el molde y lo adaptaron a sus propias realidades. Puedo equivocarme.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;
Lo bueno es que los dos valen, y mientras siga viendo el twist de Oliver por estos lares, podré sentir ese placer por la comida que no es sinónimo de gula ni empacho, sino de buen gusto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
--------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; Escribo aquí "cocinero peruano" a manera de sinónimo después de haber empleado chef en el mismo párrafo. Y no de manera despectiva, como suele pasar en el mundo de los fogones y las especies.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Que levante la mano aquel que no envidie al tal Acurio cuando aparece en su programa visitando restaurante tras restaurante para probar unos platos que se pasan de buena pinta y bien taypá, y que además come con un gusto que abre el apetito y saca roncha... de la buena.
&lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; Recuerdo haber ido a más de uno de esos restaurantes que él, como quien no quiere la cosa, promociona en su programa, y haber visto fotografías colgadas en las paredes con el dueño, el cocinero y hasta los mozos, bien abrazados al chef sonriente. Un manera de hacer publicidad: "El cabrito con frijoles está buenísimo, señor, si salió en el programa de Gastón Acurio". No hay vuelta que darle.
&lt;strong&gt;[4]&lt;/strong&gt; El programa de Acurio comenzó en septiembre de 2003 mientras que Oliver a cargo de "Fifteen" –un restaurante que tiene en Londres y que da trabajo en cocina a 15 jóvenes que gusten de la gastronomía y que estén desempleados– tiene cinco años en la tele, que más adelante compaginó con "Oliver’s Twist".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-687819851065008678?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/687819851065008678/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=687819851065008678&amp;isPopup=true' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/687819851065008678'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/687819851065008678'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/10/la-sazn-de-gastn-acurio-o-jamie-oliver.html' title='¿A la sazón de Gastón Acurio o Jamie Oliver?'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/Rw35My6iNzI/AAAAAAAAAC8/dZh0fNpd-Ik/s72-c/foto+lista.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-6376194950564988921</id><published>2007-09-07T00:57:00.000-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:16.825-05:00</updated><title type='text'>Yo quiero ser como Allison Fisher</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RuDo3V0vbPI/AAAAAAAAAC0/46ZVsV6zgGs/s1600-h/Allison+Fisher+2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5107338014886948082" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RuDo3V0vbPI/AAAAAAAAAC0/46ZVsV6zgGs/s200/Allison+Fisher+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Sólo un par de veces fui detenido por la policía en mi juventud por las calles de Lima. Una vez fue por estar bebiendo en la vía pública, justo afuera de una fiesta que estaba haciendo una chica del barrio que había ingresado a La Católica. Yo recién había terminado el colegio y no tenía idea de qué estudiar ni en donde. Una anécdota muy graciosa que ya contaré algún día.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;La otra, fue por estar jugando en un billar cerca de casa cuando no llegaba a los 16 años. Como menor de edad, tenía prohibido el ingreso, pero como buen billar de barrio, si entras con plata nadie te mira la cara de chibolo indocumentado. Así que, vieja costumbre, me fui con unos amigos a jugar unas partiditas que se prolongaban hasta las mil horas; y cuando estaba por meter la ocho en la buchaca derecha, me dejaron KO un par de policías que me llevaron a la comisaría… en micro.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Sí pues, porque los oficiales no tenían ni unidad móvil así que pararon un microbús y nos subieron y nos hicieron pagar pasaje. Y nos tomaron los datos y las huellas y después de pedirnos para unas gaseositas, nos soltaron. Estábamos todos blancos del susto y del miedo de que se les ocurriera llamar a nuestros padres. Si mi madre se enteraba que había pisado la comisaría detenido por estar en el billar, fijo que me colgaba y castigado un mes, en plenas vacaciones.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;En fin, que este trago amargo hizo que me alejara del taco y me volviera en un jugador regularon y pegado más a la suerte que a la buena puntería. Desde ahí nunca más jugué por apuesta una mesa cantada [1] y las pocas veces que estuve alrededor del paño verde fue ya con DNI en la mano y en grupitos niño-niña, niño-niña, o sea, en pleno flirteo y lo que menos importa es el juego, así que no había roche si te lanceabas o metías una y otra vez la blanca.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, mi mala experiencia en el juego de las billas, no quiere decir que no sea un fanático del mundo de las troneras. Y desde que el cable en Lima cogió la señal de ESPN 2, mi vida fue un poquito más feliz. Porque ahí tuve la oportunidad de conocer a mi ídolo, la mujer de mujeres, la extraordinaria y bella Allison Fisher. Y desde entonces no hay día en que no quiera ser como ella.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;La mujer es un capo en esto de meter las bolas. Ha sido campeona norteamericana por años y no ha tenido rivales de altura hasta hace unos meses en que han aparecido un par de machonas que le dan parejo al taco. Y la Fisher, siempre fashion y guapetona y lady, ha tenido que ceder el trono a las que vienen de abajo con sonrisa en los labios y total clase. Eso sí, que ella ya no gane todo no tiene nada que ver que, para mí, siga en un pedestal. La mujer me devolvió la alegría por el juego y las mesas de paño y las horas interminables pegado a la tele viéndola “romper mesas” y cantar una a una las bolas. Una maestra.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Hay que aceptar que para algunas cosas uno, definitivamente no es bueno. Yo nunca fui buen deportista. Por más que mi padre me metiera a practicarlos todos de pequeño, los iba dejando o cambiando por los libros, las revistas porno y la máquina de escribir, en su momento. Claro que me divertía, pero es que era realmente pésimo. Y una vez hasta tuve que vender mi pelota para pagar una mesa que perdí en una apuesta con un amigo de barrio. El tío se hizo el loco cuando jugamos por jugar, lanceándose, fallando como un novato, o sea igualito que yo: tablas. Y cuando a alguno de los dos se le ocurrió poner la cosa seria y con plata de por medio, el muy grandísimo me dejó comenzar y cuando yo le pasé el turno porque sencillamente había fallado, él limpió la mesa sin darme otra vez la oportunidad de al menos tener un par de bolas en mi cuenta. Me dio de alma y tuve que ir por mi pelote de cuero que tuve que cachinear para pagar mi deuda.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;¡Si hubiese existido ese canal de cable en esos tiempos! ¡Si hubiese tenido la oportunidad de conocer a Allison Fisher en ese entonces! De haberla visto jugar tanto y tan bien en la tele seguro que me hubiese inspirado a ser un tigre con el taco o, lo que es más lógico tomando en cuenta que era yo el que jugaba, me hubiese hecho pisar tierra y decir nones a la apuesta para no verme despojado para siempre de mi pelota de cuero Mikasa de 32 paños, último modelo, que me compró mi abuela en la Avenida Larco.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Desde que vi a la Fisher por primera vez he disfrutado de las billas como nunca. Y he soñado despierto más de una vez ser como ella tan sólo una tarde. Unita. E ir corriendo – no vaya a ser que desaparezcan los poderes– a buscar a ese huevas que me metió una goleada a cero y decirle, así como quien no quiere la cosa y mata el tiempo, para jugarnos una partidita en el taco, para recordar viejos tiempos, hombre, y de paso y con total gusto en la boca, cobrarme la suculenta revancha.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Por lo pronto, y como sé que eso nunca pasará –porque este amigo falleció hace unos meses– seguiré recordándolo con todo el cariño del mundo y disfrutando de Allison Fisher sin robarle sus poderes y dejándome seducir por el arte de la física y la puntería hecha deporte.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;A Martín Bobadilla, un maestro en el taco&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;-------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; Para los que no entienden de lo que hablo. La mesa cantada consiste en decir antes de lanzar, qué número de bola y en qué buchaca va a ingresar. O sea, apuntando a una y no al montón. Y si por casualidad apuntas a la seis y entra la ocho, mala suerte, porque no vale y pierdes turno.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-6376194950564988921?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/6376194950564988921/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=6376194950564988921&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/6376194950564988921'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/6376194950564988921'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/09/yo-quiero-ser-como-allison-fisher.html' title='Yo quiero ser como Allison Fisher'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RuDo3V0vbPI/AAAAAAAAAC0/46ZVsV6zgGs/s72-c/Allison+Fisher+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-5997211483766243641</id><published>2007-08-29T04:32:00.000-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:17.081-05:00</updated><title type='text'>Un peruano con Factor X</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RtU90l0vbOI/AAAAAAAAACs/7-3PZuFRDp0/s1600-h/Walter+1.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104053726410140898" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RtU90l0vbOI/AAAAAAAAACs/7-3PZuFRDp0/s200/Walter+1.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Este es un nuevo post publicado en el diario El Comercio. Ya saben que para acceder al texto completo sólo tienen que darle clic &lt;a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/yotambienmellamoperu/2007/08/un_peruano_con_factor_x.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No olviden de dejar sus comentarios.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-5997211483766243641?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/5997211483766243641/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=5997211483766243641&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/5997211483766243641'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/5997211483766243641'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/08/un-peruano-con-factor-x.html' title='Un peruano con Factor X'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RtU90l0vbOI/AAAAAAAAACs/7-3PZuFRDp0/s72-c/Walter+1.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-3999729201223915628</id><published>2007-08-10T11:28:00.000-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:17.227-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libertad de expresión'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='censura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Casa real'/><title type='text'>Con los reyes no se juega</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RryZdqFlY1I/AAAAAAAAACk/vnOUKzuCjRs/s1600-h/Realeza+espaÃ±ola.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5097117613069525842" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RryZdqFlY1I/AAAAAAAAACk/vnOUKzuCjRs/s200/Realeza+espa%C3%B1ola.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Hace mil años, en una clase de Relaciones Públicas en la universidad, un profesor bastante versado y carismático, nos puso un caso práctico para desarrollar como materia de evaluación del curso. La problemática iba sobre alguna injuria o difamación hecha en un programa periodístico de radio a un empresario privado y por lo tanto a la marca que dirigía. El programa era, por supuesto, inventado e iba los sábados y domingos de cinco a seis de la mañana.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;La idea era que nosotros, como “relacionistas públicos” de la empresa, solucionáramos la controversia a partir de limpiar las imputaciones en las que se había envuelto sobre todo la marca de la empresa. Y recuerdo bien, que como alumnos bastante novatos en estas canchas, metimos la pata hasta el fondo, porque mucho más desastroso resultó nuestra cura que la misma enfermedad.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Todos habíamos programado como salida –en juego estaba nuestra nota– importantísimas conferencias de prensa, con sesudas notas de prensa dirigidas a cada medio de comunicación escrito, radial y televisivo, donde “limpiábamos” la imagen de nuestra marca. ¡Fatal error! El tiro salió definitivamente por la culata, porque levantamos polvo y pusimos la denuncia en boca de todo el mundo cuando, según la realidad, apenas un puñado de personas se había enterado del caso debido a que había sido en un programa radial y en un horario de mínima audiencia.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;El problema se solucionaba de la manera más simple: como marca, exigíamos vía carta notarial o algún tipo de éstas, que el programa, en su misma franja horaria y para su mismo público, rectificara o sustentara la denuncia, y que lo hiciera durante la misma cantidad de minutos que había empleado para hablar de “nuestra empresa”. Y listo.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;En un problema parecido se ha visto envuelta la Casa Real española hace varios días después de que una revista casi inadvertida y amarillista –“El Jueves”– publicara una viñeta en donde se ven a los príncipes de Asturias en situación sexual comprometedora mientras se evoca a unos 2000 euros contantes y sonantes, que caerían en sus manos si tenían un hijo [1]. Una viñeta, hay que decirlo, de muy mal gusto y bastante simplona, pero que ha dolido en lo más profundo a la realeza al punto de acudir a la censura asolapada.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Un día después de la publicación la justicia ordenaba el levantamiento de la revista del mercado y la desaparición de la viñeta. La cura peor que la enfermedad. Es como decirle a un niño que no haga algo porque es malo… las ganas se multiplican y verá la manera de sacarle la vuelta a la prohibición. Al final la revista si bien no vendió más números de los que esperaba, los pocos lo hizo a precios realmente escandalosos (que pasaban los 2000 euros por unidad, según voces de la calle).&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Supongo yo que los jueces no entran a Internet ni conocen de la rapidez y facilidad con que se cuelgan todo tipo de informaciones, principalmente si éstas contienen alta dosis de morbosidad. Los príncipes de Asturias, groseramente caricaturizados, estuvieron en más páginas y diarios del mundo de lo que se hubieran imaginado. Y por si esto fuera poco, crearon un terrible precedente sobre la libertad de expresión en un país que se puede jactar de demócrata y tolerante.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Había, por lo tanto, que conversar con la gente de a pie, saber qué pensaban sobre el tema. La mayoría no ocultaba su indignación con la viñeta, a la que consideraban de muy mal gusto y a la gente de la revista como personajes que buscaban popularidad [2] de la manera más descarada, golpeando fuerte y sucio, para estar en boca de todo el mundo. Sin embargo, tampoco apañaban la reacción de la familia real ni de la justicia. “Todo el mundo tiene derecho a expresarte, te guste o no”. Entonces fueron saliendo los comentarios más guardados. “Que los reyes en España estaban demasiado protegidos”, decían unos; “que son personas intachables”, otros; “que era secreto a voces que cometían tanto o más actos bochornosos que sus pares ingleses, pero que tenían la suerte de gozar con la venia periodística”, los más arriesgados; “que aquí no había diarios como ‘The Sun’ o ‘The Mirror’, pero que ‘El Jueves’ se le parecía porque ya había sacado algo parecido en el pasado”, y así uno atrás del otro.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Mario Vargas Llosa, en un estupendo artículo publicado en el diario &lt;em&gt;El País&lt;/em&gt; y que también reproduce &lt;em&gt;&lt;a href="http://www.elcomercio.com.pe/EdicionImpresa/Html/2007-07-29/ImEcPortada0761946.html"&gt;El Comercio&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;, afirma que la familia real goza de ese beneplácito de la prensa y la sociedad españoles, entre otros motivos, por “la estricta manera con que cumple sus funciones protocolarias, y la manera abierta, campechana, amable y accesible que tienen los reyes, príncipes e infantas con los demás, es decir con nosotros, los plebeyos. Esta es la razón, para mí, mucho más que el temor de infringir el precepto constitucional que prohíbe insultar y denigrar a la familia real, lo que ha establecido ese pacto tácito entre todos los medios de comunicación de España para exonerarla hasta ahora de los manoseos, exhibicionismos y relajos informativos que alimenta la civilización del espectáculo y el público reclama de los medios de comunicación”.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Pero qué pasa con la gente mundana, con aquellos que sí son manoseados, vilipendiados e insultados día a día. ¿Acaso ser campechano y amable ya es suficiente para que ellos no y nosotros sí? Al parecer sí. Porque sencillamente con la corona no se juega y porque, como la Iglesia, son instituciones convertidas desde mucho en erario social español. Sino tendrían que ver cómo los medios están encima de ellos para informar de embarazos, bautismos, paseos y sus innumerables apariciones públicas, y sobre todo, la gran acogida del público, que se prende con cada Telediario.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Le fastidie a quien le fastidie, la familia real es sinónimo de tranquilidad, de status quo, de democracia y principalmente de tradición. Atacarla es atentar contra el modelo familiar español. Sin embargo, el castigo, la eliminación del número de esa fatal revista parece más bien un acto totalmente contrario a lo que la corona refleja. Un exabrupto que de pasar a mayores podría ser el punto de quiebre en donde la familia de Don Juan Carlos pierda ese respeto de los medios y se una a los mortales, para ser carne de cañón de los &lt;em&gt;mass media&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;
--------------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; El jefe de gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero anunció a principios de julio la nueva ley que otorga 2000 euros a las parejas españolas que traigan al mundo un hijo. Una medida que tiene su respaldo político en el descenso de la natalidad y que, a un año de las elecciones, desprende más bien un tufillo bastante demagógico.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Los imputados penalmente han considerado que la decisión de la justicia sólo juega a favor de ellos, porque si antes vendían unos pocos ejemplares, a partir de esta medida las ventas se irían por las nubes. Y Guillermo, el dibujante, tomando el asunto como si fuera una burla, afirmó que en realidad había “dibujado a Katie Holmes y Tom Cruise pero dibujo muy mal y la gente ha pensado que son otros”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-3999729201223915628?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/3999729201223915628/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=3999729201223915628&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/3999729201223915628'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/3999729201223915628'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/08/con-los-reyes-no-se-juega.html' title='Con los reyes no se juega'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RryZdqFlY1I/AAAAAAAAACk/vnOUKzuCjRs/s72-c/Realeza+espa%C3%B1ola.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-1156095543369700049</id><published>2007-08-04T16:49:00.000-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:17.384-05:00</updated><title type='text'>Busco piso</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RrT0rqFlY0I/AAAAAAAAACc/LBJg2-QsD-4/s1600-h/Imagen+busco+piso.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5094966109332136770" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RrT0rqFlY0I/AAAAAAAAACc/LBJg2-QsD-4/s200/Imagen+busco+piso.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Este es un post que acaba de aparecer en el diario "El Comercio" en el weblog &lt;em&gt;Yo también me llamo Perú&lt;/em&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los invito a que lo lean y de paso dejen sus comentarios.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Para leerlo darle clic &lt;a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/yotambienmellamoperu/2007/08/busco_piso.html#more"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-1156095543369700049?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/1156095543369700049/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=1156095543369700049&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/1156095543369700049'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/1156095543369700049'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/08/busco-piso.html' title='Busco piso'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RrT0rqFlY0I/AAAAAAAAACc/LBJg2-QsD-4/s72-c/Imagen+busco+piso.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-8363414640085186258</id><published>2007-07-27T14:24:00.000-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:17.469-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='orson welles'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='M. Night Shyamalan'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='narrativa'/><title type='text'>El arte de narrar en celuloide</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RqpKHqFlYzI/AAAAAAAAACU/Xi1LboVzDmY/s1600-h/pelis+y+narrativa.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5091963824113017650" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RqpKHqFlYzI/AAAAAAAAACU/Xi1LboVzDmY/s200/pelis+y+narrativa.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Cuando me dijeron hace un buen puñado de años que iba a dictar clases de Redacción en la universidad, mi primera preocupación era plantear los ejemplos que me ayudaran a explicar los recursos, las técnicas, los tipos y clasificaciones para que mis alumnos tuvieran idea de lo que les iba a explicar. Sin duda el mejor universo para entender la redacción estaba en la literatura, pero después de unas cuantas clases me di cuenta que con veinte años y sin una base medianamente solidificada, apoyarme en los clásicos y contemporáneos era un tremendo error. Los alumnos habían leído muy poco cuando vestían uniforme escolar.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Entonces busqué una alternativa, una válvula de escape que me sirviera tanto para paliar ese hueco dejado por el poco hábito de la lectura como para dinamizar unas clases que sin ejemplos pecarían de sosas y abstractas. Y ahí estaba. La solución al problema estaba en el sétimo arte. El lenguaje del cine. Desde entonces las clases funcionaron, porque además de las mil lecturas que obligaba a leer a los alumnos para el desarrollo de las clases, me apoyaba en películas tan tradicionales como &lt;em&gt;Tiempos violentos&lt;/em&gt; de Quentin Tarantino, &lt;em&gt;Vértigo&lt;/em&gt; de Alfred Hitchcock o &lt;em&gt;El sexto sentido&lt;/em&gt; de M. Night Shyamalan, que por su lenguaje narrativo me cautivaron en su momento.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo que la película de Shyamalan no la pude ver en el cine por un viaje que hice a Alemania y debí hacerme de un DVD meses después para poder disfrutarla. Sin embargo, cuando andaba casi por la mitad de la película, en la comodidad de mi casa, apareció por ahí mi hermano que me las tenía juradas por alguna bronca pasada, y me soltó así, a boca de jarro, que el Dr. Malcolm Crowe (Bruce Willis) estaba muerto. Y mis hermanas, riéndose a rabiar, me dijeron que mejor no la siguiera viendo porque ya me habían malogrado “lo mejor de la película”. Por supuesto que no les hice caso y la disfruté al máximo, con los vellos que se me erizaban al final pese al dato previamente revelado.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Mi goce del cine tanto como de la literatura no se centra sólo en la anécdota de la historia. Disfrutar sólo de los chispazos narrativos sería desnaturalizar el sentido y el fondo. Tirar por la borda la dirección, el montaje, la fotografía, tanto igual como decir que un escritor es bueno por cómo cuenta sus libros sin hacer caso al enfoque y sentido; lo que finalmente quiere transmitir.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;En un &lt;a href="http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/06/as-habl-saratus-qu.html"&gt;post pasado&lt;/a&gt; hablaba ya de la importancia tanto de la forma como del fondo. Que el éxito de una historia se encuentra justamente en saber componer una obra sin desmerecer a ninguna de las dos partes. Cosa que muchas veces no es tomado en cuenta cuando se ve una película. Porque resulta que cuando estamos conversando acerca de la trama de una cinta y por ahí hay alguien que todavía no la ha visto, es de mal gusto andar contando el final. Hacerlo sería cometer una falta grave al punto que muchos prefieren pasar y no verla más. Quedarse con las ganas.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Por eso me parece injusto decir que &lt;em&gt;El sexto sentido&lt;/em&gt; es una buena película gracias a su final. Es buena o mala por el conjunto, y no sólo por el recurso narrativo. A mí me gustó cuando la vi. Pero no la pondría tampoco entre mis favoritas. Porque su final tira por la borda el trabajo previo. Este es uno de los casos en que el final opaca al resto de la película. Definitivamente es un largometraje que encaja dentro de un post que Alberto Servat ha denominado &lt;a href="http://blogs.elcomercio.com.pe/lasoga/2007/07/final_de_pelicula.html"&gt;Final de película&lt;/a&gt;. Sin embargo, de la larga lista de propuestas tanto del crítico como de los lectores, para mí la que mejor provecho le saca al recurso narrativo a favor del conjunto de la historia es &lt;em&gt;Ciudadano Kane&lt;/em&gt; de Orson Welles. El “golpe de escena” [1] de esta película es importante para entender el núcleo de la trama (averiguar el significado de la palabra “Rosebud”, que sólo podrá ser conocida al final por el espectador), tan distinto a la de Shyamalan que, por el contrario, termina por convertirse en el mismo núcleo.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Las técnicas narrativas, perfectamente llevadas al cine a la hora de contar historias, son recursos de los que se valen quienes las cuentan y no los ejes centrales de la anécdota. Algo así como un componente más del todo, que como en el caso de Welles es un recurso más como el empleo de los movimientos de cámara, la profundidad de campo, los techos en la escenografía, etc. Por ese motivo nadie debería esperar que una película o una novela sean exitosas si piensa dejar todo este peso sólo en la técnica.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Claro que en el caso de &lt;em&gt;El sexto sentido&lt;/em&gt;, la técnica es totalmente efectista al punto que lanzó al director a la fama, la nominación al Oscar y a esperarse de él nuevos éxitos como éste. No obstante, este recurso ha terminado por convertirse en un arma de doble filo puesto que a partir de esa cinta, los espectadores siempre han esperado de sus demás películas (llámese &lt;em&gt;Unbreakable, Señales&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;La aldea&lt;/em&gt;) un revuelco emocional y desencajante como en la primera, sin jamás alcanzar la valla y por el contrario, creando una profunda decepción en sus seguidores.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Hay un dicho que reza que todo en exceso es malo, y aquí encaja como un guante. En el caso de Shyamalan, la técnica se convirtió en su imagen de marca al punto que debió recurrir a ella en sus siguientes trabajos sin lograr el éxito de la primera. Otros directores como Alejandro Amenábar también usaron la misma técnica en más de una película, pero con un prolongado espacio temporal entre ellas, como en &lt;em&gt;Tesis &lt;/em&gt;(1996) y cinco años más tarde en &lt;em&gt;Los otros&lt;/em&gt;, sin que se le calificara como un director de usos repetitivos puesto que en su siguiente film &lt;em&gt;Mar adentro &lt;/em&gt;no se valió de ello. Entre las otras tantas películas con golpe de escena que más me gustaron me quedo –además de &lt;em&gt;Ciudadano Kane&lt;/em&gt;– con otras como &lt;em&gt;Vértigo, El club de la pelea&lt;/em&gt; de David Fincher, y &lt;em&gt;Sospechosos comunes &lt;/em&gt;de Bryan Singer [2].&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Y así como el golpe de escena, existe otra técnica narrativa que se ha puesto de moda en el cine en este último tiempo, pero que, como bien dice Servat en alguna de las respuestas a los comentarios de sus lectores, es tan antigua como el cine mudo, y se llama “vasos comunicantes” [3]. Y aquí vuelvo al error de Shyamalan, esta vez en manos del mexicano Alejandro González Iñárritu con su dizque “trilogía” &lt;em&gt;Amores perros, 21 gramos&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Babel&lt;/em&gt;. En cada una ellas, historias distintas que se cruzan por el destino y la casualidad. En ese orden, cada una fue decayendo por el craso error de repetirse la misma temática. Convirtiéndose en copias de sí mismas. Y connotando –que no tiene por qué ser la realidad– que son directores que han dado todo lo que podían dar.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;-------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; El golpe de escena es una técnica narrativa que consiste en el giro inesperado que sufre la historia a la hora del desenlace. La intención de esta técnica es revelar algo que el lector no esperaba, puesto que el narrador ha sabido a lo largo de la historia crearle una atmósfera que era contrario al final.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Si quieren una lista verdaderamente larga de películas que emplean esta técnica sugiero leer el post de Servat. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[3] &lt;/strong&gt;Un maravilloso recuento y análisis de esta técnica hace Mario Vargas Llosa en su libro &lt;em&gt;Cartas a un novelista&lt;/em&gt;. Y se puede resumir en que historias distintas unas de otras hallan un punto que las une y hace que el lector entienda la relación entre cada una de ellas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-8363414640085186258?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/8363414640085186258/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=8363414640085186258&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/8363414640085186258'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/8363414640085186258'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/07/el-arte-de-narrar-en-celuloide.html' title='El arte de narrar en celuloide'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RqpKHqFlYzI/AAAAAAAAACU/Xi1LboVzDmY/s72-c/pelis+y+narrativa.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-1266199422877707520</id><published>2007-07-10T08:36:00.000-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:17.905-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='discriminación'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Barcelona'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='derecha'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='conservadores'/><title type='text'>Discriminación, somos todos</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RpTG7ImynEI/AAAAAAAAACM/t83fdhpUlqQ/s1600-h/discriminaciÃ³n.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5085908598432898114" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RpTG7ImynEI/AAAAAAAAACM/t83fdhpUlqQ/s200/discriminaci%C3%B3n.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Desde hace unos meses vivo en L’Hospitalet de Llobregat, una población colindante con el sur de Barcelona. Algo así como Lima y Callao. Bastante cerca al estadio del Barcelona, y como buena zona económica, bastante latina con fuerte presencia ecuatoriana y con sus buenos tintes árabes, amos del negocio de los locutorios y las bodegas, los &lt;em&gt;pakis&lt;/em&gt;.
&lt;/div&gt;
&lt;p align="justify"&gt;Esta ciudad, para bien o para mal, desde hace un tiempo que dista de lo que es realmente España y lo que eran antes sus españoles. Barcelona se ha convertido, como las principales metrópolis del mundo, en ciudades del mundo. Una explosión de culturas y gentes. En suma, una “ciudad-nación”, como llamó Victor Hugo a París en esa formidable novela que es &lt;em&gt;Los Miserables&lt;/em&gt;.&lt;/p&gt;


&lt;p align="justify"&gt;Y como tal se permite en sus cimientos acoger la pluralidad, la diversidad, el paisaje variopinto que es la condición humana. Caminando por las Ramblas, lo he dicho ya antes, uno puede contagiarse de los mil idiomas que se oye de los paseantes como Torre de Babel. Y entonces uno, que quiere ir adecuándose paso a paso a un lugar que comienza de a poquitos a ser también suyo, deja atrás los prejuicios, la estreches de mente y la intolerancia, y se acopla con buen gusto a nuevas normas y formas de convivencia. Es y ha sido siempre la ley del inmigrante.&lt;/p&gt;


&lt;p align="justify"&gt;Sin embargo desde hace un tiempo, en algunas partes de Europa, esta posibilidad de la convivencia sana y productiva, de continuar con el crecimiento de este parnaso humano, se está viendo menguado por mentes oblicuas y posiciones atávicas, que plantean la vuelta al pasado, pegados a ese discurso falsario que tiene más de derrotista que de motivador: “Todo pasado fue mejor”. Aparecen, ya sea por la histeria colectiva generada a raíz del terrorismo islámico, ya sea por el desembargo continuo y entendible de pateras africanas, o ya sea por los mismos cambios que la propia diversidad cultural exige. Y van ganando protagonismo en medio de laxitudes políticas y rupturas ideológicas de izquierda.&lt;/p&gt;


&lt;p align="justify"&gt;Hace unos días leía un artículo de &lt;a href="http://blogs.elboomeran.com/roncagliolo/2007/06/ultraderecha.html"&gt;Santiago Roncagliolo&lt;/a&gt; sobre la Ultraderecha, donde ve con ojos alarmantes los triunfos conservadores en algunas zonas del Viejo Continente. Sin embargo habría que recordar que esto no es nada nuevo. En Austria a principios de este nuevo siglo, el ultraderechista Jörg Haider ya hacía templar a la Europa moderna y centroizquierdista. Por lo que el triunfo de Nicolas Sarkosy en Francia debería sorprender muy poco en estos tiempos.&lt;/p&gt;


&lt;p align="justify"&gt;El que ganen los conservadores y republicanos no debe ser tomado sólo como un problema sino también como una lectura que no hay que negar. La pregunta necesaria no es Cómo sino Por qué y Para qué están. La bipolaridad entre izquierda y derecha es ya discurso viejo y gastado. Las diversidades ideológicas responden a la misma pluralidad de pensamiento y voces. Y que existan, cohabiten y triunfen y pierdan es parte, precisamente, de esa convivencia.&lt;/p&gt;


&lt;p align="justify"&gt;Si la derecha de Sarkosy exige a todo aquel que quiera residir en Francia que hablen francés y conozcan la cultura francesa tanto como los nacionales, no es sólo una discriminación asolapada sino también el reflejo del pensamiento humano, discriminador por naturaleza. O acaso ¿no somos todos discriminadores? Hace unos días leí que en Lima acaban de clausurar temporalmente la discoteca Café Mar con el añadido de una multa que duele en el bolsillo (241 mil 500 soles, más de 60 mil euros) aunque nunca tanto como en el orgullo de aquellos que por ser cholos o negros se ven impedidos de ingresar en este establecimiento.&lt;/p&gt;


&lt;p align="justify"&gt;Hace unas semanas, aquí en Barcelona, en una reunión de trabajo donde coincidimos tanto españoles como sudamericanos, un ecuatoriano, al ver pasar a una pareja de homosexuales besándose románticamente, lanzó un grito de asco y repulsión que en el acto fue rechazado por un catalán del grupo, casado con un brasileño, con esta frase: “¡Qué tienes tú, sudaca horroroso, no te has visto la cara!”.&lt;/p&gt;


&lt;p align="justify"&gt;Y en uno de los Telediarios pasaron hace días también como eran discriminadas las mujeres en distintas entrevistas de trabajo cuando se enteraban éstos que aquéllas estaban embarazadas.&lt;/p&gt;


&lt;p align="justify"&gt;La discriminación existe y existirá siempre. Ya sea por conveniencia (cuando en requisitos laborales piden personas no mayor de 30 años, y con licenciatura de universidad tal o cual), por gustos (cosas del amor, dicen los entendidos), por envidia (del gordo al flaco, del chato al alto, del negro al blanco, del feo al bello), por presión social (existen y existirán siempre en los colegios los grupos de los bonitos y “exitosos” siempre sonrientes, y los inteligentes y “tontos” arrimados a un lado), por estatus (tipo Café del Mar y tantos otros que se reservan el derecho de admisión), y un largísimo etc.&lt;/p&gt;


&lt;p align="justify"&gt;Ergo, el triunfo de las derechas y su temor tácito al cambio no debería alarmarnos sino demostrarnos que así es nuestro paisaje, que todos y cada uno tenemos derecho a pensar como mejor nos parezca, y que si bien existen razonamientos que van en detrimento del desarrollo humano y social, no deben ser dejados de lado puesto que con ellos seguiremos conviviendo día a día sea en Europa o Latinoamérica o cualquier rincón del mundo. Y que la mejor solución a esta tara universal es seguir educando a la gente con sentido común e inculcándole valores de tolerancia y respeto, y que de vez en cuando se lean el Manual de Carreño, faltaba más.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-1266199422877707520?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/1266199422877707520/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=1266199422877707520&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/1266199422877707520'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/1266199422877707520'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/07/discriminacin-somos-todos.html' title='Discriminación, somos todos'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RpTG7ImynEI/AAAAAAAAACM/t83fdhpUlqQ/s72-c/discriminaci%C3%B3n.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-6168655422196659720</id><published>2007-06-22T09:06:00.000-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:18.469-05:00</updated><title type='text'>Tres días alrededor de la Fórmula Uno</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Esta es una crónica para los fanáticos de los fierros, de los que siempre quisieron y hasta hoy no han podido. Vivir un poco como se vive desde dentro en un circuito de Fórmula Uno en el pellejo de otro fanático que se maravilló con cada metro de pista del circuito de Montmeló.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Viernes; Día de Entrenamiento&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RnvdAg27U0I/AAAAAAAAAB8/0aU6prJuzXM/s1600-h/nueva+1.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5078896005680419650" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RnvdAg27U0I/AAAAAAAAAB8/0aU6prJuzXM/s200/nueva+1.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La idea de ver un Gran Premio de Fórmula Uno nunca estuvo más cerca. Desde Perú la opción más próxima es Sao Paulo y no es nada barato. Estar en Barcelona y poder gozar de los monoplazas más rápidos del mundo tampoco era cosa de poner primera y arrancar: para el de este año ya no había entradas y las reventas llegaban hasta los 5000 euros. Entonces vimos la lista de amigos y contactos y además de un amigo kartista de Santa Rosa, &lt;em&gt;made in Lima&lt;/em&gt;, no había nadie a quién arrimarse para conseguir un pase. Acreditarse era imposible. La sala de prensa está destinada a las grandes cadenas mediáticas y con muchísima anticipación. Y como no pararíamos hasta ingresar, buscamos una última opción: ir de vendedor de bebidas y bocadillos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Llegamos a las nueve de la mañana y buscamos el kiosco preciso. Uno justo detrás de la Tribuna Principal, justo frente a la grilla de partida. Y en frente, el pit-line. Una a una las escuderías. A las once, el sonido ensordecedor de las máquinas indicaba que estábamos todos listos. Había que conseguir con urgencia tapones para los oídos, la única manera de hacer frente al ruido de miles de caballos de fuerza pasando frente a la meta.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Primero fue el turno las escuderías del pelotón de atrás. McLaren y Ferrari se reservaban el final de la jornada para sacar a sus estrellas a la pista. En las gradas, el público se iba reuniendo para ver a Raikkonen y Alonso sin presagiar que el gran protagonista del fin de semana sería Felipe Massa.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Mientras esperaba, fuimos a dar una vuelta por el circuito. Bueno, al menos, un paseo por la tribuna preferencial. Decenas de stands de las escuderías más poderosas no daban tregua a sus fans. Una gorra no bajaba de los 10 euros y la camiseta más sencilla, de los 50. Sin embargo, la gente que sigue el campeonato de la Fórmula Uno, sabe que España es uno de los circuitos más baratos y no escatimaba en meter mano a la billetera para hacerse de una camiseta roja del caballito rampante, o gorras McLaren del actual campeón del mundo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Hasta que por los altavoces anunciaban lo esperado: era la hora de salida de los equipos de vanguardia. La gente regresaba corriendo a las tribunas, nadie se quiere perder el paso de rayo de los bólidos. Cientos de alemanes compran de un porrazo diez, quince vasos grandes de cerveza sin hacerse problemas por los 12 euros que cuesta cada uno. El calor y la adrenalina por la velocidad bien valen la pena.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Este primer día no queremos irnos del circuito sin sacarle el jugo a la credencial morada de vendedor. Aprovechamos para volver cruzando por la zona de prensa: una alfombra verde y plantas ornamentales decoran los pasillos. Entonces, sin querer damos con la parte interna del circuito. Traileres uno al lado del otro arman una pequeña ciudad automovilística. El ingreso es imposible. Se necesita credenciales que se reconocen sólo por scanner. Entonces, tras las rejas, vemos a los pilotos y las máquinas de la GP2, de la Fórmula Porsche. Las llantas al final de la jornada sufren con la adherencia de la pista y el sol abrasivo de Cataluña.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Sábado; Día de Clasificación&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RnvZ_A27UyI/AAAAAAAAABs/BPEPAv-Nm4c/s1600-h/F1+D+29.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5078892681375732514" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RnvZ_A27UyI/AAAAAAAAABs/BPEPAv-Nm4c/s200/F1+D+29.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Esta vez estamos ubicados en una zona distinta. Justo en la tribuna que da con la primera curva al final de la recta. Aquí ingresan unas 15,000 personas y en el día de la clasificación como en el de la carrera no queda un solo asiento libre. La gente llega desde muy temprano. En los alrededores del circuito han acampado cerca de 10,000 fanáticos. A las diez de la mañana la tribuna hierve y revienta. La gente aprovecha para tomar el sol. Algunos se tiran en la hierba para dormir la resaca del viernes. Hay libertad para ingresar con neveras de mano y todo lo que se necesite. Lo único prohibido son las botellas de vidrio.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Por las 25 pantallas gigantes ubicadas a lo largo del circuito, la gente se divierte con los organizadores. Hay periodistas que van entrevistando al público y recogiendo sus pronósticos. La mayoría quiere y sueña con Fernando Alonso como ganador en casa. El asturiano es el gran favorito. No obstante hay tifosis que están con Kimi. En los enrejados se ven banderas de todos los países. En eso veo una de rojo, blanco y rojo sin escudo. ¿Será peruana o canadiense?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Antes de que salgan los Fórmula Uno a la pista, los Porsche Mobile 1 hacen su aparición. El sonido no es tan estridente. Muchos aprovechan para tomar y comer algo. Buscan los baños. En una de las gradas, aprovechando que un español se ha puesto de pie y anda distraído, un rumano ha querido hacerse de su filmadora. Los demás se han dado cuenta y se ha armando el escándalo. El español se le ha ido encima del rumano, que ha querido correr y se ha tropezado. Se regalan puñetazos y la gente ha perdido de vista a la carrera. Hasta que han llegado los Mossos d’Escuadra (la policía catalana) y se ha llevado al individuo. Las cosas vuelven a su cause.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;A las dos de la tarde en punto, por los altavoces anuncian el momento del día. Durante una hora los 22 coches de la Fórmula Uno tienen la oportunidad de medir fuerzas para ubicarse en la grilla de partida. Como siempre los fuertes se reservan para el final. Apenas ha salido Fernando Alonso a la pista la gente se ha excitado. Se ha puesto de primero. Todos gritan, brindan, se abrazan. Nadie esperaba que en la última vuelta Felipe Massa le quite la pole. Su tercera consecutiva de la temporada. Sin embargo la gente sigue entusiasta. Vuelve a casa sabiendo que al día siguiente Alonso sale en primera fila. Que en la primera curva tratará de ser primero y así hasta la bandera a cuadros.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Domingo; Día D&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RnvbIg27UzI/AAAAAAAAAB0/54SSIeuPthU/s1600-h/nueva.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5078893944096117554" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RnvbIg27UzI/AAAAAAAAAB0/54SSIeuPthU/s200/nueva.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La carrera está programada para las dos de la tarde, sin embargo, salimos rumbo al circuito a las cinco de la mañana. Todo el mundo sabe que para estar a tiempo hay que evitar la caravana que se formará en sólo dos horas. En Barcelona aún es de noche y la autopista ya es un caos. Una hora y media después estamos en la puerta principal del circuito. El ingreso al público está programado a las siete de la mañana. Hacia un lado, miles de personas ya hacen cola. No quieren perder un minuto fuera. Antonio y Lara son dos italianos que han dormido en bolsas de dormir a un par de kilómetros de donde estamos. Han despertado a las cinco y hacen cola desde antes de las seis. Llevan camisetas rojas de Ferrari. Antonio cuenta que él fue kartista hasta los 16 años, que corrió alguna vez con Giancarlo Fisichella, pero por falta de dinero no pudo seguir. Ahora está en Cataluña y cada uno ha pagado 130 euros para estar en Pelouse, una tribuna natural de hierba, en la zona oeste del circuito.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Entre las siete y las nueve de la mañana ya ha llegado a Montmeló más de 50,000 personas. Los organizadores han programado desayuno gratuito al público que llegue durante esas dos horas. Lo que se quiere es que a las once de la mañana no se haga imposible el acceso por las autopistas, y ha dado buen resultado.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;A pesar del sol mañanero, en nuestra tribuna se ha repartido café caliente y bocadillos a cambio de un ticket que daban a la entrada. Mientras, en pantalla gigante se podía disfrutar de la película animada Cars, como para ir calentando la jornada.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;A las diez, las 140,700 personas ya estaban dentro. A esa hora se daba la partida de la GP2. Las dos atracciones: el español Javier Villa y el brasileño Bruno Senna, sobrino del desaparecido Ayrton. Luego la Porsche Mobile 1. Todo para llegar a las dos de la tarde, la hora D.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Una vuelta en un trailer con los pilotos saludando a las tribunas. Una vuelta de calentamiento y la largada. El bullicio de los españoles. En la primera curva Alonso intenta pasar a Massa, que no se mueve de su línea y obliga al asturiano a practicar un poco de rally por la cama de leca. Y de ahí hasta el final. El brasileño sin dar tregua. Ganador de punta a punta. Y el público que pagó cientos de euros y que viajo cientos de kilómetros se retira con un Alonso en tercera ubicación. Todos los comentarios, mientras vamos caminando hacia la salida, se dirigen a Lewis Hamilton. El debutante británico ha estado en todos los podios desde que comenzó la temporada.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La siguiente, Mónaco. El premio más lujoso, ostentoso y caro del calendario. Ir a allá… quien sabe en el futuro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-6168655422196659720?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/6168655422196659720/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=6168655422196659720&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/6168655422196659720'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/6168655422196659720'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/06/tres-das-alrededor-de-la-frmula-uno.html' title='Tres días alrededor de la Fórmula Uno'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RnvdAg27U0I/AAAAAAAAAB8/0aU6prJuzXM/s72-c/nueva+1.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-3368246384848983447</id><published>2007-06-11T06:03:00.000-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:18.629-05:00</updated><title type='text'>Los diez más II</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/Rm0uDg27UwI/AAAAAAAAABc/yfzqVmJNLlQ/s1600-h/el+ultimo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5074762993011217154" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/Rm0uDg27UwI/AAAAAAAAABc/yfzqVmJNLlQ/s200/el+ultimo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Continuando con el post anterior, siempre de manera personal y arbitraria, paso entonces a detallar las listas de las diez mejores películas y los diez mejores cuentos.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;En ambas he sufrido mucho más que con el listado de novelas porque durante mucho tiempo siempre he tenido mis favoritas. En cambio tanto con el cine como con el cuento, el panorama no era tan soleado y más bien he debido sudar la gota gorda para hallar en lo más oculto de mi memoria películas y relatos que me hayan marcado en la vida.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;En cuanto al cine, para poder ingresar a la lista de diez, las películas que han cruzado por mi mente debían reunir requisitos exactos y bastante altos porque de lo contrario el número diez me habría quedado realmente corto. Sin embargo, además de las diez que quedaron finalmente en la lista, debo hacer una mención honrosa a los siguientes largometrajes que no pudieron alcanzar un lugar en la parrilla final.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Estas son:&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;La naranja mecánica (1971), Staney Kubrick; Apocalipsis ahora (1979), Francis Ford Coppola; Tres colores: Azul, Blanco y Rojo (1994), Krzysztof Kieslowski; Sospechosos comunes (1995), Bryan Singer; y Mystic River (2003), Clint Eastwood.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Todas ellas estuvieron muy cerquita de llegar al grupo de las diez, que a continuación detallo, al igual que con el género novela, por orden cronológico y no por favoritismo. De todas ellas, la que tambaleó durante un buen tiempo para dejar pase a cualquiera de las de arriba, fue Pelotón, aunque la escena en donde Willem Dafoe es abandonado por sus compañeros y perseguido por los vietnamitas, y las constantes lágrimas que por ello derramé en un cine de mala muerte en el puerto de Chimbote, pudo más.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Aquí entonces la lista final de las diez películas, siempre elegidas por libre albedrío:&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;1. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El último&lt;/em&gt; &lt;/strong&gt;(1924), F. W. Murnau.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;2. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Luces de la ciudad &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;(1931), Charles Chaplin.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;3. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Ciudadano Kane &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;(1941), Orson Welles.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;4. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;El ladrón de bicicletas &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;(1948), Vittorio De Sica.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;5. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;El Padrino&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; (1972), Francis Ford Coppola.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;6. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Taxi Driver &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;(1976), Martin Scorsese.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;7. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Volver al Futuro&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; (1985 - Trilogía), Robert Zemeckis.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;8. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Pelotón&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (1986), Oliver Stone.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;9. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Pulp Fiction&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; (1995) Quentin Tarantino.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;10. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Underground&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (1995), Emir Kosturica.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;En la categoría de cuento, el poder llegar a los diez finales fue un parto aun superior. Principalmente porque había que escarbar con más profundidad en la memoria. Lo que terminó por ser una tarea verdaderamente desgastadora.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Quedaron en el aire cuentos de Edgar Alan Poe, Juan José Arreola, Ernest Hemingway, Leon Tolstoi, Adolfo Bioy Casares, Ítalo Calvino, Yasunari Kawabata, entre otros.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Aquí pues la lista final de los diez cuentos, en orden cronológico, no faltaba más:&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;1. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El Muro&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (1939), Jean Paul Sastre.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;2. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Funes, el memorioso&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; (1944), Jorge Luis Borges.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;3. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Macario &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;(1945), Juan Rulfo.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;4. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;La noche boca arriba &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;(1956), Julio Cortázar.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;5. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;La insignia&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (1958), Julio Ramón Ribeyro.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;6. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;La autopista al sur&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; (1966), Julio Cortázar.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;7. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;La increíble y triste historia de la cándida Eréndida y su abuela desalmada&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (1972), Gabriel García Márquez.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;8. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Silvio en el Rosedal&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; (1977), Julio Ramón Ribeyro.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;9. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El dinosaurio&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (19¿?), Augusto Monterroso.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;10. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;García Márquez y yo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (1994), Jorge Ninapayta.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;En el tintero queda una lista que fue propuesta y que trabajaré en ella más adelante. Uno que ponga en diez casilleros a los mejores escritores. Así de contundente. Hay entre otras opciones, la de las diez canciones que también quedan en veremos.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Se aceptan comentarios, críticas y patadas. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-3368246384848983447?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/3368246384848983447/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=3368246384848983447&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/3368246384848983447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/3368246384848983447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/06/los-diez-ms-ii.html' title='Los diez más II'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/Rm0uDg27UwI/AAAAAAAAABc/yfzqVmJNLlQ/s72-c/el+ultimo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-6510666518388519482</id><published>2007-05-29T05:20:00.000-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:18.758-05:00</updated><title type='text'>Los diez más</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RlwA8cMfKOI/AAAAAAAAABU/kOZlzMSqkx4/s1600-h/novela.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069928318873053410" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RlwA8cMfKOI/AAAAAAAAABU/kOZlzMSqkx4/s200/novela.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;

&lt;div align="justify"&gt;Leyendo sendos blogs en la web (incluyo &lt;a href="http://http://juancarlosbondy.blogspot.com/"&gt;Lado B&lt;/a&gt; de Juan Carlos Bondy y de ahí a &lt;a href="http://www.lacoctelera.com/javom/post/2007/05/17/diez-novelas-favoritas#c2040110"&gt;Modales de mi piel&lt;/a&gt; de Javier Murguía) me doy cuenta que por el ciberespacio se está fraguando listas &lt;em&gt;in extremis&lt;/em&gt; personales sobre las diez más favoritas. Los apartados van desde la novela, pasando por el cine y llegando hasta el cuento y la poesía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En este blog hemos querido unirnos a la lista e incentivamos a demás bloggeros que por aquí caen a que hagan sus propias listas. Siempre en pro de abrir el comentario, el conocimiento y hasta la polémica. Y que cada quien defienda lo suyo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo en el pasado haber hecho una lista de diez libros, pero dedicados exclusivamente a autores peruanos. Esa lista anda extraviada en alguna parte del Perú y aquí en España no hay como dar con ella. La he buscado en los archivos de Word que he traído conmigo, y después de no dar con la bendita lista, doy por sentado que la escribí a mano –lo que da claras señas de antigüedad— y anda en algún rincón de mi memoria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora me animo por realizar uno de los listados. El de novela. Quedan pendientes para más adelante la de cine y cuento. Prescindo, por escaso panorama, el de poesía, pues casi todo se reduciría a Benedetti, Eielson, Neruda y mi amigo Gabriel Espinoza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En este primer listado, arbitrario y totalitarista, he tenido que relegar a autores como Borges, Rivera Martínez, García Márquez, Dumas, Dos Passos, Dostoievski, Pirandelo, etc.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquí la lista en orden cronológico, puesto que es más sencillo que agruparlas por importancia:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;1. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Los miserables&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; (1862), Victor Hugo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;2. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Bel-Ami&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; (1885), Guy de Maupassant.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;3. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Servidumbre Humana&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (1915), W. Somerset Maugham.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;4. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El extranjero&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (1942), Albert Camus.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;5. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Una hoja en la tormenta &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;(1946), Lin Yutang.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;6. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Pedro Páramo &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;(1955), Juan Rulfo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;7. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Sobre héroes y tumbas&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (1961), Ernesto Sábato.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;8. &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Conversación en la Catedral&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; (1969), Mario Vargas Llosa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;9. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;La guerra del fin del mundo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (1981), Mario Vargas Llosa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;10. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Ensayo sobre la ceguera&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (1995), José Saramago.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-6510666518388519482?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/6510666518388519482/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=6510666518388519482&amp;isPopup=true' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/6510666518388519482'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/6510666518388519482'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/05/los-diez-ms.html' title='Los diez más'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RlwA8cMfKOI/AAAAAAAAABU/kOZlzMSqkx4/s72-c/novela.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-1722428945038535831</id><published>2007-05-10T08:23:00.000-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:19.019-05:00</updated><title type='text'>Barcelona para todo el mundo</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RkMeY6PvX4I/AAAAAAAAABM/ZK5jrMR2MiY/s1600-h/woody+allen.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062923819395538818" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RkMeY6PvX4I/AAAAAAAAABM/ZK5jrMR2MiY/s200/woody+allen.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Todo el mundo habla aquí en Barcelona –con esa pizca sabrosa de miel en la boca— que Woody Allen ha elegido a esta ciudad para rodar su próxima película. Suenan como actrices la espectacular Scarlet Johanson –convertida en musa como antaño Mia Farrow—, Penélope Cruz y la obligada aparición de más actores españoles. Y es que el mismo director ha afirmado más de una vez que Barcelona es una ciudad que le encanta, principalmente, por su parecido con la capital del mundo.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Estuve en Nueva York en el 2003. Fui a estudiar una temporada por allá. Viví al principio en el Bronx –a sólo una cuadra donde murió Amadeo Dialo [1]— y después en Queens, y no hay nada de esta ciudad que no me guste. Por algo se dice de ella que es “la ciudad que nunca duerme”. Barcelona va por ahí, aunque un poco más despanzurrada. Aquí la gente todavía hace siesta y cierran los comercios de dos a cuatro de la tarde. Sin embargo seduce y encanta.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Con la fiebre desatada por Woody Allen los catalanes y sus visitantes ya hablan de Barcelona como la tercera ciudad en el mundo donde se ruedan más películas. No obstante leyendo los diarios me entero que en este momento está Matt Damon en Madrid rodando la tercera parte del frío espía Jason Bourne [2]. Hay para todos los gustos. Lo que sí nadie puede quitarle a Barcelona es ese aire cosmopolita y ciudad de mundo que ni la capital española. Aquí convergen todas las voces y todas las sangres. En mi piso hay árabes, españoles, cubanos y peruanos. Y si uno va caminando por la calle y agudiza un tanto el oído, se puede encontrar con la mismísima Torre de Babel. Lo mismo que en la ciudad de los rascacielos.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo no han demorado en aparecer algunos detractores, entre ellos algunos españoles, quienes afirman que el salto de Allen a la ciudad condal tiene más que ver con su decadencia cinematográfica o el rompimiento del matrimonio entre él y los estadounidenses, que por el mérito de una ciudad, que a mi juicio no tiene nada que envidiarle a ninguna otra en el mundo. Tras su paso por Londres, donde ya ha filmado dos películas –una de ellas un verdadero éxito, &lt;em&gt;Match Point&lt;/em&gt;; lo que desdice la teoría de la decadencia—, es el turno de Barcelona. Aparecen algunos títulos en el tapete, entre ellos &lt;em&gt;Barcelona de noche&lt;/em&gt;, que no convence mucho, y algunos pormenores de la trama: un matrimonio de vacaciones con muchas escenas en exteriores. No obstante, habrá que esperar hasta junio o julio en que el cineasta, su familia y equipo de grabación se trasladen hasta aquí para iniciar el rodaje.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Mientras, otro tanto se ha enfrascado en desmerecer y desmentir el hecho que Barcelona, de pronto, se haya convertido en la tercera ciudad adonde más realizadores llaman a la puerta. Y no permiten que nos olvidemos del mismo Nueva York, de Hollywood –donde, por ejemplo, se grabó las diez temporadas de la serie &lt;em&gt;Friends&lt;/em&gt;, que curiosamente se desarrollaba en Manhattan— y hasta de la India, la panacea del celuloide, donde, según entendidos, se realizan más películas que en cualquier otra parte del mundo, incluido Estados Unidos.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Así sea la tercera o la quinta –por eso que es la vencida y no hay quinto malo–, Barcelona es una ciudad que se abre gustosamente a los realizadores para su inspiración y uso. Caminar por el barrio Gótico, entre callejuelas como laberinto, plagadas de bares y tiendas, de artistas y músicos que invaden diminutas esquinas, y le enseñan a la gente, a los turistas, el otro rostro de la ciudad. Una especie de Soho londinense o Village neoyorquino. La atmósfera acogedora que te convence a tomar un descanso, un café por la mañana o una cerveza por la tarde, ocupando sus terrazas en buena compañía o en soledad. Leer el periódico o un buen libro, o conversar con algún desconocido sobre el clima, el liderato del Barça en la liga o el aterrador triunfo de Sarkozy en Francia.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Aquí hay espacio y público variopinto y abarcador. Hay arte de Gaudi en sus edificaciones. Hay costa brava y una feria de atracciones en la montaña. Está el refinadísimo Gran Teatro del Liceu y el coloso Palau Sant Jordi. Está la Fórmula 1 en Montmeló el 13 de mayo y los Rolling Stone en junio, con entradas agotadas. Y sobre todo hay ramblas. Muchas ramblas y miles de paseantes. La gente más estrafalaria, rara, zombi, desinhibida, descontrolada, despreocupada, atolondrada, desterrada, distraída y emancipada. De todos los colores y todas las modas. De todos los estilos y todas las naturalezas.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Suficientes motivos, ya ven, para argumentar por qué se hace realmente imposible aburrirse en una ciudad como esta. Harto complicado no dejarse arrastrar por la vorágine de sus calles y el paradójico humor de sus habitantes. Sin duda, una pequeña Nueva York, y a Woody Allen no le falta razón en querer afincar su próximo trabajo de cara al Mediterráneo.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;----------------------------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; Amadeo Dialo es el pobre inmigrante que cuatro policías estadounidenses confundieron con un malhechor, y para no correr riesgos le encajaron cuarenta disparos en menos de un minuto. Dicen muchas voces que cuando levantaron el cuerpo de la víctima, le caían las balas del cuerpo como una coladera.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;The Bourne Ultimatum&lt;/em&gt; es la tercera parte y última parte del éxito taquillero del espía amnésico que tan buenos resultados económicos ha dado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-1722428945038535831?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/1722428945038535831/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=1722428945038535831&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/1722428945038535831'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/1722428945038535831'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/05/barcelona-para-todo-el-mundo.html' title='Barcelona para todo el mundo'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RkMeY6PvX4I/AAAAAAAAABM/ZK5jrMR2MiY/s72-c/woody+allen.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-337508315194937341</id><published>2007-04-25T13:51:00.000-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:19.204-05:00</updated><title type='text'>Sant Jordi, un libro y una rosa</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/Ri-lcaPvX3I/AAAAAAAAABE/s12smMuPsMk/s1600-h/Sant+Jordi.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5057442814060617586" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/Ri-lcaPvX3I/AAAAAAAAABE/s12smMuPsMk/s200/Sant+Jordi.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Cuando leí la contratapa de &lt;em&gt;El origen perdido&lt;/em&gt;, de Matilde Asensi [1], tuve una sensación de complicidad de escritora a escritor, en ese orden y en aquella dirección, porque era como que ella me trataba de decir algo. Una especie bastante literaria y novelesca de carrera con postas, y un testimonio bien encuadernado y de pasta dura que gozaba de su decimotercera edición. Me lo cedía tácitamente. “Ha llegado la hora de escribir y de publicar, Jesús. Estás en el lugar correcto”. Entonces miré a Lucía, y le sonreí.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Minutos antes habíamos dado con la autora, a un palmo de distancia, que estaba firmando autógrafos a una fila de gente nada despreciable. Y como Lucía, tan cariñosa ella, me había dicho que yo eligiera el libro que quisiera, fui a uno que vendían en un stand al lado: &lt;em&gt;Todo bajo el cielo&lt;/em&gt;. Era su último libro, publicado el año pasado, y que se vendía tan suelto de huesos sin temor a la piratería. “Esa mujer es de las más leídas en España. Gana un millón de euros al año”, me dijo Lucía. Entonces yo quería saber qué escribe una mujer de un millón al año.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Por eso cuando leí la contratapa de &lt;em&gt;El origen…&lt;/em&gt; supe que se me había adelantado. Que yo quería y que ella ya era. Y me compraron el libro gracias a Sant Jordi. Y yo le compré una rosa. Porque había que apegarse a las tradiciones como nuevos huéspedes de Barcelona. Y salir a la calle, y caminar por Plaza de Cataluña y por las Ramblas. Y verse invadido por millones de rosas y libros por todas partes.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Había planeado con Lucía salir por la tarde, a eso de las seis, cuando bajara un poco el sol. La idea era caminar por el centro de la ciudad, ver como los catalanes celebran el Sant Jordi, una especie de día de los enamorados culto. Y ni bien salimos por la boca del Metro, innumerables puestos de flores hacían, literalmente, cuesta arriba la salida con todo y escaleras mecánicas. Entrábamos, entonces, por las fauces festivas al núcleo de la celebración: La televisión y la radio emitiendo programas en vivo, decenas de escenarios con espectáculos musicales desde y para todo el mundo, y flores y libros, millones de flores y libros. Porque en Sant Jordi, el hombre le regala a la mujer una rosa y ella a él un libro, según dicta la vieja tradición.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Que el Día del Libro y el de Sant Jordi, o San Jorge, se celebren el mismo día no tiene nada que ver con el santo. Es purísima coincidencia. Desde que tengo uso de razón, en Perú se ha celebrado el Día del Idioma el 23 de abril, y aquí el del Libro desde 1926, y en todo el mundo desde 1995 gracias a la UNESCO. Por eso el que San Jorge y los libros coincidan se debe más bien a Cervantes, porque si bien el Idioma se celebra el día que murió el escritor español, el del Libro se celebró, hasta 1930, el 7 de octubre, que fue cuando el Manco de Lepanto había nacido. Totalmente ícono el hombre desde que escribió la historia de un ingenioso hidalgo.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Caminando por Barcelona, nos va quedando la sensación que Sant Jordi es la fecha para los libreros, que en un solo día ganan lo que no en el resto del año. Así que no hay uno que no salga a las calles, armando puestos ambulantes del primer mundo, con grupo electrógeno, ordenadores y cajas registradoras en plena calle, para vender a los millones de catalanes y extranjeros que celebran y brindan y festejan una fecha tan de todos. Y uno va caminando y tomando nota con la memoria de los miles de transeúntes que atestan cada paso, cada esquina, con total sonrisa y buena cara. Y pese a tanta celebración, el 23 de abril no es día rojo en el calendario. Todos van al trabajo como un día más, y sobre todo si cae lunes por eso de ser el día más horrible, en fin, aunque colegios y universidades suspenden las clases, mas no cierran sus puertas, porque durante la jornada todos son bienvenidos a las actividades culturales programadas hasta que caiga la noche. &lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Es el día de las letras y nadie se escapa. Sant Jordi se celebra hasta que uno pueda, y Lucía y yo pudimos hasta las tres de la mañana, en que todos los bares, por ordenanza municipal están obligados a terminar la faena, incluido “La oveja negra”, ese mítico bar del centro de Barcelona que vende jarras de cerveza de dos libros… perdón, litros… que bebí con gusto y que despertó el hambre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, como en esta vida uno no siempre tiene las de elegir todos los placeres en un mismo día, estábamos concientes que lo del hambre en Sant Jordi no iba a ser: Teníamos en el bolsillo para una rosa, un libro y cervezas. Mejor era quedarnos con el recuerdo de haber hecho nuestra cola frente a El Corte Inglés para llegar hasta la mesa de Matilde Asensi, y pedirle un autógrafo en mi decimotercera edición dedicada a Jesús, el de la carrera con postas, tú me entiendes mujer, porque entre escritores tenemos códigos y temas que se parecen. Y no te preocupes que apenas acabe con Los Miserables, leo tu libro y verás como gracias al testimonio en unos años me acomodo a tu lado y compartimos bolígrafos.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;------------------------------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; ASENSI, Matilde; El origen perdido; Editorial Planeta; Barcelona, 2004. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-337508315194937341?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/337508315194937341/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=337508315194937341&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/337508315194937341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/337508315194937341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/04/sant-jordi-un-libro-y-una-rosa.html' title='Sant Jordi, un libro y una rosa'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/Ri-lcaPvX3I/AAAAAAAAABE/s12smMuPsMk/s72-c/Sant+Jordi.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-760312997075071586</id><published>2007-04-16T15:51:00.000-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:19.309-05:00</updated><title type='text'>Cadena de famosos y favores</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RiPjs_rrCbI/AAAAAAAAAA8/SALKqX0ILa4/s1600-h/Cadena+1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5054133568988187058" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RiPjs_rrCbI/AAAAAAAAAA8/SALKqX0ILa4/s200/Cadena+1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Dicen que Argentina es como la Europa de Sudamérica, que se parece mucho, que es un calco, que por tanto italiano, que la comida, que la calle, que los espectáculos. ¡Y la televisión! Para los que alguna vez nos pegamos con la tele gaucha, Marcelo Tinelli debe ser el principal referente. Si hasta hubo una época en que no había nadie en las calles de Lima a la que no se le pegara el ¡andáaa!, con ese gesto de mano tan italiano y que en un peruano se veía pésimo y totalmente huachafo.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Yo me pegué también a otro programa, que andaba por entonces en América, otro canal poderoso de Argentina. El “Caiga quien caiga” o CQC de Mario Pergolini. Unos tipos vestidos de negro que dan las noticias con harta joda y que presentan reportajes donde la tarea básica del reportero, además de ponérsela de cuadritos a los implicados, es entregarles unas gafas oscuras al estilo de los conductores. El programa estaba bien y cumplía su cometido, entretener y sacar roncha en una hora de duración.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;El viernes pasado, ahora viviendo en Barcelona, me di en la televisión (Telecinco) con la versión española de Pergolini y cia. Lo curioso es que este CQC español es un calco (¿quién copia a quién?, es la gran pregunta) aunque su conductor no sea tan bueno como el argentino. Me pegué al programa no para ver más de lo mismo sino para esperar la última secuencia titulada “Cadena de favores”.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Resulta que uno de los reporteros del programa se había ido hasta Sipascancha Alta, en el Cusco, a un paso de Machu Picchu. Un poquito más allá de donde el diablo perdió el poncho. O sea, hacer labor social, pero bien lejos. Así que hagámoslo en uno de esos lugares del Perú que sale en la tele, donde aparecen niños con chuyos y mujeres con polleras. Sí, uno de esos lugares raros y exóticos ubicados en el quinto huevo. Y allá fueron… para el bien de la gente y de la escuela de ese pueblito del que yo nunca había oído.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;El reportero, bien al terno negro y las gafas oscuras, como siempre, llegó a Sipascancha Alta y entrevistó a la directora de la escuelita, una de las tantas del Perú: sin techo, paredes de adobe, sin pizarra, ladrillos por carpetas, ya saben, historia conocida. Había que ayudar a la escuelita, a los niños de ese poblado. Para ello, alguien del pueblo tenía que donar algo, lo que fuere. Algo con qué comenzar la cadena de favores. Entonces fue un niño de unos ocho o nueve años quien se atrevió, casi sin saber qué hacía, a donar su chuyo celeste al reportero. Y ahí comenzó todo.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;De vuelta en España, el reportero, chuyo en mano, se fue por las calles de Madrid y halló a un grupo de universitarios sentados en círculo y les cambió el chuyo por una revista donde sale Samuel Eto’o en portada con el dorso desnudo. Era el primer cambio y había que ir en aumento. Entonces apareció por ahí una señora, quien recibió la revista por un abanico. Y ese abanico cayó en manos de una pareja que venía de hacer las compras: papas y huevos por un abanico.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;El reportero fue entonces a un restaurante donde un famoso cocinero preparó unos huevos estrellados y a cambio dio su mandil de cocina, que fue a parar a las manos de una modelito que donó por ello su sudadera. Entonces llegó el turno de ir al plató de Aída, la serie cómica más vista los domingos por la noche. Luisma, el personaje más gracioso de la serie (interpretado por el actor Paco León) donó una bola de cristal de discoteca por tener en sus manos esas sudadera. Y la bola llegó al grupo de rock Dover, que dio a cambio el bombo de la batería. Igual, con un bombo todavía no se podía hacer mucho, así que había llegado la hora de picar más alto.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Entonces le tocaron la puerta a Joaquín Sabina, quien encantado que la ayuda llegue a Perú por razones de amor y eso [los del bar La Noche y miles más saben de qué hablo], donó su bombín a lo Charles Chaplin y una fotografía suya dedicada exclusivamente a quien iría a parar: Shakira. La cantante colombiana [en la foto con el bombín de Sabina], emocionada por lo que a ella le tocaba, no se quiso quedar atrás y donó su armónica que estaba con ella desde hace mil años y un cuadro con su disco de platino recién entregadito por su disquera en Madrid. Ya la cosa iba mejorando.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;El siguiente en la cadena fue nada menos que Rafael Nadal. El tenista recibió encantado las donaciones de Shakira y siguiendo con la idea dio nada menos que la copa del Roland Garros que había ganado el 2006. Nada menos. Y eso fue a parar a las manos de Pedro Almodóvar, que enterado –como todos los demás— de la ayuda que se le haría a esa escuelita peruana, no dudó en donar el traje con el que recibió su primer Oscar y que tenía colgado en la pared. Y ese traje fue directo al penúltimo eslabón de la cadena: Luis Chillida. Uno de los artistas españoles con más renombre y más complicado de acceder en la actualidad. Y él, tan amable decidió donar un cuadro, claro, de valor incalculable.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo ese valor incalculable había que traducirlo en puro calculable y billetes uno encima de otro. Entonces llegaron a la gente de Schweppes, quienes se encargaron de cambiar el cuadro por miles de euros metidos en dos camiones repletos de materiales para equipar la escuela.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Una buena iniciativa y una envidiable cadena de famosos estuvieron detrás de una pequeña escuela en el Perú. Un lujo que, seguro, la gente de Sipascancha Alta jamás olvidará, y que me tuvo pegado al sillón por media hora con la piel de gallina.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-760312997075071586?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/760312997075071586/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=760312997075071586&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/760312997075071586'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/760312997075071586'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/04/cadena-de-famosos-y-favores.html' title='Cadena de famosos y favores'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RiPjs_rrCbI/AAAAAAAAAA8/SALKqX0ILa4/s72-c/Cadena+1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-8232870267196064755</id><published>2007-03-28T13:07:00.000-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:19.463-05:00</updated><title type='text'>Al pan, pan y al vino… más vino</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RgqvpqRd8yI/AAAAAAAAAAw/xGx6qjKNUz8/s1600-h/sargadelos.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5047039462679114530" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RgqvpqRd8yI/AAAAAAAAAAw/xGx6qjKNUz8/s200/sargadelos.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Llevo en Vigo dos semanas y en apenas este tiempo –que pasa con los días más largos que las noches– estoy seguro de haber bebido ingentes cantidades de vino. Medidas superiores a las consumidas en Perú en miles de años. Y no hay monte o quebrada que no haya visitado que, ya sea en la finca, la trastienda, el patio o la bañera, no tenga sus plantitas de uva perfectamente alineadas y acordonadas, a la espera de una nueva producción, porque el vino casero en España es manjar de todos los días.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En Lima, el licor suele ser acompañante de fin de semana. Bebida y centro de atención en fiestas, reuniones y bares. Motivo de travesura y orgullo adolescentes y compañera de charla así visitemos la soledad. Y en Lima, burda ciudad del pecado, se bebe hasta que te meen los perros, sí señor. Hasta quedar hecho una cuba y no saber ni tu nombre ni dirección. ¡Y qué gusto! Las cajas de cerveza se acumulan en tu memoria y al día siguiente, si te encuentras con alguien, y ese alguien no estuvo, se la perdió o se fue temprano, entonces las multiplicas por diez. Y de dos o tres cajas de cerveza, pasaste a beber en una noche y sin parar como trece cajas bien heladas y sin desperdiciar una gota. ¡Borrachazo, tú! Porque así se bebe en el Perú.
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Y claro, por aquí, según voy oyendo, los peruanos no se olvidan jamás que son peruanos, así sea lejos de la tierra, y ni bien llega el fin de semana, se enfrascan alrededor de la botella para aguar la nostalgia por el guisito de la mamá, el barrio de Zapallal o la Virgencita de Muruhuay. Entonces se emborrachan de lo lindo y así, de lo más lindo, también, abren el telón del desorden, el escándalo y la vergüenza [1]. Porque claro, primero liban de la botella y después, ya que está vacía, se agarran a botellazos.
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Por eso, para no aguarme la fiesta ni la de nadie, prefiero pensar en mi abuelo, que tomaba ron casi todos los días y jamás lo vi meterse con nadie. Porque en el Perú los viejos son de ron y los de ahora, de cerveza. Motivo más que suficiente para entender por qué en tan poco tiempo he tomado más vino que en todos los años de mi vida. Y qué nuevo gusto y qué vicio y qué placer. Porque a diferencia de nosotros, los españoles no se enfrascan en el vino los fines de semana sino cada día con la comida [2].
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El mismo día que pisé suelo vigués me vi con que teníamos en agenda ir a embotellar vino. Después de una reponedora ducha partimos a un pueblito perdido en los mapas del mundo donde un señor, amigo de la familia, producía vino casero en tal cantidad que le daba para vendernos unas, digamos, doscientas botellitas. Y entre embotellado y embotellado, ¡suácate!, cuncas y más cuncas, tazas y más tazas, como quien no quiere la cosa. Y “Jesús, pruébate de éste” y “Jesús, pruébate de este otro”. Jesús estaba más avanzado…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Finalmente llenamos ocho –y este peruano hoy escribe sobrio así que no exagera– cajas de buen vino gallego, bastante ácido, la verdad, pero que pasa como los dioses cuando está heladito. Y resulta que cuando llegamos a casa, había igual cantidad de cajas –todas de doce, para que no quede dudas– de más vino, porque un gallego jamás espera a tener la despensa vacía, o el bar, que en este caso es lo mismo, para ir “a por más”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Y así, sin querer, los he ido tomando gallegos, del país, riojanos, portugueses (uno muy bueno al que le llaman Vino Verde), oportos con los postres, aguardiente de hierbas con el café y uno que otro más vaya a uno saber de qué región. A un ritmo de botella y media a dos botellas con cada comida, entre dos y a veces tres personas. Y no hay manera de empalmarse una borrachera. La comida ayuda. Entonces por más vino que se ponga en la mesa, puedes estarte tranquilo que el ridículo estará bien lejos de casa. Y la vergüenza, el escándalo y el desorden para los que miden pésimo el poder de dos huevos o para los que sueñan con convertirlo en deporte nacional. ¡Válgame Dios!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;O sea que mientras uno no caiga en cojudeces, qué rica vida, señores. A punta de vino con cada comida. Redonda señal y costumbre de primer mundo, y eso que Franco no murió hace tanto, no sé si me entienden. ¿Se imagina la mesa limeña con alguna bebida milagrosa en cada almuerzo? Supongo que al sur, en Ica y alrededores, no debe ser costumbre extraña, principalmente entre los conocedores. Aunque en más de un viaje que hice no tuve ocasión de ver en la mesa servida la bebida de Baco como si fuera cosa de todos los días. Se hacía en momentos importantes o especiales o me la perdí, simplemente. Había, eso sí, su pisquito al final, como bajativo y apaguemos la luz.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En mi camino por estas nuevas tierras habrá alguna que otra costumbre a la que me cueste acomodarme. Alguna que seguro me tomará un tiempito más mientras uno primero se va desprendiendo a coscorrones de las que ya carga encima. Sin embargo esta maravillosa costumbre de beber vino con cada comida no me ha costado ni un solo día, qué va. Como buen animal de costumbres que soy yo, rapidito me he hecho a ésta y a otras, que también me caen como anillo al dedo y de las que hablaré tal vez más adelante. Por lo pronto, salud, y los dejo que ya son las tres, hora de comer.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;-------------------------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; Cuentan voces españolas que peruanos y bolivianos no se pueden ver ni en pintura. En estas latitudes vigueses, claro, porque en mis 30 años nunca supe que los bolivianos nos odiaran. Es más, nunca supe de los bolivianos, y punto. Mientras en esta parte del mundo, a donde llegan a trabajar por ene motivos, sacan pretextos históricos de guerras y traiciones, malas famas y valentías de machos. Y entonces buscan y encuentran sus propias soluciones.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; La comida española es el almuerzo peruano, sólo que en vez de agua o limonada es con mucho pero mucho vino.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-8232870267196064755?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/8232870267196064755/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=8232870267196064755&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/8232870267196064755'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/8232870267196064755'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/03/al-pan-pan-y-al-vino-ms-vino.html' title='Al pan, pan y al vino… más vino'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RgqvpqRd8yI/AAAAAAAAAAw/xGx6qjKNUz8/s72-c/sargadelos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-3277946878141848688</id><published>2007-03-14T07:55:00.000-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:19.733-05:00</updated><title type='text'>Una última mirada atrás</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RffyZ0X63tI/AAAAAAAAAAg/2ty4t-y7-Bw/s1600-h/post+jesus.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5041764833234181842" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RffyZ0X63tI/AAAAAAAAAAg/2ty4t-y7-Bw/s200/post+jesus.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;




&lt;div align="justify"&gt;(Desde Vigo – España)&lt;/div&gt;


&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;


&lt;div align="justify"&gt;Unos pocos días antes de cambiar de latitudes, cuando Lima todavía cobijaba con su grisácea mancha mis pensamientos, apareció la idea de escribir un post sobre lo que yo perdía y ganaba al dejar la capital. De arranque me pareció una gran idea, que si no novedosa, ingeniosa, bastaba porque me caía como anillo al dedo en plena mudanza. Estaba a punto de dejar a &lt;em&gt;La Horrible&lt;/em&gt; y saltar el charco; sin embargo, discurridas las noches de fin de fiesta y despedida, fui perdiéndole pisada. El tema me sabía a cuero viejo y como que distaba unos palmos de lo que yo normalmente suelo escribir en estas páginas.&lt;/div&gt;


&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;


&lt;div align="justify"&gt;Hoy, a casi una semana lejos de lo que alguna vez fue mi techo por 30 años, en el comienzo de esta nueva experiencia, no encuentro tema más adecuado y redondo que éste. Porque a mi memoria llegan recuerdos de tantas personas que, tras mayúsculo esfuerzo, terminaron por dar media vuelta y cambiaron el mundo, todo, por un pedazo de Lima. ¡Habrase visto! Que “Machito” Gómez dejara el fútbol belga porque extrañaba a su perro y a su familia, en ese orden, suena a semejante cojudez, sobre todo porque hay correo electrónico y aviones, mi estimado, y en Europa, más de un perro que te ladre, y con collar y bien vacunado: cero riesgos.&lt;/div&gt;


&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;


&lt;div align="justify"&gt;Aquí entonces alguna retahíla de cosas, situaciones, gags, que extrañaré y que no extrañaré de Lima:&lt;/div&gt;


&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;


&lt;p align="justify"&gt;Caminando y conversando con gente en estos días tanto por Barcelona como por Vigo, o sea al otro lado, me ha quedado más que claro que existe más de un lugar donde conseguir ají amarillo, ají mirasol o ají escabeche, llámenle como quieran, la cosa es que “Ají de gallina” no me va a faltar. Un punto menos. Que cuesta más caro… qué cosa no cuesta más caro en este país. Y si hay “Ají de gallina” por ahí de vez en cuando ya todo se hace más llevadero en esta parte del mundo. Sin embargo, ¡cómo dejar de pensar en el “Cebiche de conchas negras”! No es que aquí no haya ese tipo de marisco, sobre todo en el “puerto más importante del mundo” que es Vigo. Pasa más bien por el entorno, o sea, el cebichito al mediodía después de resaca y con un par para cortarla. Y a donde iba a comer yo, en la Avenida Sucre, frente a Metro, venía con Chilcano de cortesía. ¡Tremendo!&lt;/p&gt;&lt;p&gt;

&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;

&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Ayer por la mañana fui muy bien acompañado a conocer el centro de la ciudad. No tenemos coche así que nos queda tomar transporte público. Uno punto cero tres euros el pasaje. Al cambio: cuatro soles con doce céntimos. ¡Carísimo, ya ven! Pero qué gusto, no saben. Y eso que aquí no hay metro ni tranvía como sí lo hay en Barcelona (mi destino final en unas semanas. Estos días sólo ando de visita en Vigo). Es que las calles en el primer mundo son una maravilla. Adiós a las combis apretadas, a la ley del más fuerte y ce-o-dos para todo el mundo. Sin embargo también adiós a la china por un par de paradas y al riquísimo punteo adolescente. Aquí hay espacio de sobra en cada bus, que va casi vacío y con aire acondicionado y calefacción y ya sólo le falta cobradoras noruegas en minifalda, pero a un euro y pico así vayas cinco metros adelante.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;

&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;

&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;En la calle, en este momento, pinta el sol que es una maravilla. No obstante para salir hay que abrigarse con un polar o una casaquita. Y ya. No hay humedad en este invierno que se va. Por suerte, me cuentan, estos días sin lluvia son un espejismo de la ciudad, que vive en aguacero entre cuatro y nueve meses al año. El cielo, durante el día y la noche está siempre despejado. ¡Se ven estrellas por todos lados! Y los edificios, las casas, viven en la pulcritud de su primera pintada. Aquí, finalmente, y a lo que quiero llegar, es que no hay polución. Y como si fuera cosa de la madre naturaleza, sin polución no hay ladrones [ya sé que no tiene nada que ver, pero es que no los hay]. Aquí nadie roba a nadie. Es una maravilla. Puedes caminar por la calle con una tranquilidad asombrosa. Despreocupado y oliendo riquísimo, con una sonrisa de oreja a oreja. Ya le decían a Vargas Llosa cuando quería ser Presidente: “el Perú no es Suiza, hombre”. Y cuanta razón y cuánta cólera, ¡por la grandísima! Porque se imaginan que el Perú fuera igualito a Suiza pero con peruanos, ¡el paraíso! Sólo que duraría unos pocos años, para qué mentirnos. Y ya me estoy yendo por la tangente, el discurrir de la memoria, ustedes saben. Y en este acápite no hay nada que extrañar, qué duda cabe. Si todito lo demás es mejor, no nos mintamos, sólo que somos orgullosísimos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;

&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;

&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Anoche, revisando mi correo electrónico vi que un anónimo, que es igual a cobardía pura, me había dejado un comentario nuevo a un post bastante antiguo la verdad. Mi texto iba sobre una anécdota de una peruana que trabajaba en Chile de empleada doméstica y yo me encargaba de resaltar sus cualidades por las que había sido contratada. La cosa es que al comentarista-lector le daba vergüenza de que yo escribiera con orgullo sobre una peruana exitosa que fuera “la chola” [esa frase es mía y resume facilísimo la idea]. ¿Qué me tocará a mí en unas semanas cuando comience a trabajar? ¿Acaso no la posibilidad de un trabajo parecido? ¿Algo totalmente distinto a lo que uno habitualmente hace en el Perú? Les aseguro que no extrañaré eso, es decir, la mentalidad peruana, el absoluto derecho a ser mediocre y embadurnarse como chanchos en ello. Los dos dedos de frente con los que el peruano se enfrenta a la vida y consigue apenas vivir sintiéndose mejor cuando hay alguien en peores condiciones que él. De ese estigma, de ese virus me sacudo. Me aparto con total voluntad y deseo y ruego. Porque un paso atrás en la vida [a la hora del trabajo, por ejemplo], no es retroceder, sino tomar impulso. Y cuando te encuentras en escenarios adecuados, bien vale el título de ese libro horroroso: El cielo es el límite.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;

&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;

&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Y finalmente, y para no parecer un texto de autoayuda, de los que tanto despotrico, me queda el goce de vivir a un paso de todo y ya no tan lejos del resto. En esta parte del mundo están los museos y los teatros y los estadios y los conciertos. Estar un poco más cerca de todo es un aliciente que en mi caso funciona como un motor que me motiva constantemente. Ya me lo había contado una amiga en Lima, hace un buen tiempo, cuando un amigo suyo, que quiere ser escritor, pero que por ahora trabaja en la librería Crisol del Óvalo Gutiérrez, le contó aquella vez en que Mario Vargas Llosa llegó a la librería para llevársela toda, literalmente, y él tuvo el atrevimiento de decirle que había terminado Literatura en la Católica o San Marcos, no recuerdo bien ni mucho importa, y que quería dedicarse a escribir. Entonces el novelista lo quedó mirando y le dijo a boca de jarro y como para que se despabile y no se quede en el mero quiero y deseo: “entonces tienes que salir de este país y llegar a Europa”. Y aquí me tienen, como si yo hubiera estudiado Literatura y hubiera trabajado en la librería esa. Comenzando a vivir, por fin, después de 30 años.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-3277946878141848688?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/3277946878141848688/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=3277946878141848688&amp;isPopup=true' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/3277946878141848688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/3277946878141848688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/03/una-ltima-mirada-atrs.html' title='Una última mirada atrás'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RffyZ0X63tI/AAAAAAAAAAg/2ty4t-y7-Bw/s72-c/post+jesus.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-2058434633562999284</id><published>2007-02-19T12:58:00.000-05:00</published><updated>2008-12-08T21:49:19.880-05:00</updated><title type='text'>Un libertariano en el Perú</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RdnoYd0GFqI/AAAAAAAAAAM/1fDKcSDjg2I/s1600-h/libert.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5033309565580875426" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RdnoYd0GFqI/AAAAAAAAAAM/1fDKcSDjg2I/s320/libert.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;¿Se imaginan en estos días de calor ir a la bodega de la esquina, observar con detenimiento los escaparates, tantear los bolsillos y pedir una coca cola heladita o un helado, y más tarde, para entrar en la nochecita veraniega, una cajetilla… de marihuana? ¿Cuán lejos estamos a estas alturas del partido de acceder a las drogas como a los cigarrillos o el alcohol? ¿Es posible un mundo donde desaparezcan las trabas, donde se respeten las libertades absolutas de las personas, incluida la liberalización de las drogas, el aborto o portar armas de fuego?&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Si Milton Friedman [1] hubiera nacido no en Estados Unidos, tan libre-mercado y capitalismo, sino en este pedacito del mundo, donde la gente se la cree pero no es, segurísimo que la tierra se lo habría tragado vivo hasta el confín del total anonimato. Y entonces tantas ideas sobre el derecho a la libertad absoluta y &lt;em&gt;libertarians&lt;/em&gt; ciento por ciento, se habrían reducido a tan ínfima expresión que no habría pasado, por ejemplo, de un &lt;em&gt;tete a tete&lt;/em&gt; articulesco desde el gloriosisísimo diario &lt;em&gt;El Comercio&lt;/em&gt; frente a los militares de los setenta o el Alan del ochenta. O sea, apenitas anti-estatización, con el lógico pecado de convertirse en “imperialista yanqui”.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Porque en esta parte bien al sur del mundo, donde todo es exótico y tropical y andino, o sea “una provincia mexicana”, como dicen los gringos, nacen más Hugo Chávez que Friedman; y de lo más cercano que hemos tenido a un libre pensador, defensor de la libertad y figura de la Escuela de Chicago, ha sido, entre unos cuantos, Mario Vargas Llosa, y en parte gracias a que se mudó a Europa bien tempranito y no se quedó en el Perú a pedirle al Estado-padre-y-redentor casa, pan y circo, entre lágrimas.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Y entonces no nos queda más que mirar al Norte y a los libertarianos de aquellos lares como quien mira el Mundial de Fútbol: por &lt;em&gt;tele&lt;/em&gt;; y no dejar de sentir cierta frustración, no por uno mismo –que se puede dar el lujo [2] de tomar un avión y asunto arreglado… el autoexilio– sino por todos los que ni cuenta se dan que no es cosa de otro mundo poder vivir mejor, sino de este que nos cobija [3].&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Fue hacia la segunda mitad de los noventa cuando tuve los primeros contactos del tercer tipo y todo con los libertarianos; trabajaba por entonces en el diario &lt;em&gt;Expreso&lt;/em&gt; –tan de derecha conchuda y prostituida– y tenía un editor general que me los nombró una vez para ver si yo podía conseguir algún columnista para la sección que yo editaba. Y fue mediante el recurso más libertariano que haberse pueda, en que llegué, por total casualidad, a ellos: Internet.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Habían nacido en Estados Unidos como una alternativa a la bipolaridad republicano-demócrata. Los &lt;em&gt;libertarians&lt;/em&gt; aparecían como una opción distante de los neoliberales, los capitalistas, los de centro y de todos aquellos que se acomodan un tanto a la derecha y otro tanto a la “izquierda vegetariana” –de la que hablan Álvaro Vargas Llosa, Plinio Apuleyo y Carlos Alberto Montaner en &lt;em&gt;El regreso del idiota&lt;/em&gt;—. Y si bien han calado hondo como profetas en su tierra, la idea libertariana no ha hecho lo mismo en Latinoamérica, entre otras cosas, por un problema de traducción. Porque si bien &lt;em&gt;libertarian&lt;/em&gt; se traduce literalmente como “libertario”, este concepto ya existente en nuestro idioma, dista semánticamente de la ideología norteamericana y se acerca más al anarquismo y la patada al tablero. Por eso “libertarianos”, aunque el Word subraye esta palabra en rojo.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Y también por manejar la premisa de libertad como modelo de vida. Porque entre nosotros, la letra de "hacer lo que a uno le venga en gana con su vida y su cuerpo y en su propiedad privada" [4], siempre con el principio básico de no atentar las libertades del resto, no entra en nuestro modo de vida ni con sangre. Debido a que ello significaría que el Estado, como ente burocrático y elefantiásico, queda reducido por no decir desaparecido, para ser el hombre mismo y su libre albedrío el que determine su propio camino.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Que el Perú no es un país preparado para un estilo de vida libertariana, no hay la menor duda. Una buena cantidad de generaciones habrá de pasar antes de estar ante un país que respete las decisiones, sean cuales fueran, de sus ciudadanos. Sin embargo, si miramos el globo terráqueo en estos tiempos, contaremos apenas un puñado de países con un perfil proto libertariano. Y si somos exhaustivos, tan sólo Holanda aparece como el único capaz de haber dado pasos en ese sentido. Hace poco más de un año España, con sus reyes católicos bien puestos, aceptó también el matrimonio entre homosexuales, pero sólo Países Bajos sigue siendo la voz cantante a la hora de hablar sobre la liberalización de drogas, matrimonios gays y la eutanasia. El resto de países, con el Perú pegadito a la primea fila, no pasa de rasgarse las vestiduras y escupir al cielo.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Son temas que no distan de sacar roncha en cualquier parte del mundo. Hasta está demostrado que con la liberalización de las drogas se acreciente su consumo a efecto de la libertad y el libertinaje, pero todo ello para luego, pasada la tormenta, estacionarse en una calma que, además, provocaría una disminución notoria del crimen, el asesinato, el pandillaje, el fin del narcotráfico y tantas otras taras sociales relacionadas con la droga. En suma, se evitarían más Al Capones, como se hizo en Estados Unidos al desaparecer la prohibición del alcohol en la década del treinta.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, a ideas como éstas siempre se anteponen la intolerancia, el golpe de pecho y la cucufatería. Y en un país como el Perú, también la pobreza y la falta de educación. La perfecta bomba de tiempo para volverse un ensimismado o en el peor de los casos un revolucionario social anti-imperialista y chauvinista. Un estatizador de hidrocarburos en Bolivia o un cierra canales de TV en Venezuela. En buena cuenta, la subnormalidad de cuarto mundo con el que convivimos.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Una válvula de escape: seguir liberalizando todo lo que se encuentre en nuestro camino, comenzando por el mismo hombre en aquellos lugares donde todavía se ve despojos de esclavitud. Liberalizar todo, desde los programas informáticos –cosa que ya está sucediendo gracias a Linux, porque Internet es la panacea de los libertarianos—, pasando por todo tipo de consumo hasta llegar a las mismas líneas fronterizas. Idea, esta última, que seguro a más de un peruano le caería como anillo al dedo, si no hagan encuestas en las interminables colas ante embajadas del primer mundo. Y así seguir siempre el mismo camino: abolir el subsidio y todo mecanismo intervencionista y dejar en manos de la gente su mismo desarrollo o fracaso, que para eso estamos grandecitos.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;--------------------------------------------------------&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; Milton Friedman es Premio Nobel de Economía en 1976 por sus ideas sobre la libertad económica. Es conocido también como el Padre del Monetarismo. Falleció en noviembre último.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Vivimos en un país donde tomar un avión y cruzar el charco y la frontera se transforman en lujos y no una simple opción. Cosas del subdesarrollo.
&lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; Cuando uno sale por primera vez del Perú y ve el status y estilo de vida de la gente en, por ejemplo, Barcelona, Berlín o Nueva York, siente como que Lima es bien miserable y poca cosa con su gente y totalmente caótica y paupérrima y hasta huele feo por la avenida Fauccett, recién bajadito del avión, y el agua te produce diarrea y es imposible caminar en medias blancas porque se hacen negras en un segundo, y mejo no sigo... porque el camino no es renegar de ello sino pensar que aquí también se puede, y que sólo nos falta… en fin.
&lt;strong&gt;[4]&lt;/strong&gt; Cuanta razón tiene Hernando de Soto cuando habla que una de las salidas a la eliminación de la pobreza está en los títulos de propiedad, mediante el cual acceder a préstamos y por lo tanto al trabajo. Díganme si no, qué hace el Estado con propiedades sin utilidad alguna con ese pretexto que “le pertenece a todos los peruanos”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-2058434633562999284?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/2058434633562999284/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=2058434633562999284&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/2058434633562999284'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/2058434633562999284'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2007/02/un-libertariano-en-el-per.html' title='Un libertariano en el Perú'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_WJnAwX4d8fM/RdnoYd0GFqI/AAAAAAAAAAM/1fDKcSDjg2I/s72-c/libert.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-116656898242150340</id><published>2006-12-19T17:52:00.000-05:00</published><updated>2007-03-12T19:27:52.463-05:00</updated><title type='text'>El profesor alumno</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/1854/2133/1600/979095/teachme.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="216" alt="Teach my heart to smile de Coulthurs Allison." src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/1854/2133/320/590741/teachme.jpg" width="211" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-PE"   style="font-family:'Times New Roman';font-size:12;"&gt;Ingresé a la universidad como profesor en agosto del 2001. Meses atrás –enero, para ser más exacto– había dejado mi trabajo de editor en un diario limeño por la inmundicia que ya no dejaba respirar. La huachafería y la conchudez del director y el dueño, escapados de la justicia con todo y escándalo, me obligaron a dar un paso al costado cuando en la misma sala de redacción ya había hallado mi espacio; y mi comodidad con el trabajo no estaba en discusión. De pronto estaba desempleado y con una mano adelante y otra atrás. Historia conocida en estas latitudes.&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-PE"   style="font-family:'Times New Roman';font-size:12;"&gt;Entonces me llamaron de la universidad. Me llamaron porque un par de meses antes, tras haber obtenido el título de licenciado, había dejado mi CV como lo hacía en ese momento a cuanto lugar iba. Habían visto mi perfil y mi experiencia y me dijeron que yo encajaba perfecto para enseñar Sociología de la Comunicación. Casi me caigo para atrás y el patatús. ¿Acaso Sociología no debía enseñarlo un sociólogo?, pregunté. En fin, que ya estaba a punto de decir que no y media vuelta a casa a seguir de desempleado, que en esos avatares también me estaba comenzando a acostumbrar, para qué mentirles, cuando apareció la jefa del Área de Periodismo Escrito de entonces. Me conocía porque había sido su alumno y editor de un día en el periodiquito de la Facultad. Y entonces me comentó que había una vacante. Que justo necesitaba un profesor de Periodismo Escrito. Y ahí comenzó todo. Era el semestre académico 2001 – II.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-PE"   style="font-family:'Times New Roman';font-size:12;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Desde entonces han pasado cinco años y medio como catedrático universitario. Y desde entonces, también, me ha pasado de todo como profesor. Y he conocido a todo tipo de alumnos y de maestros y de todo se ve en la viña del Señor, dicen algunos. No saben la viña en la que había caído. Yo había sido alumno en esa universidad y ahora me tocaba ser el profesor. O sea, el que se para frente a la clase y lleva la voz cantante.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-PE"   style="font-family:'Times New Roman';font-size:12;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Mi primer día fui bien al terno y con una serie de apuntes en la mano. Estaba que me deshacía en nervios. Y cuando llegué a la puerta de la universidad sencillamente no me dejaron ingresar porque no tenía carné universitario. Yo no comprendía nada y con cara de cojudo miraba para todos lados mientras decenas de alumnos ingresaban a tropel porque la hora es la hora, y yo que no entendía qué tipo de carné les daban a los profesores. Así que les dije a los de seguridad, que son gente muy honorable pero cuadriculada, que yo era nuevo y que ya recogería mi carné, pero ellos –que manejaban de memoria las normas y todo eso– me dijeron entonces que debía mostrarles mi cédula de matrícula hasta que tramitara mi carné. Y de eso yo tampoco tenía: me habían confundido con un alumno. Les dije entonces, entonando la voz, así, como hombre, “yo soy profesor”, y ahí mismito se llenaron de disculpas y reverencias y entré por la puerta grande.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-PE"   style="font-family:'Times New Roman';font-size:12;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Sin embargo, ya dentro y después de firmar mi asistencia ingresé al aula y fui directo hasta el pupitre que tienen adelante los profes. El tumulto de alumnos estaba en la puerta en una cháchara de principio de ciclo que se resume en qué hiciste durante las vacaciones, y tras mi ingreso el tumulto continuaba en el mismo sitio sin percatarse que el profe ya estaba dentro y a punto de comenzar su clase si no le ganaban los nervios, o sea las náuseas. No tenían idea que un muchacho tan o casi tan joven como ellos les pudiera dictar clases. Un insulto, la verdad, que sólo podía revertir con mucho tino y bastante tiempo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-PE"   style="font-family:'Times New Roman';font-size:12;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;En todos estos años como profesor siempre he dado la sensación de ser un ácido, aguzado, arrogante, áspero, atorrante… y fíjense que recién voy por la a... y así hasta la z. Sin embargo, eso al principio, creo. De ahí la cuestión es conocerme y saber que todo siempre es con bastante cariño y total respeto. Mi escudo mágico, tal vez. Mi &lt;i&gt;lev motiv&lt;/i&gt; y mi consuelo. Había llegado sin proponérmelo al lugar del docente universitario y de la noche a la mañana –o sea un mes– tuve que ponerme a la altura. Me sumergí en la biblioteca y en 30 días apenas si vi la luz del día. Además era el invierno de julio de 2001, así que la claridad de Lima no era inspiradora tampoco. Y la sensación de pararme frente a los alumnos para ser yo quien les dijera qué debían aprender, me ha parecido siempre un regalo que jamás he merecido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-PE"   style="font-family:'Times New Roman';font-size:12;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;La vida me ha dado esta oportunidad así de joven. Y durante cinco años y medio la he sabido disfrutar y apreciar. Y sobre todo que he aprendido de ella y de mis alumnos. Un obsequio que no tiene precio. Porque de la primera promoción hasta la última aprendí de los Balcones limeños, de los que apenas tenía idea, de Monumentos en el Centro de Lima y de Casonas y sobre Comunidades extranjeras afincadas en el Perú y, hace apenas un mes, que el hombre estaría en etapa de involución. Tal vez el tema que más me ha sorprendido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-PE"   style="font-family:'Times New Roman';font-size:12;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Un par de alumnos en un Gran Reportaje, que conservé por semanas en mis manos, preparó un informe sobre las teorías que el hombre en esta etapa y pleno siglo XXI se encuentra en un momento de involución, en una vuelta a su origen. Le llamaron ellos “La estupidez humana”. Y después de leer el reportaje, cuanta cierta razón en sus palabras. Existen pruebas acerca de que hacía miles de años los hombres eran más inteligente que hombres mucho más modernos y que los de ahora son menos que los de hace cientos. Es que claro, ¿acaso recuerda alguien a algún genio de ahora como lo fue Da Vinci? Cosas del mundo moderno y el individualismo, y harta tela por cortar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-PE"   style="font-family:'Times New Roman';font-size:12;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;De lo que desprendo un siguiente tema: los juegos. Cada vez desaparecen más los juegos que involucran esfuerzo psicomotor y compañerismo. Ahora existen los juegos de video, y de total competencia y para uno solo. Una lástima, la verdad. Yo me regocijo en ser un joven que logró disfrutar del trompo y el bolero y el kiwi. Y de no tener el pulgar hinchado de darle al mando del videojuego.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-PE"   style="font-family:'Times New Roman';font-size:12;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Así como estos casos, he aprendido de enfermedades, de controles de sanidad, de transporte urbano, de seguridad ciudadana, de 3D, de secuestros y hasta brujería. Y todo gracias al esfuerzo y la dedicación de alumnos que se fajan cuando uno les exige y que son capaces de responder a las expectativas cuando se les trata como personas adultas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-PE"   style="font-family:'Times New Roman';font-size:12;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Habrá por supuesto aquellos que le temen al crecimiento y se aterrorizan cuando las soluciones a sus problemas están en sus manos y ya no tanto en las manos de sus padres. Ellos deberán madurar a su tiempo y por su cuenta. Lo harán más lento, supongo. Empero los hay quienes al final de cada ciclo se me acercaron para recordarme, con mucho sentido del humor y una cuota de agradecimiento, que les puse la vida de cuadritos. Por haberlos parado frente al paredón y haberlo librado con astucia e inteligencia. De ellos me llevo siempre el grato recuerdo que mi esfuerzo también valió la pena. Y que cinco años y medio no se pasaron en vano.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-PE"   style="font-family:'Times New Roman';font-size:12;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Gracias a ellos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-116656898242150340?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/116656898242150340/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=116656898242150340&amp;isPopup=true' title='28 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/116656898242150340'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/116656898242150340'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/12/el-profesor-alumno.html' title='El profesor alumno'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>28</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-116551801808528686</id><published>2006-12-07T13:48:00.000-05:00</published><updated>2006-12-19T23:46:38.070-05:00</updated><title type='text'>Espadas, dagas y duelos a muerte</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/1854/2133/1600/466326/sword1.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 10px; WIDTH: 159px; CURSOR: hand; HEIGHT: 204px" height="220" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/1854/2133/1600/466326/sword1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Durante largos años de mi adolescencia y juventud leí con verdadera fruición novelas de aventuras que caían en mis manos sin distinción alguna. Eran épocas en las que yo leía todo libro sin detenerme en la calidad de sus páginas. Así, más de uno me costó una enormidad tomarle el pulso y me hacían caer en el letargo y el aburrimiento con lógica facilidad. Son libros que ahora no aparecen en mi retina. En cambio, de las novelas que más grato recuerdo tengo de aquella época, casi todas tienen una directa relación con las espadas, las dagas y los duelos a muerte.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Este recuerdo llega a mí con el mismo sinsabor de siempre. La extraña dualidad de entender que si bien gocé de estos libros con sabrosa admiración, quedará siempre en mi garganta la fugaz amargura de haberlo hecho con años encima. Yo no tuve diez, once ni doce años cuando leí por primera vez a Dumas. Tenía más bien dieciséis o diecisiete. Y hoy, a mis treinta años, vuelvo a libros de aventuras porque uno nunca deja de ser niño y sobre todo, porque cuando fui niño, no existía este libro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegó hace unos días mi novia de España y con ella &lt;em&gt;El capitán Alatriste&lt;/em&gt;, de Arturo Pérez-Reverte [1]. Vino con él porque un par de semanas atrás, conversando por teléfono, salió el tema de la película [2], por esos días, recientemente estrenada en España, y que contaba con la actuación del marketero Vigo Mortensen en el papel del espadachín a sueldo. Y desde hace dos días he comenzado su lectura con melancolía por tiempos pasados, emoción por la narración de sus páginas y entusiasmo por contarlo a viva voz.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como el frontal movimiento del florete, que en su avanzada va cortando el viento, veo correr en mi memoria las aventuras de personajes tan entrañables como míseros, mujeriegos y bebedores. De los que jamás dejan algo a medias, de los que burlan a la ley tanto como defienden la palabra empeñada. Épocas mágicas. De mis primeros años, pasé por alto casi toda la obra de Julio Verne porque sencillamente en casa nunca hubo ni una. Fui yo, tan pobre como iluso, quien se consiguió una de ellas: &lt;em&gt;La isla misteriosa&lt;/em&gt;. La recuerdo muy bien porque ahí aprendí que la química hace magia. Y eso me ayudó en el colegio, cuando el curso bendito ese, estaba apunto de tragarme vivo. Leí en breves días las aventuras de un puñado de hombre y del genial Ciro Smith, quienes se perdieron en una isla desconocida. Y desde entonces entendí que uno puede ser todo lo que quiere en esta vida con sólo meterse entre las páginas de una novela.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Luego llegarían a mí las de Alejandro Dumas, padre [3]. Primero fue &lt;em&gt;Los tres Mosqueteros&lt;/em&gt;. El libro me lo sacó un amigo de la Biblioteca de la Universidad Católica, cachimbo él por entonces, y ante la necesidad de devolver el libro 48 horas más tarde, no pegué el ojo ni recuerdo haber comido o salido siquiera a la puerta de mi casa. Estaba extasiado con las mil peripecias de D’Artagnan y compañía, y cuando me enteré que no era una sino tres novelas, le obligué a este amigo de entonces a sacar con su carné universitario &lt;em&gt;Veinte años después&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El Vizconde de Bragelonne&lt;/em&gt;. Y terminaron suspendiéndolo por un mes porque con el último libro ya no pude correr como en los anteriores y me quedé con él un par de semanas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegaría luego, por iniciativa y ya no por obligación colegial, la lectura de &lt;em&gt;El Quijote de la Mancha&lt;/em&gt;, de Miguel de Cervantes. Lo había intentado una vez cuando pequeño –ese libro si estaba en el minúsculo anaquel de casa– porque es universal y español y clásico y todo eso junto, así que lectura obligatoria del comienzo de la educación Secundaria. En fin, que no pude y me desaprobaron en su momento, claro. Y de ahí hasta los diecisiete, en que ahí sí que sí. Me la pasé de perlas con ese loco de Sancho, porque una vez alguien me dijo: “el loco ahí no es el Ingenioso Hidalgo sino Sancho Panza, porque qué hombre cuerdo sigue fielmente a otro que vive en el disparate”. Y yo seguí a ambos, esta vez por meses, hasta que caí en las novelas de aventuras fantásticas de la mano de JRR Tolkien y la trilogía de &lt;em&gt;El señor de los anillos&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estas tres, sin embargo, han sido las únicas aventuras fantásticas a las que hice frente. Un poco porque me llegaron ya cerca de los veinte años, otro tanto porque entonces las lecturas de Córtazar y Vargas Llosa me iban atrapando para encerrarme hasta este momento en el círculo de los latinoamericanos, y principalmente porque son libros rápidos, a base de giros y golpes de escena, con su dosis decadente de moraleja y totalmente vendedores [4].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Luego volvería a uno que otro libro de aventuras, y de todos ellos, me perdería hasta la actualidad &lt;em&gt;Tirant lo Blanc&lt;/em&gt; [5], de Joanot Martorell. Esa novela caballeresca mucho más antigua que la de Cervantes, y de la que Mario Vargas Llosa habla siempre como si volviera a ser un niño. Es una deuda pendiente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si no fuera por Pérez-Reverte durante la década de mis veinte no habría leído nada de aventuras. Fue en mi viaje a España, en el año 2000, cuando metido en una librería de Barcelona me encontré con las pulcras ediciones de Alfaguara de &lt;em&gt;El maestro de esgrima&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;El Club Dumas&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;La tabla de Flandes&lt;/em&gt;. Y me compré las tres. Había quedado prendido por el gancho de las contratapas. Y no pude esperar ni el final de mis vacaciones europeas para iniciar la lectura de la primera de ellas. Para mí, era el primer autor contemporáneo que escribía sobre un género tan genial como divertido.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desde entonces hasta la fecha, trato de no perderme una de Pérez-Reverte. Poco a poco he ido adquiriendo sus novelas. Y sobre las aventuras de Alatriste tenía en casa una de la saga, &lt;em&gt;El oro del Rey&lt;/em&gt;, que con lógica decisión me resistía a leer para darle un poco de orden al asunto y comenzar por el principio, como dictan los cánones. Ahora estoy que no quepo en mi pellejo. Dándole con ganas a las primeras páginas del libro traído por mi novia de España. Y en mente ya se van tejiendo los planes para conseguir hasta el último libro del capitán: &lt;em&gt;Corsarios de Levante&lt;/em&gt;, publicado en España el pasado 4 de diciembre con la tremenda noticia que será el final de la saga, que no el final de mis aventuras novelescas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; PÉREZ-REVERTE, Arturo y Carlota; &lt;em&gt;El capitán Alatriste&lt;/em&gt;; Alfaguara; Madrid; 1996. Aparece el crédito tanto del escritor como de su pequeña hija Carlota, de quien se dice en la solapa que “ha realizado buena parte de la investigación histórica general, la reconstrucción de escenarios en el Madrid de los Asturias, y suministrado el punto de vista del joven paje Iñigo Balboa para &lt;em&gt;El capitán Alatriste&lt;/em&gt;”. Lindo detalle por parte del padre de incluirla como coautora.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Alatriste&lt;/em&gt; es la versión cinematográfica dirigida por Agustín Díaz Yanes en coproducción española, francesa y norteamericana. Una película que espero se pueda ver algún día por esta parte del mundo.
&lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; El hijo, tal vez menos famoso, nunca me entusiasmo por tener novelas con nombres como &lt;em&gt;La dama de las Camelias&lt;/em&gt;. ¡Por Dios santo!
&lt;strong&gt;[4]&lt;/strong&gt; De ese grupo de novelas cito entre otras a &lt;em&gt;Eragon&lt;/em&gt;, de la que ya se tiene película lista para estrenar, &lt;em&gt;Grimpow&lt;/em&gt;, las de &lt;em&gt;Narnia&lt;/em&gt;, no olvidar a &lt;em&gt;Harry Potter&lt;/em&gt; y hasta &lt;em&gt;El código Da Vinci&lt;/em&gt;.
&lt;strong&gt;[5]&lt;/strong&gt; Traducida al español: &lt;em&gt;Tirante el Blanco&lt;/em&gt;. Novela escrita en lengua valenciana en 1490.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-116551801808528686?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/116551801808528686/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=116551801808528686&amp;isPopup=true' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/116551801808528686'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/116551801808528686'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/12/espadas-dagas-y-duelos-muerte.html' title='Espadas, dagas y duelos a muerte'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-116407866177009890</id><published>2006-11-20T21:57:00.000-05:00</published><updated>2006-12-23T21:48:48.546-05:00</updated><title type='text'>El gran Toño y yo</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/1854/2133/1600/tonio.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 10px; WIDTH: 253px; CURSOR: hand; HEIGHT: 275px" height="220" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1854/2133/320/tonio.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Fue hace un buen puñado de años cuando conocí durante una noche al gran Toño. Fue una noche de domingo. De verano limeño. Bastante tarde, la verdad. Yo trabajaba entonces como editor de un diario limeño y un amigo de aquellas épocas me fue a buscar hasta la Redacción pasada las once. Era un día más de trabajo. Estaba cansado, pero &lt;em&gt;hacía sed&lt;/em&gt; y un par de cervezas no me caerían mal en ese instante. Así que fuimos directo a  Barranco.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;

&lt;div align="justify"&gt;Y resulta que Barranco los domingos, pasada las once de la noche, es un territorio muerto. Cobijo de una que otra alma en pena que deambula a tropezones y casi por inercia. Y entre esas callejuelas andábamos los dos a bordo de su Volkswagen-escarabajo-rojo-añejo-año-82. Todos nos iban cerrando las puertas en nuestras narices hasta que dimos con el Bar Juanito, así que ahí nos ubicamos con una jarra de cerveza bien fría. Pero a la media hora, y con la jarra ya vacía y apunto de pedir la segunda, se nos acercó el hombre para decirnos que buenas noches, muchachos, es domingo y ya estamos cerrando. Y tras tanto insistir, no había forma. Había que marcharse. El local ya estaba con la puerta de metal abajo y sólo quedaba la puertita esa, de &lt;em&gt;el que sale último apaga la luz&lt;/em&gt;. Y yo la crucé primero pensando en otro lugar abierto a donde mudarnos, mientras a mi amigo alguien sentado en la primera mesa le dirigía la palabra.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;– Por qué se van tan temprano– oí que le decían. Era una voz con ronquera, aguardentosa, como de oso hormiguero.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;– Nos están cerrando el local– respondió el dueño del bolocho.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;– A qué te dedicas– seguía con la inquisición el de la primera mesa. Con él, tres personas más bebían cervezas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;– Yo soy administrador y él es periodista– por mí, que estaba con un pie fuera y el otro que me decía aún no te vayas compadre.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;– Ah, periodista. Los periodistas siempre son bienvenidos en esta mesa. Vénganse para acá–. Y los dos fuimos hasta la mesa, jalamos dos sillas y el mozo, a pedido del gran Toño, trajo dos vasos, que el mismísimo gran Toño se encargó de llenar. ¡Salud!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Entonces el que atendía no nos pudo decir nada. Nos dejó bebiendo en la primera mesa. Hablando de qué hace un periodista y un administrador un domingo a la medianoche bebiendo en Barranco. Porque nosotros, le dijimos, vivíamos lejitos, en el Cercado de Lima, y ahí se emocionó el gran Toño porque pensó, estos viven en el Centro, pero cuando le dijimos que no, y que más bien éramos chicos del Cercado, o sea límite con Pueblo Libre, Roma y los Bancarios, o sea en casita de papá, nos enseñó su mejor rostro de decepción y cerveza. Así hasta la una de la mañana, en que ya todos los que quedaban se querían ir a dormir, por favor, Toño, que queremos cerrar el bar. Y Toño y compañía, o sea nosotros, tuvimos que acatar y ponernos de pie y pagar la cuenta, que al administrador y a mí no nos quejaron cancelar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Entonces salimos y ya estábamos por despedirnos cuando nos dimos cuenta que la cosa era continuar la charla, que se había puesto amena al final de la noche en Juanito cuando comenzamos a hablar de la cantidad de escritores cojudos que van día a día al gran Toño para que él les lea sus textos y les diga si son buenos. Y él que odiaba, detestaba eso, “porque si tú no sabes si tu texto es bueno, menos lo voy a saber yo, pues carajo”, decía, con justa razón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;En fin, que nos movimos. Uno de la comitiva del gran Toño dijo vamos para mi casa, que quedaba a unas cuantas cuadras, y el administrador dijo yo los sigo. Y nos fuimos, pero primero para un grifo donde nos abastecimos de ingentes cantidades de six pack bien heladas y a nadie en ese momento se le ocurrió comprar cigarros. Sólo al gran Toño que compró una cajetilla roja, y a seguirla en casa de… que era un fotógrafo artístico y vivía en los altos de una vieja casona barranquina.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Uno de la comitiva había dicho yo mañana trabajo, y tomó rumbo desconocido, supongo que a su casa. Así que a casa del fotógrafo habíamos llegado Toño, M, un vendedor de libros raros a domicilio miraflorino y sanisidrino [1], el dueño de la casa, el administrador y yo. Y coincidimos todos alrededor de una mesa que hacía de comedor, luces bajas y cervezas para todos, menos para M, quien no había probado un solo trago en toda la noche y yo recién me daba cuenta. Así que él mismo se preparó la enésima taza de café y ahí se puso a darle a la palabra con el resto [2].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hablaba el gran Toño. Y muy astuto y precavido, él –el único que había comprado cigarrillos–, nos obsequió uno a cada uno y se fumó el resto solito ante la mirada de ansiedad total del resto. La noche giraba entorno a lo que el gran Toño tuviera que decir. Así que yo aprovechaba la ocasión de estar al lado de... para llenarle de preguntas, porque, sobre todo, me interesaba la comidilla, el chisme de callejón de los míticos escritores peruanos y Boom, afincados por décadas en las Europas. Y porque había que sacarle el jugo al gran Toño, que ya tenía litros de litros de cerveza corriéndole por las venas y porque además había vivido o compartido casa por un buen tiempo con los más famosos de la pluma, decía él.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No obstante, todo formaba parte de pasarla bien. De reírse de la gente y burlarse principalmente de M, que será un capo de la bibliofilia, pero era un incrédulo total, “qué, sí”, “ay de verdad, Toño”, “no me digas”. Se las creía toditas. Y se creyó las historias que el gran Toño contó de Mario Vargas Llosa, de Alfredo Bryce Echenique y de Julio Ramón Ribeyro, con quienes coincidió y vivió en París y otros recovecos. Claro que entre broma y broma te soltaba por ahí un datazo que te dejaba cojudísimo y perplejo mientras el fotógrafo nos enseñaba las mil fotos que les había tomado a mil modelos, todas europeas, todas norteamericanas, y nos revelaba sus historias de sexo: hasta ese momento, se había acostado con todas las modelos, riquísimas ellas, a las que había retratado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Así hasta casi las seis de la mañana, en que el fotógrafo, ya agotadas todas sus historias de sexo duro, nos dijo buenas noches los pastores. Y enrumbamos los cuatro que quedábamos hacia Comandante Espinar, a unas cuadras del trabajo de mi hermana, porque el gran Toño conocía un hueco que no cerraba nunca y ahí podíamos beber la del estribo. Fuimos y llegamos y tomamos asiento a las seis y pico de la mañana en la terraza del local y pedimos tres cervezas frías y un café, por favor. Estaba yo hinchadísimo porque el gran Toño, en un momento en que yo hablaba de los pasajes bíblicos de Eclesiastés, le dijo a M, “qué cultos estos cojudos”, y yo quise ser un crédulo como M y me la creí, pues, cojudo y todo. Sobre todo, porque venía de parte del gran Toño.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, la cosa fue llegando a su primer fin a eso de las siete y media de la mañana cuando recibí una llamada al celular. Era mi hermana, que me hacía la guardia.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;– Son más de las siete, Jesús. Dónde estás.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;– Estoy a un paso de la casa, hermanita. Ya llego, ya llego.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;– Te pasas, Jesús. Hoy tienes que trabajar más tarde.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;– Entro al mediodía, hermana. Estoy con el administrador [3]. Ya estoy llegando, ya estamos a cinco minutos.&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;– Qué cinco minutos, oye, si te acabo de ver desde el micro bien sentado en la calle con una botella en la mano. Yo ya estoy en mi trabajo, Jesús.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;– Te hubieses bajado, pues. Para hacer un brindis, hermana.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;– Tu-tu-tu-tu-tu.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;El segundo y definitivo final llegó como a las diez de la mañana. Al local ya no le quedaban botellas personales de cerveza y no vendían grandes. Era el triste adiós. Toño se había pasado la última hora hablando en alemán, y una antes, en inglés. M, para sorpresa del administrador y la mía, era el único que le entendía en cualquiera de los dos idiomas, y estaba tan macerado en alcohol que ya no entraba en razón, y no volvió a cruzar palabra en español. Ni siquiera a la hora de despedirnos, la última vez que le estreché la mano. M, el administrador y yo fuimos para el mercado de Surquillo a tomar desayuno mientras el gran Toño partía en su carro. “Seguro se ha ido para la radio, a buscar a su amigote para seguir bebiendo”, lanzó M mientras comíamos frijoles con seco de carne. Con él quedamos en vernos cualquiera de esos días. Era de esas despedidas en las que uno siempre queda en algo, “sí, sí, yo te llamo”, y jamás se cumple. Y así fue. Una noche de aquellas, cuando brindé al lado del gran Toño.
&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;-------------------------------------------------------------------------------&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; Trabajo de lujo y totalmente envidiable, porque su tarea consistía en recibir llamadas telefónicas a cualquier hora del día, tomar nota del pedido y salir en la búsqueda del preciado objeto por vericuetos limeños y hasta contactos internacionales. Una especie de Lucas Corso, el cazador de libros de &lt;em&gt;El Club Dumas&lt;/em&gt;, la muy buena novela de Arturo Pérez-Reverte.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Tremendo caso el de M, quien se quedó conmigo hasta las once del otro día y sin probar una gota de alcohol. Definitivamente un fanático de la buena charla y los amigos. Vale.
&lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; Por supuesto que ahí dije el nombre del susodicho, pero si ya no lo dije durante casi todo el texto, queda mejor reservarme su nombre, además porque uno con los años va olvidando los nombres hasta de los que fueron amigos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-116407866177009890?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/116407866177009890/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=116407866177009890&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/116407866177009890'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/116407866177009890'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/11/el-gran-too-y-yo.html' title='El gran Toño y yo'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-116346453462580199</id><published>2006-11-13T19:28:00.001-05:00</published><updated>2006-12-11T11:49:30.860-05:00</updated><title type='text'>Y qué fue de los 90</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/1854/2133/1600/abstract.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 10px; WIDTH: 253px; CURSOR: hand; HEIGHT: 276px" height="220" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1854/2133/320/abstract.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Cuando el disco comienza las tonadas de “Black”, tema de Pearl Jam, miro a todos lados, sobre todo a la calle, y me doy cuenta que de los años 90 cada vez queda menos. Que la gente ha crecido y que las amistades de antaño se han perdido por alguna parte.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Días atrás leía la columna de Javier Marías que publica en el diario &lt;em&gt;El País&lt;/em&gt; de España [1]. Hablaba de las amistades perdidas. Y yo pensaba en las mías, y todas o casi todas me llevaban a esa etapa de mi vida. A esos recordados años 90 en que fui adolescente, desgarbado y bien de cabellos largos y dueño del mundo y la verdad. O sea, un ingenuo que jamás tenía problemas con irse a dormir cada noche frente a los problemas que te plantea la vida cuando ya eres adulto y las cosas no son como parecen sino como son.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Claro que yo no soy tan mayor como Javier Marías, porque su texto se centraba en los amigos de antaño y de algunos que ya se fueron, y este espacio más bien prefiere centrarse en una década, porque las amistades perdidas me llevan allá. Y allá voy.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue una etapa que me tomó saliendo del colegio y la universidad completa. Y entre uno y el otro, un periodo de gracia. Mis dos años sabáticos, como digo yo. El perfecto remedio para saber qué quiere hacer uno con su vida, y el mismo consejo que reparto a diestra y siniestra: apenas se sale del colegio no se va a la universidad, antes se viaja, se vive y se goza. Así hice yo esos años. Claro que ante la presión de los padres cada mañana, me inscribía en cosillas por aquí y por allá a las que nunca iba y jamás terminaba. Y en medio de ese tiempo, la música.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El fragor noventero indicaba dos opciones: o la música grunge [2] o “El baile del perrito”, de Wilfrido Vargas. A ojo cerrado me pegué al rock. Y con el ruido estridente de las guitarras pude repasar la historia: A Bush papá se le ocurrió pararle el macho a Hussein comenzando la década, ahí nomás Gorbachov le ponía punto final a la Unión Soviética, los Balcanes ardían y a Bill Clinton le mostraron como medio probatorio de adulterio un vestido manchado de semen que su practicante nunca lavó. Cosas de la política.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y sin contaminarse de ese escenario, las bandas que marcaron mi vida fueron ganando un espacio más modesto pero significativo. Metallica era ya un tótem musical y en el 91 su álbum negro se convirtió en casete de cabecera [3]. Nirvana rompía en todas las listas con su “Smells like teen spirit” aunque yo siempre rompía más bien tímpanos con “Litium”. El álbum &lt;em&gt;Ten&lt;/em&gt;, de Pearl Jam, llegaba a mis manos dos o tres años después y desde ese momento ya no volví a ser el mismo. Los Red Hot Chili Peppers se tiraban escenarios abajo con su &lt;em&gt;Blood Sugar Sex Magik&lt;/em&gt;. El “I alone” de Live me ponía total y hasta Alanis Morissette se las daba de grunge con esa pinta de rokera desaliñada. Era una década de buena música que se confundía con buenos amigos [4].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando salía del colegio en el 92 a Sharon Stone se le ocurrió cruzarse de piernas en “Bajos Instintos” y desde ese momento fui realmente adulto. Tiempo más tarde aparecía ese bodrio musical llamado “El Meneíto” como el éxito número uno que después sería reemplazado por la mundial “Macarena”. Cosas de las fiestas familiares. Los amigos, los míos, comenzaban, muy por la edad y los sueños de ser famosos y millonarios, vertiginosas carreras musicales que culminaban en el fracaso. De un par de canciones propias y horrorosas, y covers en decadencia de Guns n’ Roses no pasaban.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En 1995 mientras Superman dejaba de volar yo iniciaba mi vida universitaria. Nuevas amistades se comenzaron a construir en salones de periodismo y más música, en retrospectiva, comenzaba a llegar a mis oídos. Desde The Doors hasta Depeche Mode. Fueron los años en que los ritmos musicales fueron más como un repaso de la historia. Un año después de que yo iniciara mis pinitos periodísticos con César Hildebrandt moría la princesa Diana.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los años que siguieron hasta la llegada del 2000, la gente fue respondiendo de otra manera. Aparecía la música electrónica y el boom del Love Parade rompía en todo Europa. Las protestas antiglobalización demostraban que la pose manda, y que la moda era ser comunista con zapatillas Puma y polos Nike. Desde ese momento hasta ahora las cosas, en el fondo, no han cambiado mucho. Las niñas siguen siendo las mismas ilusas que deliraban en su momento por Servando y Florentino como ahora por esa fechoría marketera llamada RBD. Los adultos se siguen rasgando las vestiduras porque los hijos ya no sólo se ponen aretes en las orejas sino que le han agregado las narices, las cejas, los ombligos y abajo más abajo. Y las amistades siguen construyéndose sobre escenarios destinados siempre a dejar pasar y a reinventarse en el constante cambio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No tengo idea de lo que estén haciendo en estos momentos amigos que fueron y que recuerdo con nostalgia. Supongo que luchando como todo el mundo por salir adelante. Pertenecieron ellos a una etapa mientras en ésta seguirán desarrollando sus propios círculos de amistades. Es la ley de la vida y de la selva. La mía continúa su camino aunque se nutre de tanto en tanto del pasado. Sobre todo de esa década que me tocó disfrutar al máximo. Y que no dejo que se me vaya, porque esos recuerdos de los noventa siempre valen la pena, el brindis y el llanto. ¡Salud!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;[&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;1]&lt;/strong&gt; MARÍAS, Javier; “Los antiguos amigos”; EP[S] - El País; Madrid; Domingo 5 de noviembre de 2006.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Un enjambre de bandas salidas de Seattle tomaron los escenarios rockeros del mundo comandados por Nirvana. Etapa cruda y dura.
&lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; Para los primeros años de los 90, la música todavía se escuchaba en casete y lado A y B. Los discos compactos estaban a precios inalcanzables y un disco láser –ahora desaparecido– podía ser visto sólo en casa de millonarios.
&lt;strong&gt;[4]&lt;/strong&gt; De esta gama musical no se me pueden escapar nombres como Radiohead, R.E.M., Rage Against the Machine, Alice in Chains, Soundgarden, Temple of the Dogs, Collective Soul, Stone Temple Pilots, Smashing Pumpkins, Blur, Candlebox, Jane’s Addiction, Beck, y hasta los Beastie Boys con su “Sabotage”. Y perdonen ustedes si por ahí dejo de mencionar grupos que son de esta época. Seguro la lista puede continuar largo y tendido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-116346453462580199?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/116346453462580199/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=116346453462580199&amp;isPopup=true' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/116346453462580199'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/116346453462580199'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/11/y-qu-fue-de-los-90.html' title='Y qué fue de los 90'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-116275923399334069</id><published>2006-11-05T15:32:00.000-05:00</published><updated>2006-11-13T01:23:12.376-05:00</updated><title type='text'>Una hoja en la tormenta</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/1854/2133/1600/unahoja.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 10px; WIDTH: 190px; CURSOR: hand; HEIGHT: 254px" height="220" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1854/2133/320/unahoja.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Si no puedes vivir una vida bella, &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;debes soñarla&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todo comenzó con un viaje al pulmón de Quilca, los viejos libreros del centro de Lima. Andaba yo en mi mensual visita tras la búsqueda de ejemplares que pudieran seguir rebasando mis estantes. Unos billetes en el bolsillo y un morral cruzado. Como más de una vez, iba de sitio en sitio con el tiempo que te dan los días libres como profesor universitario, siempre soñando con hallar libros inimaginables. Así di con uno que me llamó la atención por la belleza de su antigüedad y la ductilidad de su precio. Estaba arrimado, casi escondido entre los ejemplares de a tres soles. Lo tomé en mis manos, y al leer el autor, la procedencia, saqué tres monedas y lo guardé. Había hallado una joya peseteada por un eunuco mental [1].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tenía en mis manos a un filósofo chino, un pensador y fuente de frases que me ponen la piel de gallina como la que encabeza este texto. Lo tenía en una edición del año 1946 de &lt;em&gt;Una hoja en la tormenta&lt;/em&gt; [2]. Y tras meses de haber dormido en los anaqueles de mi habitación y semanas más tarde de haberlo leído, hace unos días le he puesto punto final con una sensación maravillosa, aterciopelada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace varios años tuve la ocasión de conocer al amigo de un amigo –ya saben que ahí están siempre las mejores historias, en fin–, alguien que había estado en China los últimos cinco años. Tres estudiando chino mandarín y los dos finales en una maestría sobre Filosofía Confuciana. Un sujeto de aquellos. Y esa vez, entre cervezas heladas, nos fue contando que en China, todo muy bien. Bastante chino, claro, qué podía esperarse, pero sobre todo que vivían con costumbres que no dejaban de asombrarme. Porque un país que mezcla historia milenaria, pobreza, comunismo y una seuda “apertura de mercado”, se convierte en &lt;em&gt;la noche&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nos contó este amigo que en cinco años pudo soportar de todo, comer arroz más que en Perú, lidiar con el idioma, los símbolos, compartir habitación con europeos opiómanos, el nulo acceso a Internet, a las comunicaciones, convivir con el gastado sistema comunista y hacer tripas ante las miles de ejecuciones como castigo máximo a penas como robar o no pagar impuestos, pero nunca pudo –en cinco años– con los baños públicos. Porque eran realmente públicos, o sea carentes de total privacidad y muro y separadores, y que se resumía en una zanja de extremo a extremo donde coincidían todos para hacer de todo. Ahí, de cara a la vía pública y uno al lado del otro, sin un toilette que los aguante. Porque los únicos lugares donde se podía hallar un inodoro era en los Mc Donalds. O sea que estuviera donde estuviera había que salir corriendo hasta un Mc Donalds, que por demás, había que hacer malabares gracias a los chinos que acostumbrados a sus zanjas, no lo usaban directamente sino que al ladito, ustedes me entienden.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo le oía entre horrorizado y divertido, porque le ponía mucha sal y pimienta a su historia. Y me quedé con esa sensación totalmente parcializada de los chinos. Hasta que Lin Yutang me enseñó la otra cara. La historia de una guerra como otras, y en medio la historia de una mujer que le tocó desempeñar el papel de mujer en un lugar golpeado, invadido y con olor a pólvora.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una mujer que le tocó enfrentarse a la tormenta sin una familia, con apenas una veintena de años y enamorada de un hombre casado, que ha visto en ella el amor que jamás halló en su esposa. Y que, a escondidas, planean una vida juntos, pero que la guerra se encarga de ir postergando constantemente. Es una historia donde la pureza de los sueños se tropieza con el pasado oscuro, el temor de una mujer que le ha tocado sobrevivir rasguñando la dignidad ante el hambre, y el miedo de que ese pasado sea descubierto. Son cientos de páginas donde la amistad y la solidaridad entre chinos es más grande que la polvareda dejada por el paso de las tropas japonesas. Y el deseo de levantarse, la respuesta más digna del ser humano.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es una novela que enaltece la condición de víctima, como toda víctima de una guerra. La monstruosidad más grande inventada por el hombre. Y la nobleza y el orgullo tan elementales como la sencilla lealtad a la patria. Es una novela que pospone el empleo de los inodoros a la supervivencia sobre la tragedia. Y ante un hecho así de grande, uno aprende a aceptar los condimentos culturales, porque sobre todo y en esencia somos tan iguales. Mortalmente universales y eternamente sentimentales.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquí una frase recogida de la novela. Un momento en que narrador y autor se confunden para hablarle al lector directamente y a la cara. Las maravillas de la literatura:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“La historia de la Guerra de China, como la historia de todos los grandes movimientos, está escrita en las mentes y los corazones de su generación. Dentro de cincuenta o cien años, en las charlas caseras y los relatos de viejas, se contarán las historias de miles de esas hojas barridas por la tormenta. Cada hoja en la tormenta es un individuo con un corazón y sentimientos y aspiraciones y deseos, y cada uno de ellos es tan importante como los demás. Nuestra labor aquí es ver lo que la guerra le hizo a una mujer, a una hoja entre millones de hojas en la tormenta” [3].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La recomiendo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;--------------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; Está demostrado que no todos los libreros del centro de Lima tienen idea del oficio que desempeñan. No tienen idea de lo que venden. He podido hallar en más de una ocasión primeras ediciones a precios de libro viejo, bien viejo. Y muchos le ponen el precio por si están nuevitos, o por si traen coloridos dibujos o por si el papel tiene bordes dorados. Y ya, pues, señor, lléveselo por diez soles.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; LIN Yutang; Una hoja en la tormenta; Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1946; 556 pp.
&lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; Ob. Cit. pp. 330.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;
&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-116275923399334069?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/116275923399334069/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=116275923399334069&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/116275923399334069'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/116275923399334069'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/11/una-hoja-en-la-tormenta.html' title='Una hoja en la tormenta'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-116215095223919748</id><published>2006-10-29T14:00:00.000-05:00</published><updated>2007-02-03T01:45:24.370-05:00</updated><title type='text'>El tamaño sí importa</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/1854/2133/1600/ilustracion.0.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 10px; WIDTH: 190px; CURSOR: hand; HEIGHT: 254px" height="220" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1854/2133/320/ilustracion.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;“Las casualidades existen”, me dijo hace poco un amigo periodista. Y otro que andaba por ahí respondió: “pero qué haces cuando la casualidad te pasa sobradamente en varios centímetros”. Y todos nos quedamos callados. Ahí, en esa oficina llena de computadoras, de programas de diseño y de revistas de archivo. De pie. Y como si hubiese sido una obligada reacción nos vimos unos a otros y coincidimos en que la naturaleza no fue francamente generosa a la hora de avanzar desde el suelo hacia las alturas: éramos todos unos verdaderos chatos.&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El tema había comenzado en boca de un fotógrafo que no llega al metro setenta pero que tiene fama de llevar una escopeta de dos cañones entre las piernas. Me lo contó alguna vez una amiga cinéfila y bastante desfachatada que tuvo la onerosa oportunidad de cruzarse por su camino... con los pantalones abajo. “El chato es bravo”, dijo y fue sentencia suficiente. De ahí a que se dedique a tomar fotos ya es su problema, yo me haría actor porno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Había entrado a la oficina emocionadísimo porque había visto pasar a una joven muchacha que le sacaba humillantes centímetros de distancia, y lo había alborotado. Estaba eléctrico el chato y su cámara, los dos juntos temblaban de la emoción y las ganas. “Puta, tienes que verla”, le dijo al editor, y salieron los dos con prisa y altura, o sea, asolapados. Pero volvieron rápido y renegando: ya no estaba. Entraron hablando. Sobre todo el editor, ligeramente más alto que el chato [1], que trataba de darle el mensaje tan claro como si fuera un balde de agua, que él con esa chica purita vergüenza y más. Que mejor piense en una de su vuelo para no hacer semejante ridículo en la calle o que se autoelimine frente a un espejo. Pero el chato, como buen testarudo no le hacía caso y se imaginaba con esa chica que había desaparecido del piso sin dejar más huella que los pérfidos pensamientos de un fotógrafo siempre pegado a su cámara... tan cerca al suelo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces yo hablé, porque yo también estaba. Que la vergüenza se pasa rapidísimo y que es mejor eso a quedarse en nada, porque desde nuestra perspectiva y vuelo casi raso, muchas opciones no nos quedaban y que seguro alguna vez en la vida alguno tuvo que morderse la lengua y hacerse aire suficiente cuando pasó caminando al lado de una espigada dama. Y ahí comenzó la verdadera historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Porque el que se puso de pie, aunque no lo pareciera, fue el diagramador, que tenía fresco en la memoria esa historia que siempre quiso contar a los demás y que aquí relato, porque, hombre, se merece el espacio y las palabras. En honor a los chatos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue todo hace unos tres años, con muertos y heridos. Salía del diario a eso de las diez de la noche rumbo a casa. Su carrito fiel le acompañaba con la música de viernes en la noche. El camino desde el centro de Lima hasta el sur de la ciudad se comenzaba a transformar en una tripa enrollada y larga, así que sacó un letrerito bien camuflado que decía Taxi y pensó en hacer productivo el camino a casa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A la altura de la Avenida Arequipa, muy cerca del Estadio Nacional, le estiraron la mano tres señoritas bien al traje de oficina y festejo de viernes después del trabajo. Una de ellas se acercó a la ventanilla y preguntó por la tarifa a San Borja [2]. Aceptó y subió adelante, en el asiento del copiloto. Iba ella sola. Las dos amigas sólo habían salido del local para despedirla. Sí, habían estado festejando. Alguna buena noticia en el trabajo, algún cumpleaños, quién sabe. Sí, trabajaba en una editorial, una pequeñita, pero donde le iba muy bien. No se podía quejar. Habían estado tomando sus cervecitas, sí. Estaba picadita, sí.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El diagramador al oír editorial paró la oreja y dijo, de aquí a San Borja hay tema para rato. Y le dijo, claro, yo también he trabajado alguna vez en una editorial. Una más grande. Y hablaron todo el camino de un tema que los hacía comunes. Ambos conocían la jerga y trucos. Bajó el volumen de la música y charlaron como si se conocieran de tiempo. Y mientras iban llegando, hablaban y ella le dirigía con la mano y la palabra, de aquí a la izquierda, a la próxima a la derecha. Hasta casa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y qué gusto de haber charlado contigo, lástima que hasta aquí llegamos, le dijo él al despedirse después de detener el auto. Ella, tras recibir su vuelto, muy en tragos y animada porque gente que hable de editoriales y eso, no se conoce muy a menudo, le dijo, ¡pero quién dijo que aquí tiene que terminar la noche! Sí pues, quién dijo, dijo él. Y ella, ya una experta dirigiendo por las calles, le dijo yo conozco un pub bien simpático en la Avenida Aviación. Y la música volvió a su volumen bajito y el motor a rodar. Después de encontrar un lugar para estacionar, ella salió primero del carro. Él se cercioró que las puertas estuvieran bien seguras y salió. ¡Y para qué salió! ¡Mejor se hubiese quedado en el auto! ¡Desaparecer! Había una cola de gente tratando de ingresar al local y ahí él acercándose a ella... A ella que le llevaba una cabeza con todo y cuello y nos quedamos cortos. ¡Le llegaba a la teta!, seamos sinceros. Y ya no pudo dar media vuelta, qué roche. Siguió nomás, caballero. A hacer su colita. Desde adentro y bien sentado al volante uno nunca mide las distancias, menos las alturas. Prendió un cigarro y a buscar la primera mesa para no levantarse jamás.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hallaron una y pidieron una jarra de cerveza. Seguían hablando de lo mismo, de lo duro del trabajo en el Perú, de lo mal pagada que anda siempre la profesión. Él, miraba a todos lados por si encontraba algún conocido, uno nunca sabe, por más que esté tan lejos de casa. Y pensó no moverse de su silla, pegarse bien a ella hasta que diera la hora de la retirada. Sin embargo ahí nomás a ella le entraron las ganas de bailar. El pub estaba lleno y medio mundo movía el cuerpo en la pista de baile. No pudo negarse. Se comenzaba a entonar con la cerveza. ¡Qué carajo!, se dijo, ya estaba ahí. Y además estaba buenota. Así que bailaron y bebieron, él a la altura de sus pechos. Moviendo la cintura con ritmo, ella poniéndole el dedito índice sobre la cabeza invitándole a dar una vueltita en plena salsa. El mejor ridículo de su vida. Ella la que llevaba, la que giraba, la que mandaba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y para que vean que los chatos tienen arrastre, y “no hay mal que por bien no venga”, cuando salieron nunca fueron para casa de ella. Habían congeniado tan bien que mejor era continuarlo sobre un escenario donde los tamaños no fueran un impedimento [3]. Y se intercambiaron teléfonos y pensaron en salir uno de estos días, qué te parece. Hasta que fue de día y amanecieron juntos y despeinados, gajes del oficio. El buen diagramador dejó muy en claro ante los presentes en esa oficina, que uno será bajito pero la conoce. Como buen futbolista salió campeón y anotó tres goles. Un día después ella le llamó y le propuso una nueva salida, que se extendió por tres meses. Y de la mano, a partir de ese momento, ella como si cuidara al pequeñito, no vaya a ser que...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;----------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; Porque chato hay uno solo por grupo aunque cada uno por su cuenta sea también “el chato” en otros grupos. Nadie se queda sin ser lo que es, es cuestión de coincidir todos juntos y asunto arreglado, hay chato para rato. Ustedes me entienden.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Nadie podrá negar que es un lujo que en Lima los taxis no tengan taxímetro y que todo se convierta en un negocio previo entre chofer y pasajero por la “carrerita”. Cosas del ser peruano.
&lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; Hablamos de estaturas y no de medidas, ya se habrán dado cuenta. Porque justo en esos menesteres, el hombre tiene bien asumido que el tamaño siempre importa, por más que las mujeres –crueles sólo cuando están entre ellas– encuentren en su repertorio la mueca justa que haga entender que con &lt;em&gt;eso&lt;/em&gt;, para ella es suficiente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-116215095223919748?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/116215095223919748/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=116215095223919748&amp;isPopup=true' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/116215095223919748'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/116215095223919748'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/10/el-tamao-s-importa.html' title='El tamaño sí importa'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-116138339718411590</id><published>2006-10-20T17:19:00.000-05:00</published><updated>2006-10-28T16:48:26.136-05:00</updated><title type='text'>Sólo para fumadores (a ritmo de monólogo interior)</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/1854/2133/1600/Solo%20para%20fumadores.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1854/2133/200/Solo%20para%20fumadores.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Si va sostenido entre de dos dedos que aprietan el filtro amarillo, dos dedos que a propósito hacen la V de Victoria y Paz y Amor y todo eso, por qué decir entonces que fumar es malo. ¿Acaso no es el silencioso calmante que sosiega las angustias? ¿Se han preguntado cuántas guerras habrá salvado esa cola de humo que desde las brasas del tabaco va tomando altura? ¿Cuántas decisiones equivocadas apaciguo con una sola aspirada?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El cigarrillo mata.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
¡Qué no mata! El cigarrillo produce un ligero ardor de ojos cuando está todo el rato sobre los labios, sequedad en la boca, mal aliento, garraspera, quemazón en el estómago. Dolores abdominales. Y unas fotografías espantosas sobre los pulmones y la película &lt;em&gt;El informante&lt;/em&gt;. Y miles de millones de dólares. Y tanta publicidad con la misma advertencia: El cigarrillo mata.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo llegó el día. No éste sino uno hace unos cuantos ya. Llegó el momento –bastante pronto, lo admito, y cabeza gacha—, llegó el momento en que prendí un cerillo y aspiré de las brasas de un cigarro. De vuelta al ruedo. Porque todos vuelven, dicta la canción, y ya me estaba demorando más por andar perdido con la dirección que por ganas, valgan verdades. Y me fumé sendos cigarritos para los nervios y la garganta. Caí fácil en la tentación, porque el pecado siempre se disfruta. Hay culpables.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tenía ya buen tiempo sin fumar. Lo había dejado por necesidad [1] y porque los cigarros tampoco caen del cielo. Pero principalmente por necesidad. Y le había puesto ganas al asunto. Me iba bien. Sin embargo los problemas comenzaron cuando llegaba el fin de semana. No por seguir esa vieja tradición adolescente de pasarse un cigarrillo colectivo y un solo vaso entre el grupo de amigos con ese argumento totalista: &lt;em&gt;El que chupa, fuma&lt;/em&gt;. No. Sino más bien porque comenzó el fútbol.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los primeros meses desde febrero en adelante no hubo queja. La franja andaba muy bien. Cada sábado o domingo en que iba a la cancha no hallaba la necesidad de encender ningún cigarrillo. Todo bajo control. Había encontrado en el “chupetín de Markarián” el aliciente para pasar noventa minutos sin quemarme los labios. Y gol y gol. Los meses pasaban.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo como ya todos saben, porque se ha convertido en noticia y tapa de todos los diarios, hace una semana Deportivo Municipal volvió a Primera División. Y ese retorno, esa vuelta y ese campeonato se fue cocinando con tiempo y sobre todo con bastante sufrimiento cargado de cigarros desde ese partido en el Estadio Nacional hace quince días y que significó gol del Muni en el minuto noventa y tres, y tres puntos que te daban medio título. O sea, a prender el cigarro, pero que me lo prenda alguien porque se me han caído los muñecos. Andan por el suelo. Y un muy amable hincha, cuando todavía íbamos cero a cero, y no había señal de humo ni de gol, me vio con mi cigarro bien apagado en la boca, y a punto de masticarlo, y me ofreció el fuego de la vida sin que yo cogiera nada y más bien él haciendo posito con las dos manos para que el viento... en fin.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me fumé mi primer cigarro. Hay culpables. Los muñecos estaban por los suelos y ahí se quedarían hasta el minuto noventa y tres. Y el festejo total que hizo que esa misma tarde de domingo me fumara ocho suculentos cigarrillos sin parar y con dolor de cabeza, también sin parar hasta el lunes. Y la misma escena este sábado pasado. El día en que vi campeonar al equipo de mis amores, que –como la antigua publicidad de una cerveza desaparecida– no es el más popular, felizmente. Me fumé media cajetilla porque la idea era que todo quedara en empate y a festejar. Pero no había nadie que me asegurara que ese cero a cero con el que había comenzado el partido, llegaría hasta el final. Y no saben la angustia cómo arde, y no saben lo bien que la cauteriza el cigarro. Y porque después del partido llegó la celebración, y tan adolescente como siempre, &lt;em&gt;el que chupa, fuma&lt;/em&gt;... hasta las mil y quinientas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lástima que desde este fin de semana no he vuelto a fumar porque tantas horas fueron de pura celebración, que no hay mal que dure cien años (y eso va para el Muni y sus seis años en Segunda) ni cuerpo que le resista (eso va para mí y tanto festejo). Caí. Y no saben lo mal que me va cuando me enfermo. Se me cruzan todos los males y todas las pestes. Y no hay nadie quien me aguante.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hoy le oía a dos amigos hablar de Frank Sinatra. Decían ellos que habían leído un texto sobre el cantante donde se contaba que el maestro con gripe era el sujeto más terrible del mundo. Y yo por dentro dije, yo también, y menos mal que nadie me escuchó. Es mi gran defecto: me convierto en un sujeto irascible cuando estoy con gripe o mal de la garganta o con los riñones a punto de estallar [2]. Se me cae el mundo en menos de lo que pueda imaginarse y me convierto en el hombre más desdichado y bueno para nada. Y entonces, cual círculo vicioso, me pongo peor. Y ya quiero de nuevo fumar, porque el cigarro mata.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y la verdad es que siempre había pensado que sólo yo podía ser así –me refiero a eso de sentirse por la pata de los caballos cuando algo sale mal–, no obstante hace un buen tiempo oía las historias acertadas de un caballero de los que ya no se hacen (alto, cabello cano, experiencia a quintales, gran sentido del humor y, además, profesor universitario). Contaba él del día que fue hasta España para sustentar el proyecto de tesis para sus postgrado y después de su acertada participación vio como su jurado, uno a uno, iba destruyéndole su participación con patadas arteras y para tarjeta roja. Ya verán cómo se puso: le llegó la depre, se quiso morir pero no sabía cómo, se le caía el mundo por ser un bueno para nada, se quería quedar por las Españas a trabajar lavando platos para pagar tanto estudio y pasajes, y con qué cara veo a mi familia de nuevo, se decía. Igualito a mí, me dije yo, entonces. Al final no pasó nada, claro. Estaba aprobadísimo. Pero el hecho es que no soy el único. Tremendo aliciente. Y hoy todavía algo convaleciente y sin ganas de fumar nunca más [3]. Aunque la verdad es que llegará este fin de semana. Y ya no será la ansiedad del fútbol –hasta el otro año— pero por ahí aparecerán buenos motivos para tomar un cigarrillo de la caja, llevarlo a la boca y esperar a que se haga la luz milagrosa, y ardan las brasas. Nunca mejor con un par de cervecitas porque &lt;em&gt;el que chupa, fuma...&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-----------------------------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; Leer viejo post “La última piteada”, publicado en esta misma página el 27 de febrero de este año. &lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Los tres son mis males, que si bien no habituales, son con los que mayormente convivo en esta vida. Tengo escrito en mi diario personal aquella vez en que me operaron de las amígdalas, y estoy seguro que algún día será la historia que resuma mi vida. &lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; Ya saben que así decimos todos. Sobre todo cuando se sale de la más terrible de las resacas. Uno jura ante todas las imágenes y estampitas que jamás de los jamases. Por la Sarita. Porque qué imbécil quiere vivir esta resaca dos veces... Y hasta el otro fin de semana.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-116138339718411590?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/116138339718411590/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=116138339718411590&amp;isPopup=true' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/116138339718411590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/116138339718411590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/10/slo-para-fumadores-ritmo-de-monlogo.html' title='Sólo para fumadores (a ritmo de monólogo interior)'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-116079920503051743</id><published>2006-10-13T23:10:00.000-05:00</published><updated>2006-10-23T00:28:59.416-05:00</updated><title type='text'>Para el cambio... una vuelta atrás</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cuando abrí los ojos, la luz del día que se colaba por los contornos de las cortinas, me di de bruces que había partido. La había dejado la tarde anterior en el aeropuerto. Había sido una despedida dolorosa, breve, lo más inmediata posible para evitar los quebrantos, la congoja. Me había hecho acompañar por un amigo, que amablemente me dijo que sí sabiendo que en algo me ayudaría. Evito los dolores mediante la distracción. No pensar ayuda. Dejar que corra el tiempo, una noche entera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y cuando abrí los ojos, ya no estaba. Caí en la cuenta que me había quedado solo. De nuevo. La cama de apenas una plaza y media volvía a quedarme extensa, a sobrarme espacio por uno y otro lado. Volvía a sentir las sábanas que se enfriaban a pesar de una noche bajo el edredón azul, a sobrarme una almohada. Sin embargo su aroma estaba latente, pululante por los rincones de la casa. Se estaba yendo de a pocos y había comenzado con su partida. Quedaba el suave olor de su piel que atizaba las paredes, los cajones, los libros de mi habitación, y que no me dejaban desprenderme de ella.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A lo largo de mi vida he priorizado de mala manera mi soledad sobre las relaciones y las amistades. Una ex enamorada entendió en su momento que yo la estaba dejando por los libros y la literatura, y fue valiente para aceptar el infortunio cruzada de brazos. Y años después, creo, ha sabido perdonarme. Por largas temporadas conseguía recluirme del mundo completo, cumplir apenas actividades obligadas, dictar clases o editar en algún diario, y olvidarme que hay más gente en este mundo que los que yo lograba crear. Y me encerraba en esa habitación que, desde el momento que abrí los ojos, no dejaba de recordarme que ella se había ido.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las despedidas son muy tristes, pero son más tristes los días que le siguen. Porque yo, mientras veía como ingresaba por la puerta de embarque rumbo a migraciones, luchaba por no tomar conciencia, ajeno a lo que vivía. Así se sufre menos, me repetía. Hasta la mañana siguiente, que me di cuenta: estaba solo. La cama por primero vez en 30 años me quedaba ancha. Así que para no perderla, ahí, sin levantarme, comencé a dibujarla en mi mente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sólo era cuestión de cerrar los ojos y respirar profundamente para grabar en la retina la figura de su sonrisa. Y ver cada esquina de mi cuarto para recordarla caminando desnuda, buscando mi mirada. Estaba en todas partes y había partido hacía quince horas. En este momento ya ha llegado a su destino, me dije. Y la imaginé no-partida, aún recostada a mi lado, en la cama. Las veces que en el invierno de Lima dormía pegada a mí, desnuda. El calor exquisito que se desprendía debajo de ese edredón azul que compró en un arranque de locura. Abrazada a mí, los ojos cerrados y la sonrisa imborrable, prueba de algún bello sueño.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De ahí ya no estaba. Le había tocado emprender la retirada. Un regreso obligado, tan ajeno a nuestros planes. Le tocaba a ella cargar con el sacrificio, ser ella la que se montase en un avión. Y a mí pintarla en mi mente para hacer llevadera su partida. Sucumbir a ella y no a la soledad. Resistirme al cambio. Volver a ser el de antes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces fui pensando: la gente cambia porque la vida es justamente eso, una línea recta a la que, con el tiempo, se le van agregando saltos, bajos, picos, retoques, giros, vueltas y media. Y seguir avanzando. De eso se trata todo. Yo había asumido con gana y deseo mi último cambio. Al que me había resistido en el pasado. Y ahora tenía que dar marcha atrás, aunque sólo fuera por un breve tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Poco a poco en mi mente fui encontrando el ventajoso paliativo. Por mi cabeza se iban construyendo escenas como fuertes rocosos, dulces murallas que olían a ella, que sabían a ella. Firmes muros como las curvas de sus pechos, dos parábolas constantes. La magnitud de dos flameados botones en la cúspide. Así erigía mis escudos para hacerle frente a la soledad. Sobre una cama inmensa. El recuerdo de días eternos, completos por su sola presencia. Echada de lado, los pies juntos al final, el camino ascendente, el pronunciamiento de sus caderas, el abismo en su cintura, el relieve de sus hombros, la melena encendida apoyada sobre una mano. Mi trinchera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De esta manera he logrado sobrevivir este tiempo. Ahora comienza una nueva etapa. Ad portas de su llegada muestro una nueva cara. Nuevos deseos, tal vez más personales –entenderán ustedes que me haya tomado ese atrevimiento–. Porque ya ven, la vida es eso, una línea en constante cambio. Y muchas veces también una vuelta atrás, a un pasado que dejó de ser presente esa mañana en que abrí los ojos y tomé conciencia que ella había partido... para volver.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-116079920503051743?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/116079920503051743/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=116079920503051743&amp;isPopup=true' title='19 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/116079920503051743'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/116079920503051743'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/10/para-el-cambio-una-vuelta-atrs.html' title='Para el cambio... una vuelta atrás'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-116007282020118547</id><published>2006-10-05T13:22:00.001-05:00</published><updated>2011-07-15T04:25:31.827-05:00</updated><title type='text'>“Aquí no hay racistas”</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:book antiqua;color:#000000;"&gt;En el Perú de toda la vida racismo suele ser sinónimo de criollo, de burla y a veces de insulto y bravuconería. En el Perú, racismo no sólo se come en restaurante de mil tenedores, o se viste en tiendas súper fashion, o se modela en calles cual pasarela de moda. Porque en el Perú no hay nadie que no peque de racista, a su manera y con excusas. Y es sencillo: aquí el racismo no es pecado, sino más bien un modo de vida, un mecanismo de defensa, una certera bofetada a una mixtura de razas que buscan su propio espacio... porque así les acomoda mejor, y porque a la larga el discursito ese de “todos somos iguales” sale siempre de la boca para fuera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
&lt;span style="font-family:book antiqua;color:#000000;"&gt;En el Perú, me decía un buen amigo [1], el racismo no es sólo cuestión de piel, sino también de estatus, de trabajo y clanes vecinales. Y agregaba: “Porque la profesión blanquea”. Imagínense que caemos enfermos y el médico que nos atiende es... cholo, entonces cuando nos dirigimos a él, totalmente &lt;em&gt;embatado&lt;/em&gt; de blanco, salimos con algo así como “Ay Doctor, vea usted...”, porque tan de blanco y tan doctor que es él, ni le tuteamos así nosotros seamos ingenieros o presidente del mundo. Sin embargo, si la misma persona, o sea el mismo cholo, fuera... conserje o tramitador, y encima trabajara para nosotros, no dudamos un instante para reclamarle, de “cariño”, claro: “Oye cholo, ya fuiste por los papeles”. Y él, segurísimo, sale disparado y obediente y cabeza gacha. ¿Racismo?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:book antiqua;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:book antiqua;color:#000000;"&gt;Leía hace unos días la revista Caretas (edición No. 1943) porque en ella encuentro siempre sólidos análisis de la política y sociedad peruanas, y sorpresivamente, por la página 36 me di con un test de lo más llamativo, por decir lo menos. Se trataban de diez preguntas para ver si uno es o no racista. Y claro, la curiosidad mató al gato, siempre me decía mi madre: lo respondí y obtuve el puntaje de 19. Entonces fui a la tabla de puntos y leí el grupo en el que yo encajaba: “16 a19 puntos: Eres moderadamente racista. Sabes lo dañino que puede ser el racismo, pero aun no eres consciente de muchos de tus prejuicios. Tal vez te dejes llevar por tu entorno. Te recomendamos analizar críticamente tus creencias”. Plop. ¡Que cambie qué! ¡Que mi entorno qué!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:book antiqua;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:book antiqua;color:#000000;"&gt;El test –cuya advertencia previene que es una “experiencia lúdica que invita a la reflexión”— fue elaborado por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) y plantea recomendaciones que, dicen ellos, forman parte del juego. ¿Es que el racismo se presta para mencionarse, hablarse como si fuera un juego? ¿Podemos dar lecciones de igualdad y respeto midiéndolo dentro de un sistema lúdico? ¿Los afectados, los rechazados, sienten acaso, cuando reciben muestras de segregación o humillación, que todo forma parte de un juego? Y el test lo recoge Caretas y pasa y hasta divierte. Porque el racismo en nuestras calles no es el diablo, o tal vez sí lo es, pero se disfraza de saltimbanqui y es “ameno”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:book antiqua;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:book antiqua;color:#000000;"&gt;Me he reído siempre de los chistes que ponen a un hombre blanco y uno negro para ser comparados. Y si están bien contados, me he reído hasta el dolor de barriga. Pero me río de esos chistes como me río de los crueles o de los tontos, porque sencillamente son chistes. ¿Eso es racismo lúdico? Definitivamente no. Es más bien buscar excusas para minimizar el racismo, y punto. Porque nacen de taras sociales y que no son ajenas, y porque &lt;em&gt;en todo el mundo y Bolivia&lt;/em&gt; racismo es racismo y no un juego.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:book antiqua;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:book antiqua;color:#000000;"&gt;Si la idea era tomar un tema que por su cotidianeidad ha perdido nuestro interés para hacerlo real y latente, vale. Pero si la idea era despertar conciencia y “luchar contra todo acto de racismo que nos afecte y afecte a otras personas en el Perú”, como reza el pronunciamiento redactado por la CNDDHH, hay que cuidar un poquito más un test que plantea preguntas como esta: “Estás de viaje en Ayacucho y tienes una emergencia que te obliga a dejar tu equipaje. ¿A quién le pides que te lo cuide, de entre estos otros pasajeros? a) A unos turistas extranjeros, b) A unos campesinos que hablan entre ellos en quechua, c) A un pasajero que viene de Lima”. Yo respondí la b, y no porque yo sea el ejemplo de la inclusión y la igualdad –ya vieron que hice 19 puntos y a más puntos más racista. Y en un rango donde el mínimo es 10 y el máximo 30, estoy por arriba de la media, según la CNDDHH—, sino porque está visto que la gente de la sierra, por esa naturalidad con la que viven no han perdido la ingenuidad ni la decencia, y ante uno que viene de Lima –sea costeño o serrano— uno ya tiene más de un motivo para dudar, y me incluyo, por eso de ser criollo, ¿o me equivoco?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:book antiqua;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:book antiqua;color:#000000;"&gt;Después aparece esta otra pregunta con estas alternativas: “Antes de subir a un taxi, ¿qué tomas en cuenta? a) Que el taxi no sea muy chicha ni pacharaco, b) Que el taxista tenga buena presencia, c) Me preocupa sólo que el precio sea razonable”. Ahora veamos. Imagina que estás solo(a) y vas a tomar un taxi a las once de la noche, y que de donde estás al punto que quieres llegar estás dispuesto(a) a pagar 10 soles, y en eso se para uno que te cobra sólo 7 soles, ¿te subes a la primera y sin chistar o antes observas que el taxista “tenga buena presencia”?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:book antiqua;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:book antiqua;color:#000000;"&gt;Con esta clase de preguntas resulté “moderadamente racista”. Y lo más gracioso es que no discrepo con ello, porque en el Perú si alguien no es racista entonces que tire la primera piedra. Nos guste o no. En este país además del blanco cholear al cholo y negrear al negro, el negro cholea al cholo, el cholo negrea al negro, y, lo que es más, el cholo cholea a otro cholo y el negro negrea a otro negro. Nadie se escapa. Siempre alguien es responsable y hasta culpable por su color de piel. Yo tengo la costumbre de tomar todas las mañanas un micro rumbo al trabajo que por coincidencia viene del mercado La Parada [2], y lo tomo en San Isidro. Tendrían que ver el rostro de las señoritas secretarias y las señoritas asistentas bien al sastre [3] cuando suben y tienen a su lado a señoronas bien serranas que cargan además de sacos de tubérculos y verduras, humores y hedores que fácilmente joden la capa de ozono. No es complicado por ahí escuchar suavecito un “¡Aj, cómo apesta la chola!”, que todos piensan.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:book antiqua;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:book antiqua;color:#000000;"&gt;Hace unos días, Jorge Barraza en su columna del diario El Comercio [4] hablaba del ejemplo francés, que con ánimos de sana competencia alineaba en su selección a más futbolistas negros –entre africanos y procedentes de colonias americanas— que blancos. Y claro, siempre habrá quienes se rasguen las vestiduras con el pretexto que son nacidos fuera de suelo galo, pero ese es otro cantar, y aun así que lejos estamos. Recuerdo claramente que el millonariazo de Samuel E’too se llenó de ira en un partido de la liga española porque vino de la tribuna el eco burlón y totalmente racista por ser sencillamente negro. Y estuvo a punto de abandonar el campo de juego y privarnos de su exquisito juego porque no pues, qué se han creído. Sin embargo, qué puede hacer el “pobre negro” de Eddie Carazas y su diente de oro, o el “negro tinto” de Alex Magallanes, o el “azul marino” de Cuto Guadalupe en un fútbol como el peruano. Aquí no hay multas a equipos ni cierre de estadios por insultos racistas o xenófobos. Estamos en el Perú y el racismo es tema cotidiano.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:book antiqua;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:book antiqua;color:#000000;"&gt;Este es el país que lo acepta todo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:book antiqua;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:book antiqua;color:#000000;"&gt;Para finalizar dos preguntitas que forman parte del cuestionario de la CNDDHH y no vale picarse. Ya saben que el racismo es “lúdico”: “Para las mujeres: ¿Te ha parecido atractivo un cobrador de combi? Para los hombres: Te ha parecido atractiva la empleada de un amigo o familiar? a) Varias veces, b) Pocas veces, c) Nunca”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;
&lt;span style="font-family:georgia;color:#000000;"&gt;-------------------------------------------------------&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:book antiqua;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; Y quien mejor que él si su nombre es Christian Schunke Rojas, el apellido más alemán que darse pueda con ese segundo apellido, tal vez el más “peruano” de todos –ver guía telefónica—, que además es igual al mío.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; El mercado La Parada es algo así como la versión del video de Lan que tanto daño nos hizo más mucha gente trabajadora.
&lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; Jamás señoritas ejecutivas por la sencilla razón que las señoritas ejecutivas no van en micro y menos en uno que está lleno de papas y apio-poro.
&lt;strong&gt;[4]&lt;/strong&gt; El Comercio, Domingo 01 de octubre de 2006. Deporte Total. Pp. 12.
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-116007282020118547?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/116007282020118547/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=116007282020118547&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/116007282020118547'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/116007282020118547'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/10/aqu-no-hay-racistas.html' title='“Aquí no hay racistas”'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-115946924710054559</id><published>2006-09-28T13:41:00.000-05:00</published><updated>2006-10-17T18:14:07.206-05:00</updated><title type='text'>Qué seríamos sin el Messenger</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;¿Alguien se acuerda cómo era el mundo cuando trataba de ser mundo sin el Messenger? ¿Acaso ha pasado mucho tiempo desde entonces? Desde que tengo uso de razón he mantenido siempre estrecha relación con personas muy cercanas que residen fuera del país. Mis padres, por ejemplo, viven en Nueva York desde hace mil años. Y los primeros en que mi padre estuvo lejos fueron realmente complicados básicamente por un problema de comunicación. No había facilidades telefónicas como ahora y los correos eran físicos y vía aérea, o sea, cada buena cantidad de días y bajando [1].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hoy no concibo la idea de escribir cartas a mano. Creo que muy poco ya, a estas alturas, redacto algo a mano. Y si lo hago, minutos después ando con un terrible dolor de muñeca y una tensión muscular que me afecta hasta el codo. De ello convengo que el e-mail sea el mejor invento y que Internet –incluido spam, pornografía y comida chatarra, o todos juntos más bien– sea el mejor pasatiempo. Y las cabinas no mienten. Mi correspondencia con muchísima gente es desde hace buen tiempo bastante frecuente y tengo noticias de familiares constantemente. Sin embargo el Messenger... ¡Qué sería del mundo sin el MSN! Es que, fíjense, cómo pudo la gente mayor vivir en este planeta sin las mil formas de decir las cosas a punta de emoticones. Entonces no les quedaba otra que expresarse, reinventarse en detalles, o sea, una pérdida de tiempo [2]. Porque sin el Messenger, señores, no somos nada. ¡Nada! Y me explico:

El hombre no es humano sin el Messenger, y punto. Así de trágico y contundente. Porque si un día al mundo –simplemente porque es mundo– se le ocurre eliminar el MSN, o sea, desaparecerlo de la faz de la tierra, claramente morimos todos. ¡Todos! Y dos-puntos-abro-paréntesis. La tristeza. Porque y entonces cómo, y ahí sí que Hamlet encuentra la respuesta de su vida porque &lt;em&gt;Ser&lt;/em&gt; ya fue y comienza la noche bien oscura del &lt;em&gt;No Ser&lt;/em&gt;. Y es que sin Messenger no somos. Dejamos el alma en una ventana. Y desde ese momento este mundo azul aparecería como una figurita roja de “No Conectado”.

En estos tiempos que corren como locos, en que la Globalización es ama y señora de todas las bestias, en que el Fly-away es el último grito de la moda telecomunicativa, estar “No Conectado” significa un adiós a las armas a la idea de vivir todos juntos y revueltos y en paradero virtual, es decir, colgar las tangas y apagar el playback. Tan trágico como volver a foja cero. Y el cero, qué duda cabe, es siempre sinónimo de aburrimiento. Por eso la necesidad del Messenger. De vivir con él, de él y para él. Porque se ha convertido en el estilo y modo de vida. En la panacea de los que siempre están, los que se van y los que nunca han salido. Y sólo por eso vale dos-puntos-cierro-paréntesis, con todo y nostálgico sufrimiento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El Messenger ha destronado a todo rey, ha desbaratado todo plan revolucionario, ha desarticulado todo sistema que ni el más anarquista, y sobre todo ha universalizado al pobre y sometido idioma. De lo contrario, si no fuera por el Messenger seguirían existiendo las faltas ortográficas y los dislates y las cacofonías. Y las jitanjáforas seguirían siendo jitanjáforas y no nuevos códigos de comunicación. Cosas del Messenger que ganan fuerza y en un tiempo se convertirán en el &lt;em&gt;modus operandi&lt;/em&gt; ya no solo en la web sino en cada espacio, cada frontera física. O sea que, o aprendemos o nos vamos por un tubo. O comenzamos a dominar eso de que la “k” manda en todas partes o que reír ya no es escribir jajajaja como en el año de la pera, sino unas caritas bien GIF y cachacientas y divertidas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tiene su mérito: recordemos nuevamente, y por sólo un segundo para no llorar, lo complicado que era el mundo entero antes del MSN, o sea cuando trataba recién de &lt;em&gt;Ser&lt;/em&gt; mundo. Cuando conocer gente se limitaba a las fiestas de sábado o una kermés dominguera de barrio. Con cuántas personas de otras partes del globo tenían contacto. La cantidad de papelería que se gastaba en la oficina, la escuela. Los memorandos, las esquelas, los partes, las invitaciones. Las llamadas telefónicas. Por eso digo, sin Messenger, a estas alturas, no hay mundo, y así lo han querido los miles de millones de Bill Gates. Porque el mundo es lo que el Messenger quiere que sea, y nosotros su más preciada herramienta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y sí pues, el mundo es eso. La posibilidad de estar “conectado”. De ser y estar IN, o lo que quiera que esa frase signifique. Y sobre todo, de tener el espacio, la ventana –nunca mejor dicho– desde donde se pueda dejar en claro qué soy, quién soy, en este pedazo de tierra. Entonces cuando a uno se le ocurre iniciar sesión, se topa como quien no quiere la cosa con múltiples ventanitas que aparecen y desaparecen anunciando el ingreso, totalmente IN de algún contacto. Y uno no tiene la menor idea de quién se trata y si &lt;em&gt;Ser&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;No Ser&lt;/em&gt;, porque en vez de su nombre está la historia de su vida resumida en un poema nerudesco, una frase “ingeniosa” o la letra de alguna insípida canción. ¡Qué horror! La gente en el Messenger sencillamente ya no tiene nombre, tiene voz.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y voz huachafa [3].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo es algo que no importe ni incomode, porque todos entran al ruedo. Todos se someten a las reglas de los emoticones, de las figuritas formadas con arrobas, guiones y apóstrofos, de los inoportunos zumbidos (como si no se dieran cuenta que si le hablas a alguien y no te responde es porque no tiene ganas de seguirte el tema). Y entonces comienza tu ruina, el final de tus días. Y el Messenger se adueña de tu alma. Y te transformas en un contacto felizmente globalizado. Sin escapatoria, sin salida. ¿Acaso no se han preguntado cuántas personas en todo el mundo deben estar “conectadas” a la ventana del MSN? ¿O no han visto lo esqueléticas, lo flacuchentas que son las kermeses hoy en día?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por eso la eternidad de este nuevo mandamás. Por eso su gran éxito, que nadie se atreve a discutir. Yo no sería capaz de cerrar mi ventana. Estoy supeditado a ella. Vivo a su merced. Y no puedo quejarme. Soy uno más que aprendió a escribir con k y con z. Soy uno más y dos-puntos-d. Me someto feliz y contento. Ha nacido el nuevo rey.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;---------------------------------------------------------------&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1] &lt;/strong&gt;Así eran aquellos tiempos y lo siento por los nostálgicos. Aquí tranquilamente puede aparecer esa voz crítica y melancólica, la de los que guardan el cariño por el rito de una carta escrita a mano, por la pasión a las misivas, un género tan literario y protoromántico como cualquier otro. Y se acepta. Pero la verdad es que las cartas a mano y yo nunca nos llevamos bien. Redactar cartas fue siempre un sufrimiento, un parto frustrado. Y terminaba apuntando algo en ellas para no enviarlas en blanco.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Sólo imagínense que en vez de poder conversar con alguien a quien no conocemos porque sencillamente yo no la acepté como contacto ni tú tampoco, pero ahí está y le preguntas quién eres y te responde que quién eres tú y cómo te llamas y cuántos años tienes y cuándo nos vimos en el Parque Kennedy. Sólo imagínense que en vez de eso tienes que conocerla en la calle, cambiarte, perfumarte y gastar dinero porque así era antes, y encima no hay emoticones a la mano que puedan ayudarte. En fin, nada como hacer todo desde casa. Incluso no admitir.
&lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; Porque son huachafas –que eufemísticamente la RAE traduce como un peruanismo que significa cursi—todas esas letritas, ese listado de contactos que en vez de un simple nombre, tan contundente e identificable, tienen cuarenta líneas con las letras de Christian Castro o Ricardo Arjona. ¡El fin del mundo!
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-115946924710054559?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/115946924710054559/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=115946924710054559&amp;isPopup=true' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/115946924710054559'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/115946924710054559'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/09/qu-seramos-sin-el-messenger.html' title='Qué seríamos sin el Messenger'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-115863288300178921</id><published>2006-09-18T21:22:00.000-05:00</published><updated>2006-12-12T14:40:30.316-05:00</updated><title type='text'>Yo plagio</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Ahora que todo el mundo se rasga las vestiduras y desnuda frágiles deseos de protagonismo, que saltan a la luz pública “indecorosos” actos de “burda” copia, aquí una historia hecha solo a base de otros textos. Léanla y de ahí encuentren en libros y papeles a los verdaderos creadores [1].&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;E&lt;/strong&gt;stoy sentado junto a la alcantarilla aguardando a que salgan las ranas. Anoche, mientras estábamos cenando, comenzaron a armar el gran alboroto y no pararon de cantar hasta que amaneció. Mi madrina también dice eso: que la gritería de las ranas le espantó el sueño. Y ahora ella bien quisiera dormir. Por eso me mandó a que me sentara aquí, junto a la alcantarilla, y me pusiera con una tabla en la mano para que cuanta rana saliera a pegar de brincos afuera, la apalcuachara a tablazos...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;D&lt;/strong&gt;esde aquel día cumplí una serie de encargos semejantes, de lo más extraños. Así, por ejemplo, tuve que conseguir una docena de papagayos a los que ni más volví a ver. Mas tarde fui enviado a una ciudad de provincia a levantar un croquis del edificio municipal. Recuerdo que también me ocupé de arrojar cáscaras de plátano en la puerta de algunas residencias escrupulosamente señaladas, de escribir un artículo sobre los cuerpos celestes, que nunca vi publicado, de adiestrar a un mono en gestos parlamentarios, y aun de cumplir ciertas misiones confidenciales, como llevar cartas que jamás leí o espiar a mujeres exóticas que generalmente desaparecían sin dejar rastro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;H&lt;/strong&gt;oy proclamé la independencia de mis actos. A la ceremonia sólo concurrieron unos cuantos deseos insatisfechos, dos o tres actitudes desmedradas. Un propósito grandioso que había ofrecido venir envió a última hora su excusa humilde. Todo transcurrió en un silencio pavoroso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;R&lt;/strong&gt;ecuerdo (y esto a vía de información para los aficionados a la teosofía y la metafísica) que desde mi tierna infancia me llamaron la atención los contrahechos. Los odiaba al tiempo que me atraían, como detesto y me llama la profundidad abierta bajo la balconada de un noveno piso, a cuyo barandal me he aproximado más de una vez con el corazón temblando de cautela y delicioso pavor. Y así como frente al vacío no puedo sustraerme al terror de imaginarme cayendo en el aire con el estómago contraído en la asfixia del desmoronamiento, en presencia de un deforme no puedo escapar al nauseoso pensamiento de imaginarme corcoveado, grotesco, espantoso, abandonado de todos, hospedado en una perrera, perseguido por traíllas de chicos feroces que me clavarían agujas en la giba...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;D&lt;/strong&gt;os o tres veces había reconstruido un día entero; no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero. Me dijo: "Más recuerdos tengo yo solo que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo". Y también: "Mis sueños son como la vigilia de ustedes". Y también, hacia el alba: "Mi memoria, señor, es como vaciadero de basuras". Una circunferencia en un pizarrón, un triángulo rectángulo, un rombo, son formas que podemos intuir plenamente; lo mismo le pasaba a Ireneo con las aborrascadas crines de un potro, con una punta de ganado en una cuchilla, con el fuego cambiante y con la innumerable ceniza, con las muchas caras de un muerto en un largo velorio. No sé cuántas estrellas veía en el cielo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;P&lt;/strong&gt;use la mano sobre una de las fotografías. Allí estaban la torre-mirador y la techumbre en tejas, y a su lado otra imagen: el patio central y el pórtico con sus columnas, cada columna de un mármol diferente, como quiso papá. Ocupando toda una página del libro estaba el “baño romano", los muebles y las buganvillas alrededor del estanque, y el hemiciclo con la estatua de Afrodita. Lo de la estatua no fue idea del arquitecto americano -Pollack no era un hombre de excesos-, sino de su colaborador cubano, un muchacho graduado de la Universidad de Columbia; se llamaba Mendoza y mis padres le dieron mano libre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;V&lt;/strong&gt;olví a mirar el vocativo, que parecía como abandonado, inerme, sin su coma. Y entonces, pues, ya no me quedaba más que cumplir con mi labor, hacer mi aporte. Así es que tomé mi gruesa pluma de tinta líquida, tratando de sortear un temblor que al inicio amenazó con debilitar mi mano; inspiré larga y lentamente, calculé la distancia, la presión necesaria, y esta vez con mano segura y pulso firme, puse la coma: un punto grueso con una colita hacia abajo, como mandan los cánones, tanto en la versión de la digitadora como en la del autor. Eso fue todo. Eso fue suficiente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;M&lt;/strong&gt;iré la pared. La luz del alumbrado de la calle entraba por la ventana y se reflejaba en ella. Pronto amanecería y vendría otra vez esa desesperante sensación de no poder resistir la luz del día. Y empezaría a recordar hasta que nuevamente llegara la noche y, una vez más, volvería a arrojarme en sus brazos. Hasta cuándo, pensaba. Cuándo terminará el recuerdo para dejar paso al olvido. Cuándo diablos.
Cerré los ojos y todo empezó a girar a una velocidad vertiginosa. Mierda. Sentí ganas de gritar.
Miré la pared, en la que dentro de poco se reflejaría el amanecer.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&amp;shy;-Puta-&amp;shy; le dije&amp;shy;-. Eres una puta.
El silencio y la oscuridad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Puta-&amp;shy; repetí.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero era en vano. La pared no dijo nada. No podía decir nada tampoco y nunca sería capaz de decir nada. Nada de nada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;C&lt;/strong&gt;omo me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos a la calle. Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada. [2]&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;---------------------------------------------------------------&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; Cada uno de los siguientes párrafos pertenece a un cuento de un distinto autor. Todos latinoamericanos para no hacer tan complicada la cosa.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Este es el listado de cuentos y autores a ver si reconocieron alguno: Macario – Juan Rulfo, La insignia – Julio Ramón Ribeyro, Libertad – Juan José Arreola, El jorobadito – Roberto Arlt, Funes el memorioso – Jorge Luis Borges, El hombre de Pollack – Mayra Montero, García Márquez y yo – Jorge Ninapayta, En la vida hay amores que nunca – Guillermo Niño de Guzmán, Casa tomada – Julio Cortázar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-115863288300178921?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/115863288300178921/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=115863288300178921&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/115863288300178921'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/115863288300178921'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/09/yo-plagio.html' title='Yo plagio'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-115703772035406526</id><published>2006-08-31T10:15:00.000-05:00</published><updated>2006-12-15T13:24:37.486-05:00</updated><title type='text'>10 razones por las que un peruano se reconoce a leguas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Como si de documentos de identidad roñosa se tratase, como si fuera un estigma, una cruz de ceniza en la frente, los peruanos llevamos una huella digital, un código de barras en la nuca que nos marca. Somos detectables a la distancia, en las esquinas, en las grandes avenidas. Estamos por todas partes y no perdemos un segundo para hacernos notar, para decirle al resto que por aquí andamos. ¿Acaso lo llevamos en la sangre? ¿Acaso una tradición centenaria, un pasado percudido que nos acoge? Aquí diez razones, motivos, maneras, de cómo reconocer a un peruano en cualquier parte del mundo y salir corriendo. El que se pica, pierde.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;1&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los peruanos se rasgan las vestiduras cuando oímos a un chileno pronunciar la palabra pisco. Y nos entra el indio. Sin embargo, que levanten la mano los que cada fin de semana, cada oportunidad en la que bebe o disfruta de un trago, elige como primera opción la “bebida de bandera” [1]. ¡Si los peruanos no bebemos!... ¡Los peruanos chupamos! Y chupamos ron y chupamos cerveza, nada más. Porque el pisco es para darle sabor a la comida y para el coctelito en los quinceañeros, no me vengan. Pero si un chileno dice pisco, “ta’ón, pe’. El pisco es peruano” [2].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;2&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tampoco estamos negando el origen del pisco, pero ir a pelear, a reclamar por él… ¿para qué? “Ya &lt;em&gt;fuistes&lt;/em&gt;, ya”. “&lt;em&gt;Perdistes&lt;/em&gt;, causa”. “&lt;em&gt;Nadies&lt;/em&gt;, ni las autoridades ni &lt;em&gt;nadies&lt;/em&gt;, hacen nada por el pueblo, joven”. Así cómo, díganme. Es como ir a la guerra armados con un tenedor, y descartable, encima. Porque somos los reyes de los plurales. Y pobres de ellos que tienen que vivir escandalosamente entre pretéritos perfectos simples y pronombres indefinidos, donde no tienen cabida. Pero no importa, seguimos siendo patas, causa. No pasa nada, cholito. Son cosas del Orinoco. Y punto y aparte.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;3&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegas al aeropuerto dos horas antes, como te apuntaron con plumón resaltador en el pasaje. Hay que hacer larguísimas colas con las maletas. En el Jorge Chávez hace calor. Es pleno verano, pero llevas contigo un tremendo abrigo. Te han dicho que en Estados Unidos están en invierno. En la fila, notas y sientes todos los olores, todos los humores. Una señora dos lugares adelante lleva una bolsa de mano con un pescado mal envuelto, otra detrás de ti lleva pollo a la brasa en caja de tecnopor. Hacen oídos sordos a los 30 kilos máximos por persona. Solo un par de gringos, cuatro lugares atrás, llevan un equipaje discreto y a la medida. Los demás pareciera que hicieran cola en Metro, en Eco.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;4&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Seguimos en el viaje. El vuelo de seis horas hasta el JFK ha sido directo. Sin muchas turbulencias. Sin pesados altibajos. Aun así, la gente tiene miedo. Se coge como puede a su asiento. Rígidos. El capitán avisa que ya se va a aterrizar. Es hora de dar una última plegaria. Al momento del descenso –el golpe de las llantas con la pista—, el pescado mal envuelto sale disparado de la gaveta y deja sus escamas apestosas en el abrigo de otro pasajero. No importa, el avión pisa tierra y los peruanos, todos, toditos, ¡aplauden! La función ha terminado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;5&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Alguien por allí escuchó a un argentino decir que ellos son los mejores del mundo. Que ellos han ganado dos mundiales y que inventaron el dulce de leche, el bolígrafo y el sacacorchos. Entonces los más picones lanzan su respuesta: dicen que el Himno del Perú es el segundo más bonito del mundo después de la Marsellesa, que la comida peruana es la segunda en el mundo después de la francesa. ¡De dónde salió tal disparate! ¡Cuál fue el jurado y en qué concurso compitió el Himno patrio! ¡Dónde se realizó el Mundial gastronómico y por cuántos platos-gol nos ganaron los franceses en la final! ¿Hubo barra peruana? Porque si la hubo, entonces afuera del escenario vendieron chanfainita con crema a la huancaína y tamales.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;6&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El peruano es cuidadoso, y aunque no lo crean tiene mucho tino. Y todos, de la puerta para adentro [3], se acostumbran a hablar con mil rodeos y diminutivos, porque ay hija, no sabes lo que ha hecho esta muchachita, pero como le digo a su padre. Ay no sé, mejor le preparo su cebichito con sus chelitas. Y saben que cuando alguien muere ya pasó a mejor vida, ya para qué ensañarse con el muertito, mejor no meterse, papito. Por eso, de la noche a la mañana, y a pesar del pasado oscuro y tremendo prontuario, la víctima siempre fue buena persona, y jamás le hizo daño a nadie, y ay pobrecito, no se merecía esa muerte. ¡Cuánta pena para la familia! ¡Nos ha dejado un gran hombre, vecinita!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;7&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los hombres por aquí son mil cosas. Son trabajadores, son esforzados, son machistas, son &lt;em&gt;criollazos&lt;/em&gt;, pero sobre todo ¡son borrachos! Y nadie se queja que lo llamen así. En reunión familiar, en fiesta de amigos, de pronto todos, pero absolutamente todos, son unos borrachazos. Y que Dios nos agarre confesados... ha llegado el borrachazo de tal. ¡Asu madre! ¡Nooo! ¡Ya llegó ese borracho! Y el señalado, feliz que le reconozcan ese mérito. No hay ninguno que se salve. Podrán pasar meses, años sin verse, pero no dejarán de ser nunca los más bravos, los que se quedan hasta las últimas. Y nadie, absolutamente nadie, será capaz de desmentir lo que están diciendo, de replicar —muy en serio y sin prestarse a la broma— que ese comentario no corresponde, que claro que beben, que departen, pero siempre moderado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;8&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las madres peruanas son madres hasta las últimas. Les sirven la comida a los hijos y al marido. Les atan los zapatos a los hijos y al marido. O sea que las madres peruanas son madres de sus hijos, sus amiguitos, del esposo y de los hijos de éste. Porque una madre peruana se reconoce por abnegada, por dueña del hogar y la cocina, y por tener siempre lista la casa, la sala, para cuando llegue la visita. Y la visita completa pasa a ser el gran hijo al que hay que atender. Ése es el costo por ser las amas, las señoras y dueñas del hogar. De ese pedazo de tierra donde el matriarcado clava su bandera y donde el esposo siempre tiene la última palabra: “lo que tu digas, gordita”… porque a todas las madres peruanas las llaman gorditas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;9&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Vas por la calle Corrientes, la Plaza de Mayo en Buenos Aires, por Main Street en Patterson, New Jersey, la Plaza Cataluña, las Ramblas de Barcelona, y están ahí. Casi escondidos, ocupando sigilosamente cada esquina. Apenas dejándose notar, porque es siempre mejor pasar inadvertido. Pieles tostadas, cabellos hirsutos, abrigados hasta las narices cuando el invierno. Siguiendo a pie juntillas lo que González Prada llamó “el pacto infame de hablar a media voz”. Porque un peruano jamás viaja como turista, jamás en los mismos buses repletos de japoneses. Sin embargo es un domingo cualquiera y todos tenemos derecho a salir, a pasear, a tironear, aun lejos de casa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Ay, señorita Laura, si le contara de qué otras maneras se puede reconocer a un peruano! Solo tienes que verlo en una pollada, rogar por un carrito sanguchero, o mostrar una sonrisa sin ningún diente, la cabeza gacha de la vergüenza, el tapujo, los calores. ¡Ay, señorita, qué sería de nuestras vidas sin usted! Dios se lo pague, señorita. Y hay que decírselo entre lágrimas, cómo no, porque uno se emociona con tanta bondad y porque por ahí me dijeron que llorando a uno le hacen caso, a uno le toman en cuenta, más que sea por lástima, señorita Laura, qué le vamos a hacer, pe’.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;----------------------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; Le llaman bebida de bandera y jamás de los jamases ha sido siquiera una opción para reemplazar a la cornucopia. ¿Alguna vez alguien brindó pisco en cornucopia? ¿Seguimos siendo un país rico y abundante? Menos, por supuesto, podrá competir con el cebiche o la papa [1 bis]. O con esa frasecita que viaja por el mundo entero: “¡habla causa!”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1 bis]&lt;/strong&gt; No hemos querido meter en este contexto a la Inca Kola, porque ahí sí que sí, cualquiera descubre a un peruano. Puesto que solo un peruano y nadie más que un peruano es capaz de tomar una bebida que para el resto del mundo y Bolivia es horrorosa sencillamente porque sabe a jarabe, a remedio. Y en esa materia no hay pero que valga: hasta orgullosos la tomamos, heladita. Y nostálgicos totales, si lo hacemos viviendo lejos de la tierra.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Esta frase, además, es perfecta para iniciar con pie derecho la segunda razón. Y poner en marcha al verbo caliente, la palabra lisonjera.
&lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; Porque un peruano jamás choca con el barrio, jamás choca con el jato, causa. A la familia, a los vecinos, se les respeta. Porque si quieres chocar, si la quieres hacer, si quieres malograrte, te vas a otra parte, pe’.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-115703772035406526?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/115703772035406526/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=115703772035406526&amp;isPopup=true' title='42 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/115703772035406526'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/115703772035406526'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/08/10-razones-por-las-que-un-peruano-se.html' title='10 razones por las que un peruano se reconoce a leguas'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>42</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-115620225394858972</id><published>2006-08-21T18:13:00.000-05:00</published><updated>2006-10-13T22:28:30.113-05:00</updated><title type='text'>¿Qué haría si fuera periodista?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Este es un texto sobre el alter ego de quienes alguna vez pasaron por una sala de redacción, recibieron un carné de periodista, se llamaron unos a otros “colega”, y fueron a cada comisión —seis veces a la semana— bien al polo deportivo, las zapatillas peloteras y los jeanes rotos en la basta, y con ese apetito carroñero capaz de engullirse todos los bocaditos y la gaseosita tan amable y decoradamente servida a cambio de una elemental nota informativa.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las salas de redacción abren sus puertas a las nueve de la mañana, más o menos. Siempre dependiendo de las comisiones del día y de la resaca tras una noche de ron y muerte súbita. Las primeras computadoras se encienden al igual que la radio en CPN, RPP, la televisión en Canal N, los noticiarios de la mañana. Dos o tres redactores, presas aún del sueño y la jaqueca, chequean su correo electrónico antes que nada. Mail de cadenas, oraciones a la Virgencita de Cocharcas, chistecitos, fotos &lt;em&gt;in fraganti&lt;/em&gt;, planes de fin de semana, y una retahíla de notas de prensa, de comunicados importantísimos a la opinión pública, de invitaciones a coloquios, mesas redondas sobre escasez de agua, conferencias sobre reforma en el sector público, visitas a cerros, obras en construcción, declaraciones públicas de colegiados, inauguraciones de losas deportivas: o sea, nada nuevo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces va siendo hora del primer cafecito. Hora de entrar de lleno en el juego del periodismo y de despegarse del asiento. Realizar llamadas por teléfono, pedir una unidad móvil para que lleve al redactor x al lugar x. Es hora de hacer honor al más “vil de los oficios”. Y ahí están ellos, los hombres de prensa que después de cinco años de estudio han entendido que su trabajo es sagrado, que el lugar donde están es de oro y que hay que defender el puesto con uñas y dientes. La pierna siempre en alto. Fiscalizadora y acusante. Suenan todos los celulares.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ha llegado un alumno de periodismo de sexto o sétimo ciclo. Quiere hacer prácticas en periodismo. Tiene suerte porque un amigo de su tío conoce al editor de la sección Locales. Él le dice que cómo no, que lo busque esa mañana, a las once, que le lleve sus papeles para entrevistarlo, que están necesitando a alguien. El muchacho quiere ser periodista. Está entusiasmado por iniciar sus prácticas. Ha soñado con ese momento. Se ha preguntado mil veces ¿qué haría si fuera periodista?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las primeras comisiones se van resolviendo. Hay dos muchachitos que se pasan el día detrás de monitores de TV, de videocaseteras. Tienen la obligación de estar en todas las noticias, de no perderse una en la radio. Y sobre todo de dar parte a los redactores, mantenerles informados. En ese espacio se han resuelto las comisiones de la mañana, las que los redactores no cubrirán por tiempo, espacio y precio. Para eso está la competencia: el artilugio y la alquimia traducida en el “volteo de notas” [1].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hay una conferencia que sí es importante, dicen. Un embajador va a hablar sobre un conflicto en Medio Oriente, sobre la ola de ataques a pesar de la ONU y todo eso. El editor de Internacionales envía a su único redactor –que nunca ha redactado una nota porque se la ha pasado todo el tiempo “pegando cables”— o va él mismo si no tiene ni uno, también después de haber pegado más cables. Como nunca sale de comisiones ese día se viste distinto. Lleva un pantalón de vestir, una camisa de cuadritos y un saco de corduroy. Lleva una grabadora prestada y un block de notas. Pide una unidad móvil. Le han dicho que no hay hasta dentro de una hora. La comisión es en media. Piensa: nunca comienzan puntuales. Piensa: es mi única comisión en semanas, mejor me voy por mi cuenta. Y le dice al gráfico que le acompañe.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A la embajada, en la cuadra seis de la avenida Arequipa, han llegado más periodistas que de costumbre. Y no entiende por qué. En una sala donde el embajador dará una conferencia, esperan colegas que nunca ha visto, y que conversan entre ellos. Uno que otro camarógrafo instala algún trípode. Él está a un lado, serio. Ellos, incluido su gráfico, hablan de una comisión tempranera, un candidato a la alcaldía que ha prometido muchísima seguridad ciudadana. Se ríen de lo curioso del personaje. Ellos también son curiosos. Son los únicos que desentonan en esa sala. Los demás están vestidos con traje. Dos mozos aguardan a un lado. Habla el embajador de la guerra, ellos preguntan sobre su relación con el nuevo Presidente peruano. Nadie se interesa en “su” conflicto. Ellos notan que ese embajador no hablará de política local, entonces se hacen a un lado, el lado donde está servida la mesa. Y dicen “sí, gracias” a todo. Y cogen todo, y se sacuden las migas de los polos descoloridos, los jeanes gastados. Cuando ya no queda nada, dan media vuelta. Abajo les esperan una fila de choferes. Él toma taxi.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El muchacho tiene suerte. Le han dicho que sí. Que como practicante entra en un periodo de prueba. Tres meses. Que lamentablemente la situación está complicada por lo tanto no le podrán pagar por su apoyo. Lo siento, hombre, pero vemos de aquí a un mes, a ver si por lo menos te damos para pasajes. Después de los tres meses, si la cosa va bien, entonces la situación puede cambiar. En todo caso, se le da la oportunidad de realizar prácticas en uno de los diarios más importantes del país, le recalcan. Y que se quede de una vez, que ahora mismo comienza su periodo de prueba. Ve a su alrededor: casi todos son practicantes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El muchacho tiene ganas. ¡Uf! Está motivado. A pesar de sentirse un tanto extraño en ese salón donde se mezclan y mutan hombres corriendo, telefoneando, escribiendo a toda prisa, se siente... bien. Es un novato. Con el tiempo aprenderá las mañas [2]. Se curtirá en cada comisión. Entrará gratis al estadio. Se llevará entradas para el circo, para cada “evento” que su diario auspicie (porque no le quedará otra: le pagarán parte de su sueldo de esa manera). Reclamará justicia ante la policía, ante los choferes abusivos, ante serenazgo, enseñando su carné de prensa. Conseguirá favores. Se convertirá en fiscal y juez de vecindario: “tú, que eres periodista, mi’jito”, “denúncialo en tu periódico, hazme ese favorcito”. Y aplacará el dolor de la gente con una mano en el hombro y un titular en la página 11. Porque así serás, coleguita. Dale tiempo al tiempo, y te veremos masticando el periodismo en la oficina de prensa del Congreso, llamando por teléfono a las amigas, la familia, aprovechando la línea libre. Porque ni en tu diario. Porque ahí te ponen código y no hay salida para celulares... Porque en una sala de redacción, coleguita, todos sabemos de qué pie cojea la prensa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; No me refiero al volteo de información como el “error” que Rafo León, en su libro Lima Bizarra (Aguilar, 2006), cometió a la hora de recoger cuatro crónicas aparecidas en El Comercio y que él, “por descuido” no citó en su libro. Por lo menos, no ese volteo.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Dicen que una persona es eficiente en una trabajo los tres o cuatro primeros años. Después todo se complica porque más que experiencia, aprende los tejes y manejes. Trucos y artimañas. Cosas del libre mercado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-115620225394858972?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/115620225394858972/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=115620225394858972&amp;isPopup=true' title='23 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/115620225394858972'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/115620225394858972'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/08/qu-hara-si-fuera-periodista.html' title='¿Qué haría si fuera periodista?'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>23</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-115483239986913926</id><published>2006-08-05T21:32:00.000-05:00</published><updated>2007-02-17T05:08:44.200-05:00</updated><title type='text'>¡Ayayay el hi5!</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No recuerdo quién fue la persona que me invitó, hace ya mil años, al mundo posero y siniestro del &lt;em&gt;jaifaif&lt;/em&gt;. Tampoco viene al caso desvelar dañinas identidades ni desempolvar vicios ajenos, que para eso me sobran los míos. A mucha honra y salud por eso. Y pues, un poco de eso y otro tanto de aquello —los míos y los ajenos, me refiero— es de lo que trata este manifiesto, así que, como diría el Veco, “oído a la música”.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Amo Internet. Es el invento del siglo, así de contundente y sin duda ni murmuraciones. &lt;em&gt;Chapeau!&lt;/em&gt; Pero no solo por ese rollo del desarrollo de las informaciones ni del primer mundo, sino porque me cae como anillo al dedo. Es decir, que por obra y gracia de las tres &lt;em&gt;vedobles&lt;/em&gt;, mi vida se ha simplificado fascinante y perezosamente, y no paro de saltar en un pie –siempre mentalmente para evitar el desgaste y las lesiones— desde que rara vez tengo que pisar bibliotecas, oficinas burocráticas, agencias bancarias, oficinas postales y tiendas pornos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gran parte de mi vida actual, pasiva y sedentaria, multidisciplinaria y universal, todo a la vez, estará siempre agradecida a Internet porque sencillamente Internet lo sabe todo. Y sabe, sobre todo, como encantar a las personas, como darles un poquito de buena fama, de contacto con el mundo y salida a flote, o sea, un humilde diezmo de caridad que los usuarios sabrán agradecer infinitamente. Porque en el mundo de Internet, claro que sí, no hay nada más que decir, en este mundo cibernético está el gloriosisísimo y fecundo y siempre sonriente &lt;em&gt;jaifaif&lt;/em&gt; (hi5) para los mortales.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En el hi5 están todos. Absolutamente todos. Porque el &lt;em&gt;jaifaif&lt;/em&gt; es la casa de citas, el pub de los viernes y sábado, los parques y plazas domingueros, los &lt;em&gt;uiquenes&lt;/em&gt; en el sur –incluido inviernos—, el punto cual aleph donde todo coincide. Solo que más bonito y más fashion y con mejor sonrisa y totalmente fotogénica. El &lt;em&gt;jaifaif&lt;/em&gt; es, en resumidas cuentas, el paraíso de las vanidades. Ergo mi paraíso mediático y posero, uno más.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En el &lt;em&gt;jaifaif&lt;/em&gt; tengo apenas un puñado de fotografías que me ha costado millones de partos. Y cada vez que me doy una vuelta por los “perfiles” y “galerías de fotos” de aquellos que me visitan en los últimos 30 días [1], confirmo y reconfirmo que la gente se toma este trabajo muy en serio. En cada palabra, en cada imagen, se nota un esfuerzo concienzudo y pocas veces dilatados, laxados, de lo que se denomina ‘saber venderse’. El &lt;em&gt;jaifaif&lt;/em&gt; se convierte en poco tiempo y con aplastante autoridad en el termómetro de tu vida social, el que decide si eres alguien que puede salir a una discoteca este fin de semana o quedarte en casa a ver &lt;em&gt;dividís&lt;/em&gt; piratas [2].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Pero qué pasa cuando el &lt;em&gt;jaifaif&lt;/em&gt; perturba su función primaria y básica, o sea la de crear personajes de cascarón o de porcelana? ¿Qué pasa cuando, sin querer ni habérselo imaginado, se convierte en la prueba fehaciente de que sus miembros son bastante humanos y comenten fatales errores? Entonces ahí hago mía la frase de un estimado amigo cuyo nombre no revelo (porque fue él quien me contó, entre copas de buen pisco, la historia que ahora cuento, también): “Mucho cuidadito con el &lt;em&gt;jaifaif&lt;/em&gt;”. Y no deja de tener razón. Les cuento por qué:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Resulta que un amigo de mi amigo –créanme que es en ese orden—, bastante casado y con un hijo, conoció a una bastante bella mujercita en un pub bastante zalamero de fin de semana. Y la conoció y le contó mil historias y ella se fue con él... por ahí. Ella, encantada con él, lindo él, de haberlo conocido y todo, y le dijo que sí, que la podía llamar cuando quisiese, que ella encantada. Y así fue. La llamó y volvieron a salir. Y siempre él llamaba porque ella solo sabía su nombre y nada más. ¡Para qué más información!, se dijo él, si solo sería una relación pasajera, que no le hacía mella a su tremendo y gran matrimonio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo la señorita encantada, la muchachita feliz y contenta, con “enamorado” nuevo y todo, quiso más, claro. O sea mayor presencia, mayor compromiso. Y él accedió a todo lo que tuviera que ver con... dinero: comprarle ropa, sacarla a cenar, pagarle las tarjetas. Todo con tal que no le pida tiempo, porque el tiempo, casi todo, era para su trabajo y su familia, en ese orden, perdonen ustedes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Craso error. Porque la nueva pareja, a la que le cumplía costosos caprichos, fue queriendo más y más. Entonces pensó de manera “inteligente” y le dijo adiós antes de que se complicara la cosa. Desapareció del mapa y borrón y cuenta nueva. Ella no tiene cómo dar conmigo, pensó. Y siguió con su vida. Pero ¡ay Internet! Ella fue al Google y escribió su nombre completo, lo único que tenía a la mano y ahí estaba: no él sino su esposa, su hijo, la familia completa. Era el &lt;em&gt;jaifaif&lt;/em&gt; de su mujer, que inocente, amorosa, hogareña ella, había colgado las fotos de su familia, cual cuadrito de mesa de centro, con toditos sus nombres y apellidos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y la señorita, que quería ver cumplido un último capricho, averiguó todos los datos de la esposa, absolutamente todos. Y llegó a ella aprovechando su trabajito de ratos libres: vendedora de Unique o una de esas. Y siempre por teléfono o desde su oficina, ambas se hicieron grandes amigas de cosméticos, perfumes y lencería. Íntimas, qué duda cabe. Hasta el día en que ella pudo ver consumado el capricho final: porque sin saber ni intuir nada, llegó una noche a casa y vio a su mujer tomando el té ¡con ella! Riéndose las dos, disfrutando las dos. Y antes de que la mujer presentara a su nueva amiga, se puso de pie, la vengadora, para gritarle a los cuatro vientos unas cuantas cosas, bajo la cojudísima mirada de una esposa que le costaba entender las cosas. Una escena que no pudo desmentir jamás. Fin de la historia y del matrimonio. Una esposa cornuda, un marido bien idiota y una señorita caprichosa. Los milagros del &lt;em&gt;jaifaif&lt;/em&gt;. Para todos los gustos [3].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;-----------------------------------------------------------&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; Saben perfectamente de lo que estoy hablando, no se me hagan: todo el que entra al jaifaif va directo y volando a ese link que te muestra, en página aparte, a colores y con fuegos artificiales, la lista completa de todas aquellas personas, que desde su “sitio”, han entrado a tu “perfil” para verte. Mucha pena da, claro, cuando al dar clic en esa opción no ves a nadie, o ves a tu hermana, tu prima feísima o, lo que es peor, al peluquero de barrio reencauchado a punta de cirugías.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Sin embargo, e ingeniosamente, hay “perfiles” varios –muchos diría yo— que para no caer en las garras del fracaso social, de la exclusión permanente y lacerante, de ser luser habida cuenta, optan con mucho tino en crear un “perfil” y una “galería de fotos” a la altura de las circunstancias y necesidades: no pasar de la veintena de años, bailar desde reggaeton hasta electrónika –así, con ka—, ver todas las series de Warner Channel, pregonar la soltería y, principalmente, poner las fotos de sus mascotas –perros, gatos y loros— en lugar de las suyas no vaya a ser que... ¡ayayay!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; Entiendo que al contar esta historia pongo en alerta a los "hombres de mundo" y a las mujeres vengadoras. Dense una vuelta por el &lt;em&gt;jaifaif&lt;/em&gt;, señores, uno nunca sabe.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-115483239986913926?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/115483239986913926/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=115483239986913926&amp;isPopup=true' title='49 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/115483239986913926'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/115483239986913926'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/08/ayayay-el-hi5.html' title='¡Ayayay el hi5!'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>49</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-115370272932194177</id><published>2006-07-23T19:47:00.000-05:00</published><updated>2007-02-07T14:41:29.306-05:00</updated><title type='text'>Acerca de las travesuras y de las niñas malas, muy malas</title><content type='html'>&lt;a href="http://es.geocities.com/lucia_n_r/Cafe.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://es.geocities.com/lucia_n_r/Cafe.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div align="justify"&gt;Fue para mi cumpleaños, hace ya casi un mes, que me regalaron la última novela de Mario Vargas Llosa [1], y no esperó ni dos semanas en mi biblioteca, durmiendo el sueño de los justos, para caer en mis manos pidiéndome a gritos lectura. Una lectura para tiempos libres. Los pocos que me quedan en estos días de perfecta compañía gallega… y lo dejo ahí.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
La historia de Ricardo Somocurcio tiene un tufillo conocido, un pequeño ventarrón, como a persona que uno conoce de no sé dónde y le reconoce no sé qué. Un personaje que tiene como gran meta de la vida vivir en París sin atreverse a dar el salto más importante, sin atreverse a ser lo que realmente hubiese querido: ser escritor. Y entonces “espejo te rebota”, leí entre líneas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
Claro que “la vida” de Ricardito se hace en mil años y vive él mil años enamoradísimo de la niña mala. Una mujer que va de travesura en travesura como si de ella se alimentara, como si fuera para ella aire y agua. Y uno como que empieza a ver “la vida”, o sea la de &lt;em&gt;moi&lt;/em&gt;, con un cristal distinto después de varias lunas y hasta suelta lágrimas sobre leche derramada cuando las mismas líneas te dicen que el camino que has elegido va bien, pero segurito, así, por la Sarita, que pudo estar mejor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
Y ahí comienza la gana de quererse replantear las cosas una vez más. Hombre, que vivir en París viviendo de la literatura, con un pisito minúsculo en los altos de un café (vean la foto y díganme si no), pasando las tardes metido en un bistrot o refrescándose de los veranos bebiendo cerveza en la terraza de algún bar, suena más a sueño romántico y bien cojudo que a tierra firme y sufrible. Más boom latinoamericano que a “contrato de trabajo”. Sin embargo, como uno ya comienza a identificarse por terco y por protoromántico, pues le da cara a “la vida” con cachita, y aguarda el momento justo y pronto para comprar el billete en clase económica.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
Gracias hay que dar, en todo caso, a este libro que me recordó otro tan bello como nostálgico y feroz, a un personaje como Phillip, el tullido de &lt;em&gt;Servidumbre Humana&lt;/em&gt; de Somerset Maugman, tan sufridamente enamorado como el Ricardo de MVLL. Y siempre en ambos la mujer dura, siniestra, pérfida. La niña mala. Y ahí entonces yo me mimetizo en todos y uno a la vez y comienzo a sacar cuentas de las lunas pasadas y de las niñas de mi vida, las no tan malas y las malas muy malas. Y así queda la cosa:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
&lt;strong&gt;Primera niña&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
La conocí, o mejor dicho, me conoció cuando yo no entraba ni en la adolescencia. Y fue por puro trabajo, el de ella, claro, porque era la siempre atenta y mayor de edad que vivía en el tercer piso de mi edificio y que se ganaba sus buenos intis de la época para cuidar de mí mientras mis padres –por entonces siempre ocupados y con saliditas por las noches— pasaban veladas en comidas, reuniones, festejos y un largo etcétera bien merecido porque trabajaban duro y parejo cada uno en lo suyo. Y como yo era un muchacho de once, doce años, me tenía que quedar en casa porque al otro día había que ir al colegio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
Así conocí a esta primera niña mala. Llegaba a casa poco antes que ellos se fueran a la calle. Esperaba en la sala unos minutos y cuando ya habíamos quedado solos, se acomodaba perfectamente en la habitación de mis padres como parte de una rutina ya establecida. Yo en mi cuarto recibía siempre las mismas indicaciones de mi madre, que cualquier cosa tal número de teléfono, que ya no me levantara, que durmiera, que ahí se quedaba la niña mala para cualquier urgencia. Y como yo no podía dormir, y al parecer mi “niñera” tampoco se divertía mucho con la tele, iba a buscarme tema para hablar. Y hablábamos, sobre todo de temas que a un niño le comienza a despertar curiosidad y con alguien que te ha entregado todita su confianza metiéndose en tu cama y tapándose hasta el cuello cuando hacía frío. Aprendí, claro que sí. Y también olvidé, porque no es edad para tamañas prácticas. Hasta que llegué a los quince, en que sí pues, ahí sí que sí. Y entonces conocí a la segunda niña maña.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
&lt;strong&gt;Segunda niña&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
En realidad ya había conocido alguna otra niña en el camino “de la mano y de la adolescencia”, valga la redundancia porque es lo mismo, pero tampoco hay tanto espacio ni vida que la aguante así que mejor voy directamente al momento en que conocí a la segunda niña mala. Estaba ya bastante grandecita y eso de niña no le quedaba ni de perfil. Y como buena conocedora fue sutil y eficiente en el bello “arte de amar”, y como si fuera más bien “arte de magia”, me fue quitando todita mi plata de entonces, que no era mucha, claro, pero era la que sufridamente conseguía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
La conocí cerca del colegio donde estudiaba y al que, por supuesto, faltaba por irme a verla, al menos por una hora, porque eso era todo lo que podía, no sé si me entienden. Yo que siempre fui un niño bien jamás me había “tirado la pera” hasta que Rafo, mi gran amigo de entonces, supo convencerme de lo contrario. En fin, ella supo cobrárselas todas, y yo me desprendía con gusto, cómo no. Llegábamos en grupo y en grupo nos recibían cuando no eran ni las once de la mañana. Hasta la una en punto en que era la hora de la salida del colegio y había que llegar a casa como si nada aunque misios nuevamente. A ahorrar durante un mes, y otro y otro, lo suficiente para llegar a sus brazos, al recuerdo de la niña mala [2].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
&lt;strong&gt;Tercera niña&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
(Y con esto termino para no seguir abriendo heridas). Aunque no tiene rostro y aunque no tiene nombre, esta niña es muchas niñas. Las niñas que me dijeron que no. Las he tenido en mi vida a manera de &lt;em&gt;recordaris&lt;/em&gt; que no todo es color de rosa. Y me han puesto de una en mi lugar, me han hecho pisar tierra o morderla, que es peor porque ¡ay como duele admitir la derrota!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
Me han dicho que no innumerable de veces y en todas mis edades. Inclusive, alguna vez las niñas primera y segunda. No sabría cuántas veces, tampoco, porque al masoquismo de lejos y no las cuento. Pero fueron varias, lo admito. Muchas. Y me lo han dicho de muchas maneras también, y para negarse ante muchas propuestas, porque no sólo amor he pedido en “la vida”, no soy tan huachafo. Y duele, cómo no. Y jode, también. Porque uno se esmera y hace su esfuerzo, y la suda y hasta se pega noches de insomnio, sin esperarse un no como respuesta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
Por más que he tratado de ser sutil, de imitar a alguna otra como lo hizo la segunda niña, muchas de ellas han sabido “tirarme arroz costeño”, como se dice por estos lares. Me han hecho trapo, y caballero nomás, nunca gana el que no arriesga. Porque uno, si ve la vida con ganas de llegar a París y vivir en los altos de un café, le saca provecho a todo y aprende de todo. Y yo he aprendido, claro que sí. He tomado nota como alumno aplicado que espera su momento. Como éste, por ejemplo, donde el escenario es distinto y &lt;em&gt;Sin “no” en el frente&lt;/em&gt;, y ya me siento con un pie en el avión y otro en la cáscara de plátano. Aprendiendo del niño bueno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;
&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; VARGAS LLOSA, Mario; Travesuras de la niña mala; Alfaguara; Madrid; 2006.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; La verdad es que no puedo decir que esta niña mayor fuera de las malas muy malas, porque hay siempre un halo de buena fe y mucha nostalgia que a uno le hace recordar solo los buenos momentos. En todo caso, de las malas muy malas –siempre con la misma nostalgia y cariño por ellas— podría ser la tercera niña, a continuación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-115370272932194177?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/115370272932194177/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=115370272932194177&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/115370272932194177'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/115370272932194177'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/07/acerca-de-las-travesuras-y-de-las-nias.html' title='Acerca de las travesuras y de las niñas malas, muy malas'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-115300548331635934</id><published>2006-07-15T18:12:00.000-05:00</published><updated>2006-10-13T22:32:03.890-05:00</updated><title type='text'>Robert Rodríguez, escándalo menor</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Mi amigo cineasta José Antonio Portugal me contó hace mil años, bajo la fórmula mágica del pisco puro y duro, de aquella vez que vio a Robert Rodríguez presentando ante la &lt;em&gt;Berlinale&lt;/em&gt; su película &lt;em&gt;From dusk till dawn&lt;/em&gt;, y los alemanes, alucinados todos, desorbitados todos, aplaudían a rabiar, parados en los asientos, entre el barullo, extasiados. Un bar en medio de la nada, una cueva repleta de vampiros. ¡Salma Hayek con colmillos! ¡Condones rellenos de agua bendita! ¡Genio!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Un genio? Si más bien se hizo famoso gracias a una película de apenas siete mil dólares. Había escrito el guion bien mexicano, lleno de sombreros, guitarras, balas, sangre y tequila, mientras estuvo internado en un laboratorio como paciente de un experimento genético. Se dejó someter a mil pruebas, exámenes, como conejillo de indias. Porque el dinero manda y punto. Necesitaba la plata para producir su ópera prima y pensaba recuperarla vendiendo &lt;em&gt;El Mariachi&lt;/em&gt; en el mercado del video. Nunca intuyó lo que le pasaría: se la compró una Major y ganó millones. Bien por él, aunque me duela el estómago.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces apareció su siguiente proyecto. Un bodrio que evocaba al primero: más charros, más balas, y el añadido de coreográficas piruetas aéreas de Antonio Banderas y el parlamento de Quentin Tarantino en un bar en decadencia. &lt;em&gt;Desperado&lt;/em&gt;. Una secuela que se convertiría en trilogía con &lt;em&gt;Once upon a time in Mexico&lt;/em&gt; más Johnny Depp. Una dosis de mexicanitis aguda con pronóstico reservado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si no fuera por &lt;em&gt;From dusk till dawn&lt;/em&gt; (Del crepúsculo al amanecer, para los dudosos), Rodríguez encajaría perfecto como flor de un día. Porque dejó de lado sus trilogías –también la tiene con &lt;em&gt;Spy Kids&lt;/em&gt;, a pedido de sus hijos, que querían ver películas de espías- y se burló de medio mundo. Con cuerpos humanos convertidos en guitarras eléctricas; y parroquianos cheleros, en grotescos vampiros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después se etiquetaría como director que le encanta patear el tablero de la industria, con la que anda peleado, para llamar la atención y seguir, como hermanito menor, a Tarantino –a quien invita a cuanta película hace como actor y le deja dirigir sus propias escenas-. Para juntos darle la irreverencia que necesitaba a gritos el cine. Frescura roja a las decapitaciones, violaciones, vejaciones, y demás “ciones”. Con la escena memorable, en homenaje a las &lt;em&gt;road movies&lt;/em&gt;, cuando se ve todo un paisaje a través del hoyo que una bala ha dejado en la mano de QT.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hasta que por fin le metió algo de coraje. Le dijo a un famoso creador de comics que quería dirigir una adaptación de sus historietas, y éste le respondió que no... dos veces. Entonces le pidió que se viniera para su estudio –donde aguardaba también Tarantino- y que editarían una escena a cuatro manos. Si le gustaba el producto, entonces trabajarían juntos. Frank Miller fue hasta Texas y quedó maravillado con lo que vio. Habían filmado sobre tela verde, luego editado y musicalizado en cuestión de horas. El resultado: la primera escena de &lt;em&gt;Sin City&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un mousse de colores. Texturas que adormecen: violencia, sangre, violencia, sangre. Aunque esta vez con tintes distintos. Una temática más corajuda. Escenas dark. Diálogos en blanco y negro. El cóctel molotov que mezcla al antihéroe, el villano y la prostituta. Siempre con la firme intención de, en cada película, poner la patada más baja a la altura del cuello.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-115300548331635934?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/115300548331635934/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=115300548331635934&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/115300548331635934'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/115300548331635934'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/07/robert-rodrguez-escndalo-menor.html' title='Robert Rodríguez, escándalo menor'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-115205556847471020</id><published>2006-07-04T18:18:00.000-05:00</published><updated>2006-10-13T22:32:42.746-05:00</updated><title type='text'>Amo a todas las actrices, todas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Porque desde pequeño no paro de enamorarme de cada una, de todas, mínimo dos horas al día. Cada matiné en solitario, cada noche al final de la jornada, abrigado con la neblina limeña, caen las estrellas y yo que me enamoro una y otra y otra vez, siempre de ellas [1].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Primero fueron Maureen O'Sullivan en &lt;em&gt;Tarzán&lt;/em&gt; y Jessica Lange en &lt;em&gt;King Kong&lt;/em&gt;. Las amé con amor que se deslizaba entre la inocencia y el ventarrón platónico. Yo, apenas un adolescente que no cabía en tamaña butaca de cine cuando las cazuelas agonizaban. Además, aparecían con poca ropa, las piernas largas, estilizadas. O'Sullivan, la morena fiel, y Lange, la rubia prisionera. ¿Díganme si no? Y como todo se moderniza en esta vida, me volví a enamorar, ahora de Naomi Watts &lt;em&gt;remake&lt;/em&gt;. Y también de ella en &lt;em&gt;21 gramos&lt;/em&gt;, ¿por qué no el peso del deseo?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La culpa absoluta de que mi vida sea una nube de ensueño pegada a la pantalla la tiene ese ramillete de muecas y sonrisas que es Meg Ryan. Primero, aquella vez que la oí lanzando quejiditos falsetes en una cena con Billy Cristal. Y desde entonces, a través de una relación de amor prohibido entre ella y yo. De ahí yo empecé a tener enamoradas y ella comenzaba a salir con ese aguado de Tom Hanks en más de una película. Hasta que la abandoné por Elizabeth Perkins, que también salió con Hanks en &lt;em&gt;Big&lt;/em&gt;, pero que se le vio siempre más linda y provocativa en minifalda de la época de piedra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Consciente de mi debilidad por todas, me he resistido hasta la fecha a ver las películas en blanco y negro con Marilyn Monroe, Raquel Welch o Sophia Loren. ¡Se imaginan! Es que ahí mismito lanzó mi último suspiro y buenas noches los pastores. Porque estoy seguro de no ser capaz de soportar tanto amor y &lt;em&gt;famme fatal&lt;/em&gt; durante las dos horas más largas de la historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, he remado duro, y la lista ha ido creciendo: Catherine Zeta-Jones de ladronzuela de arte junto al vejete de Sean Connery. La escena: ella en buzo repasando el camino correcto para no ser detectada por la alarma. Natasha Kinski en todas sus películas y por supuesto en todas sus escenas. Sharon Stone agilita de piernas en los interrogatorios. Elizabeth Shue acompañando al borrachazo de Nicolas Cage en &lt;em&gt;Leaving Las Vegas&lt;/em&gt;. La escena: llorando desconsolada al ver a su compañero en crisis alcohólica [2]. Winona Ryders de niña rebelde (¡Y pensar que es cleptómana en la vida real! Sencillamente ¡uou!). Diane Lane, única, elegante, hermosa, pecadora ella en &lt;em&gt;Infidelidad&lt;/em&gt;. ¡Por favor! Sin comentarios.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y sigue la lista: Renée Zellweger como la más templada de mí… y de Tom Cruise en &lt;em&gt;Jerry Maguire&lt;/em&gt;. Julia Roberts sin distinción alguna, porque cada vez que la veo, dejo a quien esté a mi lado. Y dos horas después vuelvo de rodillas pidiendo perdón sabiendo que del cine no se vive, pues hombre. Uma Thurman con los ojos volteados por culpa de John Travolta en &lt;em&gt;Pulp Fiction&lt;/em&gt; [3]. Helen Hunt retratada por un gay en &lt;em&gt;Mejor imposible&lt;/em&gt;. Laura Linney, a quien amo como a nadie, y la que me hace más feliz, porque no es la más popular… felizmente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hasta que hubo una vez en que por un tiempo dejé de amar a todas para “dedicarme” solo a una. Porque conocí a Kelly Preston. Y por un tiempo me importó un rábano que fuera esposa de Travolta. Hasta que llegó Nicole Kidman. Rubia, pelirroja, morena, lacia, crespa, narizona, no importa. La escena: Lo siento, sencillamente no puedo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después sucumbiría ante dos actrices conocidas más por sus series en la tele que por el celuloide. Igual, las amo: Maura Tierney y Lauren Graham. ¿Que quiénes son? Pues son. Y tarea para la casa, señores. Háganme caso, yo nunca me equivoco. Porque nací para esto de amar a las actrices.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquí dos con sabor a mozzarella: Tea Leoni y Marisa Tomei. Que no se dejan opacar por la más firme: Monica Bellucci. Las escenas: los ojos de Leoni con cabello negro. Tomei siempre que sonría. Y Bellucci… atrapada en un túnel en &lt;em&gt;Irreversible&lt;/em&gt;, claro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Este manifiesto lleno de amor y declaración descarnada no puede dejar a un lado la cerecita de la que siempre viviré enamorado: &lt;em&gt;Melrose Place&lt;/em&gt;. Sí, ya sé que no es una película y menos una mujer, pero son todas y cada una. Y vale. Amén de las chicas lindas de Hollywood y también de las pocas buenas actrices. Puedo morir tranquilo [4].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;--------------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; Que me disculpen todas las que por error u omisión no aparezcan en este breve listado. Aún así, ustedes saben bien que eso no significa que haya dejado de quererlas.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Hay quienes me han discutido la escena aduciendo otra que tolero a duras penas: Ella en la piscina haciendo un alboroto con el Cage ese al compás de las botellas, el sol y un conato de sexo de inframundo.
&lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; Y que Edmir Espinosa me disculpe, pero no me gustan sus pies como a él y al quemado de Quentin Tarantino.
&lt;strong&gt;[4]&lt;/strong&gt; Una versión completa jamás entraría en este post porque mientras voy escribiendo estas líneas finales van apareciendo más caras bellas por mi mente. Por eso el autor está dispuesto a continuarla en conversaciones de café o por cualquier otro medio. Es cuestión de decir cuándo, cómo y dónde.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-115205556847471020?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/115205556847471020/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=115205556847471020&amp;isPopup=true' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/115205556847471020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/115205556847471020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/07/amo-todas-las-actrices-todas.html' title='Amo a todas las actrices, todas'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-115160063775965300</id><published>2006-06-29T12:01:00.000-05:00</published><updated>2006-10-13T22:33:13.420-05:00</updated><title type='text'>Carta abierta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;A todos los que se pasan las mañanas y las tardes viendo el Mundial.—&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No saben de qué manera les puedo envidiar. Porque tener las mañanas y las tardes completas para tirarse en el sillón o en la cama a ver la tanda de encuentros mundialistas es un placer que tiene mil aristas por los que sentirse a gusto. Mil puntos desde los cuales se puede, tranquilamente, pensar que uno es realmente feliz.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Soy un fanático del fútbol. De ver fútbol, porque de deportes siempre cero a cero. He dicho toda mi vida que hacer deporte es dañino para la salud, para mi salud. Así que yo soy de los que se acomodan y se pueden pasar el día completo viendo fútbol. Y esta vez, la excusa perfecta, no ha sido así. Porque hay que trabajar, maldición. Y no me queda otra que enterarme de los resultados vía Internet o llegar a casa a ver medios tiempos, alguna tanda de penales o resúmenes de los goles. Y eso frustra. Sobre todo cuando hay alguien más que los vio completito y no deja de sacarte cachita del partidazo que te has perdido.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los fines de semana sí son míos. Desde la primera ronda me levantaba a las ocho en punto para comenzar la jornada. Aun cuando me haya acostado un par de horas antes por eso de que fin de semana sin alcohol no es fin de semana. Y he cepillado el día con un partido tras otro. Sobre todo el último domingo que comencé temprano con el mundial y lo empalmé con la final del campeonato y un Alianza-Boys que me causaron tremendo problema. Porque el fútbol más la convivencia más el sexo no son llevaderos, ya está visto [1]. Y porque después del gusto viene el disgusto, o sea que una vez más cero a cero, me quedé sin meter ni un solo gol.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así que yo asumí la consecuencia. Y a ponerle pecho a las cosas. Porque ya se vienen los cuartos de final, y veo la lista de tremendos partidazos a punto de ser televisados. Y que se me caiga el mundo encima, no pienso perderme ninguno porque ayer, señores, salí de vacaciones. Dejo el trabajo por el fútbol, y en casa sabrán entenderme. Tomaron con buen humor que me levantara los fines de semana a ver fútbol, cosa que nunca se lo habían visto en nadie. Y no soy argentino así que no vivo estresado ni comido por la ansiedad. Soy peruano aunque mal paguen.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Paréntesis. Como peruano le he ido a los países sudamericanos en este breve campeonato. Y ahora que Paraguay en primera instancia, y luego Ecuador, con la frente en alto, le han dicho adiós, le voy a Argentina, porque irle a Brasil es más de lo mismo. Nadie puede negar que Brasil se la lleva. Es más, no debería jugar el Mundial. Deberían ser invitados de honor en la final. Y entregarle la copa al subcampeón mundial, es decir, al que gane el último partido, porque ellos pueden sentirse campeones sin pisar un campo de fútbol, y créanme que nadie les va a discutir nada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sigue breve paréntesis. Y reniego de Santiago Roncagliolo, quien con mucho humor escribió me parece que en &lt;em&gt;El Comercio&lt;/em&gt;, que como peruanos y bastante derrotistas que somos, este mundial siente que le debe ir a países como Togo o Trinidad y Tobago, porque el ánimo de perdedores lo llevamos en la sangre por los siglos de los siglos, amén. Y pues la verdad que yo no. Y a pesar de ser hincha del Muni, sí, del Muni, y de estar en segunda división, y de no haber visto nunca en mi vida campeonar a mi equipo, le voy a Argentina y también a Portugal, dando por descontado que Brasil es campeonísimo del mundo. O sea que yo sí quiero beberme la copa aunque sea convidada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así se vive este mes de Mundial. Con las horas contadas y bien justas, al punto de escribir casi nada en este blog, porque primero están los partidos de fútbol, señores. Y de rato en rato disfrutando de un foro graciosísimo que se produjo de la nada en un texto anterior [2]. Por tanto lo más probable es que el siguiente post nazca después del 9 de julio, día en que en Alemania saldrá un nuevo campeón del mundo. Me sabrán entender.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;---------------------------------------------------------------- &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1] &lt;/strong&gt;Vi unas semanas antes del inicio del Mundial un reportaje en el cable donde preguntaban a las mujeres en Argentina qué tal les iba con el sexo durante el mes del Mundial, y la asombrosa respuesta fue que durante todo ese tiempo no tenían absolutamente nada de sexo, nada. Pero en este caso –que no es el mío porque Perú se quedó en casa- se debía a la alta tensión y ansiedad en la que vivían los hombres argentinos. &lt;strong&gt;[2] &lt;/strong&gt;Leer los comentarios de &lt;em&gt;Así habló Saratus... ¿qué?&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-115160063775965300?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/115160063775965300/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=115160063775965300&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/115160063775965300'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/115160063775965300'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/06/carta-abierta.html' title='Carta abierta'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-115033012936006501</id><published>2006-06-14T18:46:00.000-05:00</published><updated>2006-10-13T22:34:09.343-05:00</updated><title type='text'>Así habló Saratus... ¿qué?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo claramente una noche de domingo cuando viendo la televisión me sentí bien peruano y símbolo patrio. Estaban dando un programa dominical, de esos políticos realmente malos que con el tiempo se han convertido en simples magazines. El reportaje que estaban pasando era una perfecta muestra de ello: el reportero se había ido a Santiago de Chile y desde allá analizaba el éxito de algunos peruanos radicados [1].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con mucho cariño siempre he contado lo que ahí se revelaba: la historia de una joven peruana que se fue a Chile a probar suerte y después de un tiempo fue contratada por una familia chilena para que se haga cargo de las actividades de la casa y de los niños. El argumento de la pareja chilena para contratar a una peruana era su buena sazón en la cocina y sobre todo su correcto uso del idioma como buen ejemplo para los hijos. “Es qui el chileno habla de pésimo, po”, afirmaba el jefe de familia. Y para entonces pensaba yo que no le faltaba razón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces me puse a analizar los dialectos y algunos modismos, principalmente de los países sudamericanos. Y el peruano, claro, resultaba el más puro, el que menos infracciones supuestamente cometía. Junto al colombiano, era el dialecto sencillamente más neutro [2]. Y por tanto, el que menos había variado con respecto a la regla. Nada más falso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Porque por estos lares no nos pareceremos a los argentinos ni a los chilenos, pero tenemos una serie de dislates cada uno peor que el otro. Como todo el mundo, claro, que van de errores comunes y casi universales a otros bien nuestros y picantes y totalmente se reserva el derecho de admisión en la puerta. O sea, cholos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y con qué cara si hasta creía todo el tiempo que en el Perú hablábamos mejor que en la misma España. Que aquí se hablaba más en limpio y sin borrón ni cuenta nueva. Que entre las boludeces de los argentinos y las gilipolleces de los españoles, estaban más bonitas las cojudeces de los peruanos. Porque si los argentinos son “recultos”, nosotros somos “recontrainteligentes”, o sea que siempre ganamos. Hasta que comenzamos con eso de que aquí la &lt;em&gt;ese&lt;/em&gt;, la &lt;em&gt;ce&lt;/em&gt; y la &lt;em&gt;zeta&lt;/em&gt; son harina del mismo costal, y no hay manera de diferenciarlas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace unos años conocí fugazmente a una lingüista, amiga de una amiga. Coincidimos en un bar y estaba a punto de irse a Estados Unidos para estudiar una maestría en su carrera. Más adelante me enteré que la había hecho tan bien que inmediatamente obtuvo un crédito o algo parecido para continuar con el doctorado y en esas andaba hasta hace un tiempo en que me di con la sorpresa que la misma universidad adonde había ido a especializarse, la había contratado con un millonario sueldazo totalmente del primer mundo y PhD para que hiciera un estudio en Tenerife sobre la pronunciación de la &lt;em&gt;zeta&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo me había quedado helado con la noticia. Por lo trascendental y casi salvador del mundo que resultaba su trabajo. Sin embargo, en este último tiempo me han caído con todo con las críticas desde España porque aquí nosotros de la &lt;em&gt;zeta&lt;/em&gt; y la &lt;em&gt;ce&lt;/em&gt; no entendemos nada de nada, y mismo messenger mejor lo escribimos todo con una misma letra, porque sencillamente todo lo pronunciamos como si fuera &lt;em&gt;ese&lt;/em&gt; [3].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todo esto se ahondó en una de mis clases, cuando en una evaluación sobre &lt;em&gt;Cartas a un novelista&lt;/em&gt; de Mario Vargas Llosa, más de un alumno me habló del poder de la “persuación”, así, con &lt;em&gt;ce&lt;/em&gt; final. Y lo hicieron con tal soltura y cerrojo que se entercaron en que mi corrección estaba equivocaba. Entonces se remitieron a los hechos y una alumna ingresó a Google y digitó nuevamente la palabra con error y todo y le salieron 47,000 opciones. Así como se lee: cuarenta y siete mil. Todas con &lt;em&gt;ce&lt;/em&gt; final.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces les dije: “&lt;em&gt;Derrepente&lt;/em&gt; si escribes con &lt;em&gt;ese&lt;/em&gt; al final &lt;em&gt;haiga&lt;/em&gt; más opciones que &lt;em&gt;enantes&lt;/em&gt;”. Y me miraron con cara de profesores universitarios y entendieron todito y la gente callada se defiende mejor, qué duda cabe. Porque la sazón de la comida peruana no es lo mismo que la sazón de la palabra, tan apabullada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-------------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; La lógica de los miles de reportajes que se han televisado de peruanos en otras partes del mundo indica siempre que la pasan muy mal, que viven llenos de penurias y sobre todo, ahogados en un mar de nostalgia, viejos recuerdos y que todo tiempo pasado siempre fue mejor&lt;strong&gt;. [2]&lt;/strong&gt; La segunda acepción de la RAE la define así: “Sistema lingüístico derivado de otro, normalmente con una concreta limitación geográfica, pero sin diferenciación suficiente frente a otros de origen común”. &lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; “La dialectología del español en América debe hacerse por cada país antes de que la homogeneidad que imponen la radio, el cine y la televisión borren las fronteras dialectales que aún existen. El único rasgo común al español americano consiste en la práctica desaparición del fonema interdental fricativo sordo /z/, rasgo que comparte con el dialecto andaluz, extremeño y canario. Así pues, hablando con propiedad cabría decir lo contrario: en el español peninsular existe un fonema, rasgo que no comparten la mayoría de los dominios lingüísticos de este idioma”. (www.arcocomunicaciones.com/fdle/dialecto.html)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-115033012936006501?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/115033012936006501/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=115033012936006501&amp;isPopup=true' title='19 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/115033012936006501'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/115033012936006501'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/06/as-habl-saratus-qu.html' title='Así habló Saratus... ¿qué?'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-114911130085145164</id><published>2006-05-31T16:31:00.000-05:00</published><updated>2006-10-13T22:34:50.773-05:00</updated><title type='text'>De Da Vincis, Coelhos y otras sandeces más</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Recuerdo una vez, de pequeño, que emocionado por ir a ver una película al cine, sufrí la calamitosa zancadilla de un avezado compañero de clase, quien además de ya haberla visto, se encargó de contar el final a viva voz con el socarrón afán de joderle la película al resto, o sea, a mí. Y enfurecido malogré los planes cerrado en que ya no quería ir. Lo recuerdo justo ahora porque de ese muchachito ya no queda nada. Acaban de estrenar en los cines del mundo esa versión cinematográfica de un libro que si algo se le puede rescatar de “bueno”, puede tranquilamente limitarse a haber vendido millones de copias entre incrédulos, despistados, poseros, pollerudos y una buena amiga que tuvo la gentileza de regalármelo. O sea que sí, lo leí también.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;No he ido todavía a ver la película pero es casi un hecho que terminaré yendo. No tanto porque termine sucumbiendo sino por la necesidad de hablar con base. Sin embargo, la idea de este texto no es centrarme en la película —que ya dije que aún no he visto— ni tampoco en el libro, aunque sí me sirva como ejemplo. Porque &lt;em&gt;El código Da Vinci&lt;/em&gt; no es un buen libro por estar plagado de incoherencias históricas, eso ya lo ha dicho medio mundo, sino sobre todo, porque se centra en el artilugio más sencillo y a veces exitoso mas no el más profundo: centrarse en la anécdota.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El libro que tengo en mis manos [1] es una suerte de palabras mal puestas que buscan apresar al lector en una mezcla de acertijos y trampas que se desdibujan y deslucen cada vez que el autor se enfrasca en explicarle al lector más de lo que debe. Ese error, que he visto cometido por otros autores, se trasluce como una desconsideración hacia el público, que no necesita que le expliquen las cosas sino que sepan contárselas. Y cuando no saben, pues buscan la manera de tapar esa falencia.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Los recursos de este autor se limitan a abrir la polémica sobre un tema por lo menos espinoso. Ahí tal vez todo su mérito, aunque valgan verdades no deja de caer en el facilismo. Sea tal vez porque así lo quiso, ese fue su primer y más preciado propósito –y que le ha rendido jugoso éxito, hay que reconocerlo—, o tal vez porque sea la mejor manera de tratar de esconder su deficiencia –por lo menos traducido en este libro—: que tiene grandes limitaciones para contar.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Un libro no es bueno sólo por la historia que se cuenta, sino por la manera en que te la cuentan. Necesidad de fondo y forma. La cuestión está cuando tu mercado es esa masa torpe y amorfa que transita por las calles, la que en buena cuenta, jamás ha caído en este detalle. Y que son capaces de considerar que una película salpicada de balas y sangre, como las de Arnold Schwarzenegger, es buena pero una como &lt;em&gt;El piano&lt;/em&gt; (1993), por poner un ejemplo, resulta lenta, ergo aburrida, ergo mala. También estoy en contra de los productos lentos, no me gustan, pero de ahí a que sean malos hay una grande brecha.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La contrariedad está en que tanto el que produce como el que consume se ha centrado en la anécdota y se ha olvidado de la técnica, la música y el lenguaje. Alguna vez leí a Eloy Jáuregui calificar a este grupo de “tetudos”. Yo le secundo y firmo la lista si es que la hay. Sin embargo, admito la habilidad para conocer al mercado y camaleónicamente adaptarse él. Yo sencillamente no puedo. Me quedo exageradamente corto.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Recuerdo la primera y única vez que traté de leer &lt;em&gt;El alquimista&lt;/em&gt; de Paulo Coelho. ¡Dios santo! Un calvario de páginas insípidas y aguachentas. Lo hice porque yo acababa de llegar de España y estaba escribiendo alguna crónica sobre el Camino de Santiago –que fiel a mi fatiga hice en coche— y pues por ahí una amiga del periódico, bien linda ella, me dijo que yo entonces debía leer ese libro porque ahí se escribía la misma peripecia, solo que mejor, Jesusito. Y entonces me lo prestó porque yo no tenía plata para comprarlo. Y se equivocó la pobre [2], porque en &lt;em&gt;El alquimista&lt;/em&gt; lo único que hay de Santiago es el nombre del personaje, que más bien es un pastor andaluz y no sé que más porque sencillamente después de veinte páginas pedí socorro y salí corriendo. Quedarme habría sido mi fin. Así de contundente y no exagero.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La decadencia de esas páginas las hallaba en la simplonería y el mal gusto con las que el autor le vendía a lectores trasnochados las mismas pastillas para levantar la moral que Ricardo Belmont lo hace tan gracioso y tan de poca monta. El malgastado enfoque por la anécdota y no por calidad de la forma. Lo que me hace regresar nuevamente a mi temprana adolescencia, y mucho después de haber pasado ese bochornoso momento del cine, cuando conocí hábidamente la grandeza de los libros y quise enfrascarme en ser un escritor. Mis primeros pasos. Y el deseo siempre de querer contar “grandes” historias en vez de buenas historias. La rutinaria técnica de dejar para el desenlace el golpe de escena, el dato “perfectamente” guardado, el twist como llaman los americanos [3].&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;De eso ya muchos años. Y algún terreno transitado. Poco, es cierto, pero andado. Sobre todo aprendido. Aprendí un par de cosas. Como no molestarme cuando alguien a propósito me contaba el final de la película, y desalentado u ofuscado decidía mejor no verla. O como no seleccionar la calidad de una historia por el detonante, por el vértigo o por el narcisismo. Aprendí leyendo una vez –o escuchándoselo a alguien, no recuerdo bien— que los griegos antes de ir al teatro exigían conocer previamente de qué trataba la historia de principio a fin, porque para ellos más importante que la anécdota era la forma como estaba contada y actuada la obra.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Entonces cuando años más tarde llegaron a contarme que el psicólogo encarnado por Bruce Willis estaba muerto porque “I see dead people” había dicho el niño, no me piqué ni mucho menos. Fui a ver la película para tratar de, además de divertirme, entender de qué se había valido Shyamalan para construir su historia. Ahora veo películas y leo mis libros bajo la comodidad y goce de ese planteamiento. Y cuando me topo con alguno que simplemente minimiza la construcción por la historia, pues le doy punto aparte como a la novela de Coelho. Y sigo adelante porque estoy convencido que en el mundo se hacen buenas cosas y mi vida es realmente tan corta que no me da para perder mi tiempo en tamañas intrascendencias.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Ya iré uno de estos días a ver &lt;em&gt;El código Da Vinci&lt;/em&gt;. Y me entornillaré en mi butaca a ver que hizo ese director con un libro que nació sin el verdadero propósito del arte de contar historias. Y si ha sido capaz de presentar algo más que el llano enjambre de pistas sembradas en un museo histórico para decirnos que la protagonista es nada más y nada menos que la única pariente viva de Jesús de Nazaret.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;-----------------------------------------------------------------&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; BROWN, Dan; The Da Vinci Code; Doubleday, New York, 2003.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Me doy cuenta que las buenas intenciones de mi amiga habían caído en el error de ofrecerme un libro por otro. Es &lt;em&gt;El peregrino de Compostela &lt;/em&gt;(1987), nombre nada creativo, el que recoge el tema. Libro que, por supuesto, no me nace ni hojear en la biblioteca.
&lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; Fatal reincidencia en las subsiguientes películas de M. Night Shyamalan, quien después del éxito de &lt;em&gt;El sexto sentido&lt;/em&gt; (1999) trató de repetir el plato con una y otra película cuando un buen realizador demuestra sus dotes por el dominio del manejo del lenguaje siempre a su propio estilo. Ver a Quentin Tarantino, una versión sarcástica pero real.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-114911130085145164?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/114911130085145164/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=114911130085145164&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/114911130085145164'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/114911130085145164'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/05/de-da-vincis-coelhos-y-otras-sandeces.html' title='De Da Vincis, Coelhos y otras sandeces más'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-114746833939448629</id><published>2006-05-12T16:04:00.000-05:00</published><updated>2006-11-05T12:21:09.623-05:00</updated><title type='text'>Martinis en Manhattan</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Yo he sido casi toda la vida un hombre de cervezas o unas copas de vino o dos dedos de whisky con hielo y sin agua, gracias. Antes, lo era de ron con coca cola y limón. Y mucho antes de pisco con pasitas y anisado de dudosa procedencia. A mucha honra. O sea que de “piscinas”, “orgasmos”, daiquiris” y demás menjunjes nada de nada, o muy poco, la verdad y por cortesía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por eso admitiré lo desastroso que me fue aquella vez en que me bebí más copas de las debidas, supongo, aunque no haya una ley para eso, pero sí mucha cabeza y ese helicóptero al final de la jornada. Fue en Nueva York. Yo vivía en esa ciudad porque había llegado a ella para estudiar. Y para conocer amigos, claro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora que cuando uno va de estudiante a Nueva York, una de las ciudades más caras del mundo como Tokio o París o Londres, como que lo anda pensando más de dos veces y sumando y restando siempre con la mano bien puesta en todos los bolsillos a ver si no caen algunas &lt;em&gt;coras&lt;/em&gt; perdidas que colaboren con la causa. Así que la verdad, contaditas con los dedos de una mano. Por lo tanto, apenas le encuentras la ocasión te dices a ti mismo “me la merezco porque esto no es Lima ni mucho menos”. Y desde tempranito ese sábado ya estaba yo perfectamente listo y atento a mi celular para recibir la llamada y la ubicación exacta de dónde y quiénes y después a uno de ellos al oído: y cuánto, mi pana porque usted sabe como están las cosas en Perú... Todo planeado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo esa noche no fue así. Porque finalmente fue una entrañable y queridísima amiga quien me dijo &lt;em&gt;com’on, Yisus&lt;/em&gt;. Y yo que ya estaba listo me puse de pie, saqué mi abrigo y cerré bien cerrada la puerta, vieja costumbre limeña que en Nueva York también vale. Y fui a tomar el autobús que me acercara a la última parada del tren F, porque yo en Manhattan, como estudiante, jamás iba a poder vivir, así que estaba cómodamente mudado al otro lado del mundo en Queens.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Salí temprano, como a eso de las ocho. Y lo bello de Nueva York es que hay transporte público toda la noche, así que para la vuelta no se me cruzaba ni remotamente la idea de subirme a un taxi. Eso habría significado una crisis de hasta dos semanas a punta de hot dogs, con todo y doble para que llene, &lt;em&gt;plis&lt;/em&gt;. Una hora y mil transbordos después estaba en Brookling, Nassau Av., la parada del tren G. Zona polaca. Ahí estaba mi amiga, tan entrañable y tan madre de familia ella. Le había pedido a su esposo que esa noche se quedara en casa con los chicos porque saldría a beber algo con su amigo peruano. Y así fue.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Claro que estuvimos varios minutos ahí en la estación mirándonos las caras como diciendo y ahora qué. Así que yo hablé primero y le dije que a Time Square ya no, porque ya me había bebido varias Margaritas por aquellos lares y la idea era siempre cambiar de aire. Volvimos a montarnos en otro tren para hacer otras mil conexiones más que después de media hora nos tenía a los dos en el Soho, la zona sur y bohemia y la más nocturna que darse pueda de la ciudad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi amiga tenía cuatro años viviendo en la ciudad, pero como buena madre de familia que apenas sale, no conocía ni los trenes. Así que yo me convertí en maestro y guía con menos de un mes entre tremendos rascacielos. Y nos metimos en un bar irlandés repleto de europeos más un peruano y nos bebimos las primeras cervezas de la noche. Yo estaba a mis anchas y pegadísimo a una Heineken tras otra practicando mi inglés con ella, solo que a ella, después de un buen rato, como que se le había abierto el apetito. Así que fuimos a comer y ahí comenzó mi calvario por despegarme de la cerveza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Debido a que yo solo conocía bares y más bares, los restaurantes todos me parecían iguales. Así que después de dar vueltas y vueltas, entramos a uno totalmente chic y totalmente gringo. Sin embargo esta vez no me sentí tan latino solo en este mundo porque en la radio sonaba uno mucho más pegajoso que yo, claro, o sea Elvis Crespo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahí estábamos, bien sentados en una mesa de una de las esquinas para poder hablar y ya con los abrigos afuera, cuando se acercó el mozo con la carta. Ella fue la que pidió de comer porque por más que yo me muriera de hambre había decidido no tener hambre esa noche para que la cuenta estuviera a mi alcance, a no ser que a ella se le ocurriera comer a esa hora hot dog en alguna carretilla, pero en fin, estaba visto que no.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así que mi recordada amiga pidió algo de comer y que la verdad en ese momento no entendí nada a excepción de pimienta. ¿Y para tomar? Ella me miraba, yo la miraba, porque tomar sí, eso sí que yo también. Y ya estaba yo saboreando mi enésima Heineken cuando a ella le escuché decir &lt;em&gt;Martini&lt;/em&gt;. Y yo me quedé boquiabierto porque ya no sabía si pedir cerveza en ese momento y en ese lugar tan chic era síntoma tercermundista y falta de respeto. Así que agregué: &lt;em&gt;Tu, plis&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No recuerdo si llegaron primero los tragos o la comida. Lo que sí tengo claro es que probé de ambos. Porque finalmente lo que trajeron en el plato eran unas tostadas acompañadas por un sabrosísimo salmón a la plancha y abundante pimienta. Y para que negarlo, me moría de hambre y estaban buenazas. Lo que sí fue una verdadera bomba al cerebro fueron esos martinis, dos para comenzar, que se transformaron en millones unas horas más tarde y que terminarían por transformarme por completo y hacerme bailar por las calles de Manhattan.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuento cómo fue: ya me había tomado a la fuerza y muy por cortesía la primera copa triangular de martini y de haberme comido esa aceituna traicionera cuando mi fiel compañera también finalizaba el suyo y pedía una más, o sea que &lt;em&gt;tu, plis&lt;/em&gt;, agregaba yo. Y todavía quedaban algunas tostaditas en el plato y nosotros dándole al verbo &lt;em&gt;to be&lt;/em&gt; mientras algunas gringas le daban al merengue pésimo en una improvisada pista de baile. Y como por arte de magia se nos habían terminado las segundas copas. Entonces yo, ya más suelto de lengua, pedí dos más al mozo y un segundo a ella, que quería ir al baño. Estaba chino de contento mientras tarareaba “Pintaleeee”. A mi regreso estaban las copas, que estas las pagaba yo. Y ahí nomás parió Paula.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Porque mi amiga, plato vacío al centro, dijo que ya no quería beber porque le había chocado un poquito el trago. Entonces yo, pintando caritas y moviéndome en mi sitio, le dije que no había problema porque para eso estaba yo allí. Y me tomé la tercera y cuarta copa de la noche sin dejar de hacer reír a mi estimada, que no podía creer que yo fuera tan hablador y tan ocurrente... cosas del martini. Hasta que llegó el momento de la cuenta, que estaba a mi alcance y a medias fuimos, eso creo, porque la verdad no me acuerdo mucho.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y menos me acuerdo cuando salimos de ahí, porque estoy segurísimo que me dieron todos los aires juntos y directos a la cara y me pusieron el camino en zigzag y salí hecho una cuba a cantar por las calles de Manhattan. Lo que pasó a continuación es más bien una versión de mi siempre confiable amiga, de quien nunca pongo una sola de sus palabras en duda. Ella estaba asustadísima porque &lt;em&gt;Yisus&lt;/em&gt; es divertido pero siempre correcto y además nunca se marea. Pero aquella vez &lt;em&gt;Yisus&lt;/em&gt; estaba borrachísimo caminando por el medio de la pista y feliz tarareando en inglés a Frank Sinatra nunca mejor con &lt;em&gt;New York, New York&lt;/em&gt;. Súper original, yo, hay que admitirlo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Caminamos, dice ella hasta la estación del tren, la más cercana. Y pues yo no quería ingresar porque debajo de Nueva York a Frank Sinatra nunca se le oye igual y prefería cantar bajo la lluvia aunque no estuviera lloviendo. Solo había un aire helado de otoño que te pega borracheras. Y comencé a correr por la calle, en círculos y haciendo “a que no me alcanzas” con movimientos de cintura y eso. Hasta que lograron bajarme a la fuerza. Y de ahí al tren. Y de ahí a hacer mil transbordos que, como ella no sabía, los hacía yo sin saber también a esas horas, puesto que ella, pobre, ya no podía conmigo. Y no sé cómo pero llegamos. Previas ganas de miccionar, claro, que además quise hacer efectivas a un ladito del tren y &lt;em&gt;callagito, shhhh, que nagie se da cuenta&lt;/em&gt;, le decía yo, en español.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegamos. Pero llegamos a la estación de su casa, o sea que yo me dije, yo te dejo y de aquí me voy solo no te preocupes, supongo. Porque ya estábamos fuera de la estación y como vi nuevamente la noche y el aire ese, me puse a cantar de nuevo y saltar por el centro de la pista, de esos saltitos en el aire en los que buscas hacer un magnífico y artístico choque de talones, siempre en el aire y totalmente acrobático-patético-borracho. Y habré conseguido apenas unos cuantos porque ahí sentí la manazo de mi fiel y heroica amiga que, asustadísima y preocupada por la policía, no tuvo mejor salida que agarrarme a cachetadas en plena calle. Yo estaba feliz. Y contagié a tanto neoyorquino que estaba en la calle a esa hora, y me siguieron el canto en coro en esa parte que dice &lt;em&gt;Play the funky music, white boy&lt;/em&gt;. Ya la única que no se divertía era mi amiga, por mi culpa claro, pero los demás sí. Estábamos cantando, puros gringos y yo, esa de Wild Cherry que me traía viejos recuerdos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Minutos después se estacionaba una camioneta y de ella salía el esposo de mi amiguísima, al que ella había llamado pidiendo socorro. Y me subieron a la camioneta y me llevaron hasta mi habitación en Queens, supongo, porque ahí amanecí el domingo casi por la noche, con un terrible dolor de cabeza y odiando a mil por hora a los fatales martinis, esos benditos tragos mentirosos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-114746833939448629?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/114746833939448629/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=114746833939448629&amp;isPopup=true' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/114746833939448629'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/114746833939448629'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/05/martinis-en-manhattan.html' title='Martinis en Manhattan'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-114678905501266197</id><published>2006-05-04T19:26:00.000-05:00</published><updated>2006-10-13T22:36:08.616-05:00</updated><title type='text'>Una odisea a mi manera</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Las calles desiertas por la noche&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;y tu cara se dibuja en mi memoria&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;los árboles, se abrazan, como bosques de esqueletos&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;en la lluvia, y mi sueño naufragó.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;(...)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Que lejos tú, que lejos yo,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;los escombros de mi vida se deslizan con la lluvia&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;recordando a Penélope.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;Penélope&lt;/em&gt; (Robi Draco Rosa)&lt;/div&gt;
&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Siempre he considerado a Odiseo el perfecto ejemplo de lo que es un hombre que tiene la cara pero que a punta de gota gorda demuestra que no lo es. Me explico: No hay hombre en el mundo que no lleve una cicatriz consigo con el que algún día sea reconocido. Tampoco hay hombre que en cierto momento no se haya hecho pasar por loco hasta que le descubren la mentira [1]. Menos un hombre que, triunfante a partir de la astucia, se dejara ganar por la soberbia y con ello el sufrimiento. O aquel hombre que vence sirenas. Y porque, finalmente, todo hombre en esta vida, al menos en un pasaje así de pequeño, ha tenido un perro que le ladre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y yo, pues de Odiseo tengo bastante. Sobre todo porque en un puerto tengo una Penélope que teje mientras espera. Ahora que, admitiendo que ya no vivimos en la Grecia antigua ni mucho menos, y pese a lo que diga Robi Draco Rosa con eso de “Qué lejos tú, qué lejos yo”, todo se hace soportable gracias a las comunicaciones ultramodernas y ultracaras, también, pero qué importa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así que por ahora vivo tranquilo. Feliz y tranquilo. Porque sé que en cuestión de días llegará el momento de sentirme realmente yo. Y de entender que no tejieron por gusto, y que eso que se llama “esperar” no es tanto así, porque uno que no es ciego ni mucho menos, aprende a ver y a reconocer la luz en el horizonte. Esa luz que se convierte en la clarinada que estaba esperando para encontrar el camino a casa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nunca he conocido un cíclope en mi vida. Pero más de un tuerto se me ha cruzado por el camino [2]. Y si bien no es lo mismo, pues algo es algo. La diferencia es que si bien nunca tuve que luchar contra ellos ni con ellos, vi simplemente cómo les sacaba ventaja producto de mi efectiva visión lechucera allá en el ancho mar. Y así comenzó este largo camino de aprender a sortear obstáculos mismo Odiseo, de camino a Ítaca. Y ya va casi una treintena de años en este serpenteante transitar, y como que uno por fin le va encontrando sentido a esta ruta. Dicen que más vale tarde que nunca, para no perder la costumbre en mi caso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y la recompensa. ¡Ayayay! Nadie me quita ese sabor dulce de la boca. Y ese pecho hinchado y agradecido a más no poder. Y, entonces, así de sencillo se descubre que no todo tiempo pasado fue mejor, sino todo lo contrario... que el tiempo pasado, con sus sirenas hipnotizadoras y sus vientos y tempestades, no es otra cosa que bregar duro y parejo para disfrutar con más gusto cuando se desembarca en la isla correcta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por eso digo que todos tenemos de Odiseo. Claro que cada uno a su medida y a su manera, mismo Frank Sinatra, pero no por ello menos aburrida [3]. La mía ha sido la historia de mi vida, que no deja de escribirse día a día. Con el emotivo aliciente que desde ahora la recorro sabiendo que tejer ya no es una simple espera, sino un bello hobby.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-------------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; Cuenta la historia griega que antes de Troya, Odiseo, quien no quería ir a la guerra, se hizo pasar por loco para evitarse tamaña empresa. Entonces se le ocurrió ir todos los días a la playa para arar la arena y plantar sal en los surcos. Sin embargo, Palamedes, que junto a Menelao estaban reclutando hombres, descubrió que era una burda mentira cuando puso a su pequeño hijo Telémaco delante del arado y Odiseo, padre al fin, tuvo que desviar el camino para no herir al niño. &lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Eso de tuerto es totalmente figurativo y simbólico y metafórico, porque tampoco he visto personas con un solo ojo en mi vida, pero sí he visto a muchos que teniendo los dos vivitos y coleando, solo quieren ver por uno. Y pues, como digo yo: “Así es pasa cuando sucede”. &lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; Que sirva a manera excusa si se quiere, porque, a ver, que me diga quien tuvo una aventura igualita y por tantos mares y tantos años&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; como ese Odiseo para llegar a Ítaca. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-114678905501266197?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/114678905501266197/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=114678905501266197&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/114678905501266197'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/114678905501266197'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/05/una-odisea-mi-manera.html' title='Una odisea a mi manera'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-114619200859993527</id><published>2006-04-27T21:35:00.000-05:00</published><updated>2006-10-13T22:36:56.716-05:00</updated><title type='text'>...Modelo para armar</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Hubiese querido ponerle un número al comienzo del título de este artículo a lo Cortázar, pero no pienso hablar de ningún elemento que necesite de guarismos. Porque una vez más hablaré de mis pasiones de la vida, que no son los años y menos las matemáticas.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después de haber leído la obra casi completa de Mario Vargas Llosa [1], puedo llegar a la conclusión sincera que hasta ahora no me he aburrido con ninguna sola de sus novelas. Me atrevería a decir, además, que una de ellas es la mejor que he leído hasta ahora entre los innumerables libros que han pasado por mis manos [2]. Y como él, Julio Cortázar, y como ellos, un siempre entrañable Julio Ramón Ribeyro. La razón: saber contar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;He sido siempre un convencido de que la gente escribe como habla. No es difícil intuir cuando estamos ante un texto de una persona con gran dominio del lenguaje. Con una elocuente frase siempre a flor de piel. Que no verborrea. Que no simple destilado de chácharas, sino todo lo contrario, una articulada suma de buen gusto por la palabra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De adolescente tenía una afición que con el tiempo se fue transformando. Una afición de entonces que es hoy más bien una necesidad, quizá ya una rutina: Disfrutaba de aprender palabras nuevas. Sí, así de marciana era entonces la manera de divertirme. Como quien colecciona monedas, tarjetas de béisbol, besos de sábado por la noche o figuritas de los mundiales, yo coleccionaba palabras y sus significados. Y todas las trataba de apretar a la fuerza en mi cerebro. Sin embargo, mucho más pequeño tuve otra afición doble, una más acorde a este planeta y que si bien distaba mucho de coger diccionarios, a la hora de los loros, suma para la misma causa: porque era un fanático del Lego y el efecto dominó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Era tan especialista en armar castillos o naves espaciales como generar complicadísimos vericuetos a punta de miles de miles de fichas perfectamente uniformadas una detrás de otras. Y ambas tenían un elemento en común: me pasaba en ellas todas las horas del mundo para crear, para construir, para armar... y cuando ya tenía todo listo, me quedaba siempre el sabor agridulce del disfrute en cosa de segundos. Porque una vez lista la ciudad completita incluido coches, peatones y tractoristas, porque una vez lista la fila que iba para la derecha, la izquierda, en círculo, arriba y abajo, porque una vez terminada esa etapa, qué. Entonces, a una cierta distancia, contemplaba mi obra y de ahí me acercaba para, con un ligero movimiento del dedo índice, tirar abajo piezas que volvían a ser solo eso, partes para armar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces entendí algo: que mi goce estaba justamente ahí, en ese preciso instante en que yo me olvidaba del mundo completamente y me absorbía en mi modelo para armar. Era capaz de pasarme largas jornadas pegado al lego o al dominó. Perderme de lo que pudiera estar pasando en mis narices y disfrutar del resultado final. Porque recuerdo bien que apenas terminaba con mi modelo, me ponía de pie, las manos en la cintura y a contemplar, a darle el tiempo prudencial para que sea asimilado. Para saber que ya está. Y entonces la demolición. La vuelta atrás.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Creo que por eso nunca me dio tampoco por ser relojero. Para eso los suizos. Porque la razón de ser de mi placer por las piezas no era solo que engranen, que formen parte de un todo, sino que apenas eso sucediera, volvieran a su esencia, a su estado natural. Habría sido un fracaso como relojero. Porque tanto trabajo en calibrar cada parte para al final nada más ver como unas manecillas avanzan cadenciosas, habría sido acabose. Y habría preferido mil veces destruir cada reloj cuando estuviera listo –no sin antes darle unos minutos para su contemplación final, claro—, que conocerles tan absurda realidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y como escritor, pues ahí la cosa cambia. Porque ninguno de los textos que han salido a la luz ha funcionado para dar la hora. Su mérito ha sido sobre todo menor. Pero mi goce, mi embriaguez, ha estado en las interminables horas sentado frente a una computadora. Dejándome la piel en cada párrafo. Ha sido entonces en la literatura donde cada una de mis aficiones ha encontrado su verdadero espacio, su razón de ser: el lego como elemento operador donde una a una encajaban las palabras, para a la hora de su publicación simplemente lanzarlo a la arena, y que alguien, cuando lo lea, le dé el toque de gracia cual piezas del dominó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En la literatura saber contar es justamente ese desgastador proceso en el que, ante la hoja en blanco, el escritor es capaz de no dejarse doblegar y levantar letra a letra la estructura adecuada para decir las cosas. Es escribir como uno habla, pero mejor. Porque las palabras orales se las lleva el viento, y en Lima el viento viene con garúa. Ahí la tarea titánica, el trabajo poco entendido del escritor [3]. Una labor que, como dice la canción, no tiene horarios ni fecha en el calendario... porque sencillamente dura toda la vida. Y ningún buen escritor me dejará mentir que ese proceso es el mejor de todos, el máximo momento donde uno simplemente se deja la vida [4].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estoy entonces ante mi nueva afición. El mejor placer de esta vida aunque el mismo placer me la robe día a día. Porque una parte de mí se queda en cada página. Así que con este weblog y con cada cuento y con cada novela, como que no será difícil hallarme y tal vez disfrutar del resultado final, al menos un tantito como yo lo disfruté con la etapa previa. Cuando era aún mi modelo para armar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;----------------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; Me faltan leer, los tomos 1 y 2 de &lt;em&gt;Contra viento y marea&lt;/em&gt; que no ubico por ninguna parte ni ninguna librería, y &lt;em&gt;La tentación de lo imposible&lt;/em&gt;, libro que en estos momentos lo estoy viendo en uno de mis estantes, pero que aún no lo tomo porque sencillamente quiero releer antes &lt;em&gt;Los miserables&lt;/em&gt; y ando en la búsqueda de una buena edición y mejor traducción por culpa de mi ignorancia ante el francés (A ver si se puede leer entre líneas).
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Leer post sobre &lt;em&gt;La guerra del fin del mundo&lt;/em&gt; publicado en este weblog el 07 de marzo de 2006.
&lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; Recuerdo claramente esa historia que me contaron alguna vez y que tiene que ver con Gabriel García Márquez, si no me equivoco: Un día se le apareció a Gabo una señora, linda ella, y sobre todo totalmente víctima de su inocencia –valga el eufemismo—, y le preguntó así, a boca de jarro, si él por casualidad no escribía sus obras en una computadora. Y cuando el buen escritor colombiano le dijo que sí, pues ella le soltó una frase que es contundente y lo encierra todo: “de razón, así cualquiera”.
&lt;strong&gt;[4]&lt;/strong&gt; Aquí mi última digresión, eso espero. Y tiene que ver esta vez con Alfredo Bryce Echenique, quien cuenta aquella oportunidad en que se fue muy lejos de París, a una hermosa playa de España para escribir su libro &lt;em&gt;Tantas veces Pedro&lt;/em&gt;. Y resulta que Bryce se pasaba el día metido en la casa escribiendo horas interminables y al final de la jornada terminaba tan exhausto que llegaba fatal a un restaurante o bar o lo que sea, claro que siempre el mismo, para pedir más de un trago que le vuelva a la vida. La historia termina con una frase del cantinero que cito de memoria: “Usted Alfredo, es el único que entra borracho por esa puerta y se va totalmente sano después de beberse varias copas”. Y a ver si entienden de una vez que mi estado de embriaguez constante se debe no tanto al licor sino a la literatura de cada tarde.
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-114619200859993527?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/114619200859993527/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=114619200859993527&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/114619200859993527'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/114619200859993527'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/04/modelo-para-armar.html' title='...Modelo para armar'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-114514594965383772</id><published>2006-04-15T18:18:00.000-05:00</published><updated>2006-10-13T22:37:52.880-05:00</updated><title type='text'>El libro y los placeres de la vida</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Me enamoré de los libros a edad tardía. Es una confesión que va muy acorde con la historia de mi vida. Por eso de llegar siempre tarde a los momentos más trascendentes. Mi infancia estuvo bien lejos de la literatura. Recuerdo apenas una colección de “Los mejores libros de la literatura española” que promocionó la revista &lt;em&gt;Gente&lt;/em&gt; a fines de los ochenta. Y mis padres, emocionadísimos, no se perdieron un solo ejemplar. Así que en casa había una veintena de libritos de edición barata en pasta roja, un par de diccionarios “para los chicos que están en edad escolar” y cinco tomos de la Enciclopedia Sopena del Hogar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con la adolescencia, o sea mudado nuevamente en Lima, conocí nuevos libros. Sobre todo la colección de relatos de Ágatha Christie, que llegó a mis manos gracias a un amigo de la infancia. Tenía yo unos 12 años, tal vez 13. Había leído, claro que con poca emoción, &lt;em&gt;El lazarillo de Tormes, Fuente Ovejuna, La vida es sueño&lt;/em&gt;, entre algunos otros. Pero ninguno como los de Ágatha Christie y Hercule Poirot. De ahí a mi primera novela por fin leída con fruición y entusiasmo. Y desde entonces hasta estos días cuánto ha cambiado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue en el colegio que me mandaron a leer &lt;em&gt;La serpiente de oro&lt;/em&gt; de Ciro Alegría. Era lectura obligada así que debí recurrir a la ayuda de un familiar, amante de los libros, o sea, un bicho raro en ese entonces. Y me dio pautas, me reveló los pormenores de su pasión y sembró en mi –dándose cuenta y no— una adicción que confieso sin miramientos. Recuerdo que ese libro me lo consiguió mi madre. Era una edición bastante escolar y también barata que cumplía con creces su función. Un libro que ya no tengo en mis manos por una decisión tomada entre gallos y media noche aquella mañana de principios de 2001 [1].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para finalizar ese año en que yo hacía mis pininos de lector (re)forzado –1989— aparecieron dos libros que me absorberían con zapatos y todo: &lt;em&gt;El mundo es ancho y ajeno&lt;/em&gt;, también de Ciro Alegría, y &lt;em&gt;La ciudad y los perros&lt;/em&gt; de Mario Vargas Llosa. Cómo me costó comprender a un personaje como Rosendo Malqui, o sentir mi &lt;em&gt;alter ego&lt;/em&gt; en el Poeta de &lt;em&gt;La ciudad&lt;/em&gt;... Así comencé a quitarle horas a las noches. Se las robaba a la madrugada porque hacerlo en el día era imposible. Había mil tareas, y en casa como que todavía no estaba bien visto que me la pasara leyendo en vez de resolver problemas de matemáticas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así que esperaba con ansias las diez, once de la noche para encerrarme en mi habitación, dejar apenas la luz de la lámpara encendida y devorar páginas de páginas a veces hasta que se colaba la luz del alba por entre las cortinas de mi ventana. Y para esas horas si alguien me descubría por el ruido o la luz amarilla, yo hacía como que recién me levantaba y me volvía muy aplicado para ir a clases. ¿Cuántas noches seguidas habría pasado en vela? Por eso para el verano, llegó el libre albedrío, la rienda suelta. Y libros buenos, no tan buenos y muchos malos, que por entonces leía sin capacidad de discernimiento, fui chupando como esponja. O sea, los leía todos y hasta el final así no me fuera bien, amén del puro masoquismo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, tengo más presente los buenos, avasalladores recuerdos con &lt;em&gt;Los tres mosqueteros, Cien años de soledad&lt;/em&gt; [2], &lt;em&gt;La casa verde, El principito, Crónicas de San Gabriel, El guardián entre el centeno, Bel Ami, Los miserables&lt;/em&gt;, y nunca pararía de contar. Solo que todos ellos o casi todos llegaron a mis manos por la buena honda de amigos que ya no veo. Porque aún no me atrevía a comprar. Eso significaba que había algo en los libros que todavía no me ayuda a apreciarlos, a quererlos, y sólo me quedaba en las historias.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces compré mi primer libro. Y si bien fue una experiencia nueva, ahora y en retrospectiva, la veo como una decisión más que floja, casi mecánica. Porque apenas tuve un dinero en el bolsillo decidí comprar &lt;em&gt;Redoble por Rancas&lt;/em&gt; de Manuel Scorza. La historia sencilla: ya había leído ese libro y me había dejado un tremendo redobl en mi cerebro, pero había perdido el ejemplar ni sé cómo, y quería borrar ese error. Así que fui a una librería cerquísima a casa, de esas donde más venden útiles escolares y de oficina que obras literarias, y lo hallé, y lo compré. Era una edición malísima, de pasta blanda y hojas oscuras [3].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En algún texto anterior hablé del placer que sentía cuando compraba un libro a partir del olor de sus páginas. Sin embargo, los libros, el papel, tienen más de un misterio que los vuelve enigmáticos, abrumantes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta tarde releí un texto de Ribeyro que habla de ellos. Y sobre escribir en ellos. “Imaginar un libro que sea desde la primera hasta la última página un manual de sabiduría, una fuente de regocijo, una caja de sorpresas, un modelo de elegancia, un tesoro de experiencias, una guía de conducta, un regalo para los estetas, un enigma para los críticos, un consuelo para los desdichados y un arma para sus impacientes. ¿Por qué no escribirlo? Sí, pero ¿cómo? y ¿para qué?” [4].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desde entonces le doy un tiempo especial al hecho de salir a comprar libros. Es un placer que difícilmente puedo comparar. Es un acto que se llena de regocijo, de placer puro y duro. Lo hago en días con poco trabajo. Sobre todo los sábados por la mañana y la tarde. Y voy de puesto en puesto, por el Centro de Lima, observando con detenimiento, preguntando por algunas ediciones especiales, regateando precios, hasta que horas después caigo en la cuenta de que el bolso pesa y que la billetera ha quedado vacía. Entonces vuelvo a casa y paso algunas horas más con mis nuevas adquisiciones, aprendiendo, imaginando el momento que vaya a ellos, a leerlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;----------------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[1]&lt;/strong&gt; En compañía de dos entrañables amigos –Herbert Bazán y Christian Ángeles— recorrimos durante una mañana y tarde cada puesto de compra-venta de libros, donde fui dejando alrededor de 200 ejemplares que ocuparon mis estantes por obra y gracia de obsequios bienintencionados pero pésimamente elegidos o comprados. Así que los vendí y me bebí íntegro cada sol en la taberna Queirolo, esquina Camaná con Quilca, esa misma noche y hasta las mil y quinientas.
&lt;strong&gt;[2]&lt;/strong&gt; Libro al que además me esforcé en crear un buen árbol genealógico que aun guardo con nostálgico recuerdo y que abro cada vez que releo las páginas de los Buendía.
&lt;strong&gt;[3]&lt;/strong&gt; Hace muy poco, apenas un par de meses, he conseguido por fin una edición digna de tan contundente novela: Es de la Editorial Planeta, una Octava Edición de 1974 con pasta dura, y que lleva el sello de su anterior dueña: Graciela Ayala Solis – Prof. Historia y Geografía.
&lt;strong&gt;[4]&lt;/strong&gt; RIBEYRO, Julio Ramón; &lt;em&gt;Prosas apátridas aumentadas&lt;/em&gt;; Editorial Milla Batres, Lima, 1978, Primera edición, 155 pp.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21113361-114514594965383772?l=eldeseoperverso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/feeds/114514594965383772/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21113361&amp;postID=114514594965383772&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/114514594965383772'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21113361/posts/default/114514594965383772'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://eldeseoperverso.blogspot.com/2006/04/el-libro-y-los-placeres-de-la-vida.html' title='El libro y los placeres de la vida'/><author><name>Jesús Risco Rojas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00840597269190468739</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/486/2513/1600/bit.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21113361.post-114433396853226202</id><published>2006-04-06T09:28:00.000-05:00</published><updated>2006-10-13T22:38:26.420-05:00</updated><title type='text'>Luz sine qua non</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Aire. Agua. Voz. Suerte. Tranquilidad. Sueño. Noche. Cena. Periodista. Tejido. Océano. Cama. Literatura. Odisea. Correo. París. Piano. Chola. Chifa. Woody Allen. Teléfono. Sábado. Oporto. 57 años. Circo. Elefante. Helado. Ensalada. Avión. Vino. Acento. Saxo. Jazz. Hogar. Masajes. Botas. Soviets. Tintín. Manhattan. Puerto. Frío. Luz. Mi luz... &lt;em&gt;sine qua non.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando yo tenía 13 años siempre pensaba en cómo sería mi vida ya adulto. O sea, bien pasados los años desde que obtuviera mi Libreta Electoral. Porque mi vida entonces era realmente un martirio. Y lo que es mucho más grave: mi vida venía ya siendo desde siempre un verdadero y doloroso martirio. Bueno, tal vez no tanto, pero se le parecía bastante a lo verdadero y doloroso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=
